Clase 406

6 telenovelas que dictaron la moda juvenil mexicana en los 90 y 2000

¿Cuántas de estas tendencias ya están de regreso entre nosotros?

por Olivia Meza
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22 Agosto 2017, 11:22pm

Clase 406

En la década de los 90 y principios del 2000, el consumo de moda juvenil provenía principalmente de la televisión nacional, seguido de revistas como Seventeen, 15 a 20, , Por Ti y Eres, entre otras que se vendían por todos lados. Específicamente hablando de las telenovelas que se transmitían en los horarios de entre las 4:00pm y 7:00pm, los adolescentes mexicanos esperábamos ansiosos cómo se desarrollaban las distintas historias de amor, sexo, drogas, traición, fortunas repentinas, fracasos monumentales y el drama del día a día de cualquier joven viviendo en la Ciudad de México. Las telenovelas nos enseñaron y marcaron nuestro juicio respecto a las diferencias coloquiales entre clases sociales, la aspiración constante y fatalista del amor ideal, el advenimiento de la música pop en español y por supuesto, las numerosas modas que llevaban nuestras heroínas preferidas. Disfruta este viaje nostálgico al imaginario de las telenovelas mexicanas y lo qué cada una de ellas nos dejó.

Soñadoras, 1998, Emilio Larrosa, Rocío Taboada y Braulio Pedraza

Soñadoras es, quizá, la más recordada dentro de la cultural pop mexicana de finales de los 90. Cuatro "amigas" adolescentes con trastornos narcisistas, depresivos, y psicópatas proyectaban personalidades únicas que las hacían ver como "la más guapa, pero mala", "la ñoña que irremediablemente se vuelve guapa", "la gordita con problemas de autoestima pero siempre buena onda" y "la arpía que todos querían". A veces gracioso, a veces inspirador, Soñadoras nos dio a conocer muchas tendencias clave de los noventa en México y nos adentró al nuevo milenio con un soundtrack conformado por canciones de Sentidos Opuestos.

Una de las modas más sobresalientes fueron los peinados que hacían uso de todo tipo de accesorios como cuquitas, piojitos, diademas de colores, scrunchies y mariposas que brillaban en la oscuridad. Soñadoras nos enseñó que entre más, mejor, y nosotros corríamos a conseguirlo todo en los mercados locales. Otra inspiración importante fue el tono de pelo rojo de Aracely Arámbula y el corte de lado de Laisha Wilkins, muy a la Jennifer Aniston de Friends, el cual en ese momento no era del conocimiento popular pues la mayoría obtenía su imaginario de la televisión nacional, no de la programación de cable.

Locura de Amor, 2000, Roberto Gómez Fernández

Esta novela dio inicio a la popular práctica de que la escuela fuera la locación y entidad central de todo lo que sucedía. El famoso y ficticio Instituto Minerva y su uniforme rápidamente llenaron las calles del Centro de la Ciudad de México, donde podías ver los pequeños suéteres color rojo con la cinta blanca en los brazos que presumía el nombre de la escuela.

De hecho, el uniforme escolar se vendía completo —suéter rojo, saco, mini falda gris y calcetas blancas— y era perfectamente normal que lo llevaras puesto un día casual en el cine. Esta adinerada escuela nos enseñó cómo podías alterar el uniforme para que tuviera una 'personalidad propia': la falda doblada para que quedara un poco más arriba, la camiseta hecha ombliguera, la joyería estratégica, el maquillaje nude y el pelo muy corto.

El popular peinado de raya a la mitad y pegado a la cabeza mientras lo de atrás se abultaba un poco fue gracias a Adamari López, una de sus protagonistas. Puntos extra a Laisha Wilkins por enseñarnos cómo ser la más mala de la escuela llevando brillo de labios tornasol, cabello platinado y una falda muy, muy corta. No olvidemos mencionar que el exitoso tema de Locura de Amor le pertenecía a otro pilar de la cultura pop mexicana de inicios del nuevo milenio: OV7.

Primer Amor: A Mil por Hora, 2000, Pedro Damián

En pleno auge de los grupos pop mexicanos, la solista Lynda hace su debut en el mundo del espectáculo mexicano con el soundtrack de esta telenovela. En términos estéticos, Lynda dejó huella con un estilo mucho más estadounidense por su pelo recto y planchado, camisetas deportivas cortadas y unos entallados jeans acampanados y a la cadera que seguro viste en los mejores momentos de Britney Spears.

Bajo esta referencia, A Mil por Hora, protagonizada por una tierna Anahí siempre peinada con dos colitas, fue una de las más importantes en cuanto a la moda mexicana. Aquí también se incluía una tendencia masculina que se entremezclaba con lo cholo y el white trash, una parte que en otros programas pasaba más desapercibido.

Los puntos altos de esta novela: jeans acampanados y a la cadera, cinturón de lona de arco iris, blusas con motivos paisley, ombligueras en colores eléctricos, tie & dye, collares de plumas, y la pedrería de fantasía que usaba Arleth Terán en la serie, haciendo referencia directa a la Gwen Stefani de ese entonces. Por último, cómo olvidar los vestidos de graduación que llevaron Ana Layevska, Anahí, Arleth, y las demás protagonistas, una encantadora versión –latina, claro— de The Virgin Suicides de Sofia Coppola.

Clase 406, 2002, Pedro Damián

La mítica Preparatoria Rosario Castellanos da lugar a Clase 406, una de las más importantes en este conteo que explora las clases medias y bajas de la juventud en los dos mil. Siendo un remake de Francisco el Matemático, una novela de 1999 originaria de Colombia, Sherlyn, Dulce María, e Irán Castillo protagonizaron esta historia en su mayor parte. Todas nos dieron de qué hablar con su estilo, preguntarte con cuál te identificabas más era casi obligatorio.

En este tiempo también se dio el comienzo de la carrera musical de Natalia Lafourcade y su imagen de artista pop alternativa, misma que se volvió muy popular, y que en ese entonces se reservaba para las chicas que iban en contra de la corriente y por supuesto, las que se querían alejar del concepto de 'chica fresa'.

Los pantalones cargo tuvieron su máximo apogeo, todos en colores estridentes, así como las extensiones falsas de Irán Castillo como Magdalena; las gargantillas de conchas, los brazaletes de estoperoles, y las famosísimas mantas de cielo tie & dye que puso de moda Dulce María como Marce al usarlas a la cadera.

Para los hombres, el uso de la corbata con la camisa desfajada fue todo un éxito, incluido el decolorado icónico de Poncho Herrera como Juancho. También, las líneas en los costados de la cabeza que llevaba Aarón Díaz fueron sumamente populares, así como los pantalones exageradamente anchos del personaje de Fercho de Christian Chávez y su camiseta D.I.Y. que decía 'I'm not your Boyfriend'.

Amigas y Rivales, 2001, Emilio Larrosa

Gabriel Soto, el galán rubio de México, era feo en esta telenovela. Larrosa decidió llevar casi el mismo concepto de Soñadoras, visto tres años antes, ahora con Ludwika Paleta, Angélica Vale, Michelle Vieth y Adamari López, cuatro chicas de diferentes clases sociales y con todos esos mismos problemas psicológicos que enfrentamos en la juventud.

Sin embargo, todas reflejaban su personalidad a través de lo que vestían; el wet look se volvió indispensable y accesible en nuestro día a día gracias a Amigas y Rivales.

El estilismo en ésta era mucho más casual y aterrizado —era ropa que podíamos encontrar en cualquier tienda o mercado—, se veía actualizado gracias a los baggy jeans, las sudaderas, y las camisetas, por supuesto sin olvidar los twin sets de cárdigan y mini faldas, los vestidos tipo lenceros y los zapatos de tacón medianamente alto como los Stecy de Steve Madden que popularizó Alicia Silverstone en Clueless.

Rebelde, 2004, Cris Morena y Patricia Maldonado

En el éxito de 2004, el papel de Mia Colucci interpretada por Anahí era el estereotipo de la niña fresa encarnando un personaje con acento exagerado, vocabulario lleno de anglicismos, y un cuerpo de muñeca Barbie –con cabello largo rubio, muy parecido al personaje de Regina George en Mean Girls. Colucci ondeó la bandera de los colores pasteles en un estilo preppy, pantalones a la cadera y acampanados, acompañados de una flor artificial y plataformas toscas muy altas.

Dentro de la Elite Way School, donde todo sucedía en la novela, funcionaba como un círculo exclusivo y aspiracional para sólo unos cuantos afortunados; bajo esta premisa se desarrollaba la personalidad de todos sus personajes, que casi al final deciden poner en práctica sus habilidades con la música –dando fruto al grupo RBD. Mia, Vico interpretada por Angelique Boyer y Celina por Estefana Villarreal, representaban la trinidad del estereotipo de chica fresa de México y entre sus símbolos estéticos resaltan la estrellita en la frente de Colucci, el pelo rosa de Vico como una declaración de estilo personal, y el orgullo curvilíneo de Celina, quien llevaba todas las tendencias del momento: faldas asimétricas, bell bottoms, el cabello degrafilado y los collares de plástico XL.

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