Thirstin Howl the 3rd and Jesus, Photography Tom Gould

así era la subcultura de los 80 obsesionada con la ropa de ralph lauren

‘Bury Me With the Lo On’ es el primer libro que cuenta la evolución completa del famoso 'gang' de Brooklyn.

por Emily Manning
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08 Julio 2016, 8:55am

Thirstin Howl the 3rd and Jesus, Photography Tom Gould

La gente hace cola durante días fuera de la tienda Supreme de la calle Lafayette en Nueva York. Algunos sobornan (o lo intentan) a los guardias de seguridad para entrar temprano cuando den las 11 de la mañana. Otros son representantes que esperan en nombre de los coleccionistas más aferrados a la marca. Muchos están ahí para sacar provecho, quedándose con artículos codiciados para luego revenderlos en eBay. 

A veces, la preocupación por la seguridad pública o los actos violentos hacen que se suspenda toda actividad en el lugar, pero los más fieles regresan los jueves. Un anhelo por lo exclusivo, el deseo de vestir según las últimas tendencias y un culo inquieto son la trinidad de estos obsesivos, y una tradición de la ciudad de Nueva York. Pero antes de que los más avispados de las calles sintieran ese anhelo Supreme, había otros que lo sentían por Polo.

Los Lo-Lifes —la pandilla que vivía y, en algunos casos, moría por Ralph Lauren— son, en cierto sentido, un mito; pertenecen a un Nueva York que ya no existe y que se está volviendo cada vez más difícil de comprender. A finales de los años ochenta, los chicos de Brooklyn se subían a los trenes en masa para ir a los grandes almacenes de moda en busca de algo de Polo, para luego atravesar el puente de vuelta y hacer dinero —a veces incluso vendían su botín con el caballo bordado en el tren de vuelta a casa—. Antes de reunirse bajo el mismo nombre, las pandillas operaban a nivel local: Ralphie's Kids si venían de Crown Heights y Polo USA (United Shoplifters' Association) [Asociación de Saqueadores Unidos] si venían de las viviendas sociales Marcus Garvey en Brownsville.

Fotografía Thirstin Howl the 3rd, 1988

Ralph Lauren representaba la quintaesencia del lujo americano: una marca construida a partir de los códigos visuales de la educación más distinguida y las actividades de ocio de la élite, con unos precios muy elevados. Este sueño americano nunca fue dirigido hacia los chicos de Brooklyn, así que lo cogieron y lo adaptaron a su estilo por su propia. Y al hacerlo, prepararon el terreno para la poderosa convergencia que hay actualmente entre la cultura del hip hop y la alta costura. Nos parece apropiado y en cierto modo algo cósmico: después de todo, Ralph Lauren (nacido con el apellido Lifshitz) y la música rap nacieron en el Bronx.

Un nuevo libro, Bury Me With the Lo On, es el primer documento histórico amplio que ofrece una crónica de la emocionante evolución y la diáspora mundial de los Lo-Lifes. Resultado de una colaboración entre el fundador de Lo-Lifes y el rapero Thirstin Howl the 3rd y el fotógrafo Tom Gould, el libro es un documento antropológico en cuanto a que se aproxima a todo lo que tiene que ver con el sonido y el estilo. 

Cuenta con entrevistas de los miembros originales de los Lo, así como de sus discípulos (Raekwon, Just Blaze y Despot, por nombrar algunos), junto con retratos íntimos de Gould. Incluye recortes de prensa de los Lo Life y fotografías panorámicas de las viviendas sociales que los chicos llamaban hogar. Además, recoge polaroids personales de Howl, en una de ellas vemos un dormitorio adolescente cubierto inmaculadamente de Polo; en otra, un niño nos deslumbra con una sonrisa mientras le hace la foto para la ficha policial por robar casi 4.000 euros de mercancía en Bloomingdale's. Su leyenda escrita a mano: "Proud 2 Be There" [Orgulloso de estar ahí].

Antes del reciente lanzamiento de Bury Me with the Lo On en los Red Bull Studios de Nueva York, nos reunimos con Gould para conocer todos los detalles sobre Lo Life.

Uncle Disco. Fotografía Tom Gould

¿Cómo empezaste a hacer la crónica de los Lo-Lifes y qué fue lo primero que te atrajo hacia ellos?
Soy de Auckland, Nueva Zelanda, un lugar muy, muy lejos de Brownsville y Brooklyn. Oí hablar sobre los Lo-Lifes a principios de los 2000, cuando todavía era un adolescente y vivía allí. Cuando Thirstin Howl the 3rd lanzó su primer álbum, Skillionaire, en 1999, muchos de los chicos mayores a los que admiraba y con los que me juntaba cuando era más joven escuchaban esa música. Ya eran importantes en Polo, porque en Nueva Zelanda, buscábamos inspiración en cualquier cosa que viniera de Nueva York. A través de ellos y de la música, conocí a los Lo-Lifes. Para mí, destacaban entre el resto, ya que la mayoría de los raperos que escuchaba en esa época hablaban de armas, dinero, chicas, drogas y joyas. Nadie hacía rap sobre el robo de tiendas o delitos menores, y nadie rapeaba sobre ello de forma humorística.

Fotografía Thirstin Howl the 3rd, 1988

Como fotógrafo joven siempre me interesaron las subculturas y las cosas que no solían tratar los principales medios de comunicación. Me gustan las historias interesantes y también aquellas que tratan un poco sobre locuras. Como era un niño realmente inspirado por todo lo que venía de Nueva York -desde la música, la moda y todos mis fotógrafos favoritos-, siempre quise mudarme allí. Así que en 2009, lo hice, sin conocer muy bien a nadie y a pesar de no haber estado nunca antes allí. Tuve la suerte de conocer a Meyhem Lauren casi enseguida. Él es rapero y músico, así como un miembro de la nueva generación de los Lo-Lifes. Llevaban saliendo en revistas de hip hop durante años, pero nadie había hecho nunca un libro bien hecho sobre ellos, no se había hecho ninguna compilación en forma de documento histórico con todas las imágenes y la cantidad de cultura. Meyhem me presentó a Thirstin, y decidimos trabajar en este proyecto del libro.

RLPC. Fotografía Tom Gould

¿Cómo ha evolucionado la comunidad desde aquellos primeros días?
Los años noventa fueron una era interesante, porque muchos de los Lo-Lifes originales estaban muertos, encerrados o se habían mudado y comenzado a centrarse en sus familias. Una nueva generación, una generación más joven, retomó el aspecto de la moda. Y en ese momento, Ralph Lauren empezó a lanzar diferentes tipos de líneas y diseños; se hizo más ilustrativo y gráfico, a medida que avanzó la década se fue orientando más hacia los deportes y la cultura estadounidense. La edad dorada de Polo se considera que abarca desde finales de los ochenta y hasta mediados de los noventa, y origen a una enorme cultura del coleccionismo, creando una nueva guardia de personas que trataban de obtener estos objetos raros por cualquier medio.

J-Love y Jedi. Fotografía Tom Gould

Pero la música parece que fue el factor decisivo para su propagación. Una gran cantidad de personas que documentan la historia de la moda del hip hop siempre dicen que nació en las calles debido a los chicos, y que luego los raperos lo adoptaron. Esto fue cierto en el caso de Raekwon. En el libro, él nos cuenta cómo solía ver a los niños corriendo por el centro de Brooklyn todos vestidos con Polo, y que le gustaba ese estilo. Se convirtió en uno de los grandes artistas que lo llevaron a la televisión y lo extendieron por todo el mundo. En nuestros días, esa cultura está formada por personas de todos los ámbitos de la vida que intentan poner sus manos sobre estas prendas. Incluso si proceden de niveles socioeconómicos más bajos, las llevan puestas y las coleccionan porque aspiran a convertirse en algo mejor.

Lo-Lifes en Japón. Fotografía Tom Gould

La cita de Just Blaze en el libro es una de mis favoritas: "No soy vaquero, no soy esquiador y no me gano la vida en carreras de yates; pero como niño de barrio deseé poder ser todas esas cosas, y es por eso que llevamos la ropa que llevamos". Ralph Lauren nunca fue comercializado para las personas que crecen en Brownsville o Crown Heights; nunca ha respondido a sus necesidades o ha intentado promocionarse en el mundo del hip hop. Así que la gente que lo lleva y lo apropia se siente bien, se otorga cierto poder y, para mí, es algo especial. Algunos adolescentes de Brownsville y Crown Heights se juntaron para crear algo a partir de las situaciones en las que crecieron, solo con el deseo de ser originales, volar y conseguir estas cosas que no son para ellos. Pero también es un reflejo triste y violento del clasismo y el consumismo en los Estados Unidos; hay personas que lo perdieron todo por esas prendas de ropa.

RLPC. Fotografía Tom Gould

¿Qué esperas que la gente saqué de este libro?
Un reconocimiento hacia la moda y su historia, la historia de estos chicos. Es otro movimiento importante de Nueva York, uno que merece ser documentado, cuidado y apreciado. Solo quiero que la gente lo disfrute, lo pruebe y se relacione con él.

En Times Square (The Deuce). Fotografía Tom Gould

Preme. Fotografía Tom Gould

RLPC. Fotografía Tom Gould

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Texto Emily Manning
Fotografía de archivo de Tom Gould y Thirstin Howl the 3rd

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