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el retrato de un drogadicto y volátil saint laurent

El modelo y actor francés habla sobre su papel como el icono de la moda en el biopic de Bertrand Bonello.

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07 Mayo 2015, 1:15pm

Hay una escena conmovedora en Saint Laurent -el biopic no autorizado de Bertrand Bonello que pudimos ver en Barcelona hace unos días gracias al Festival de Cine d'Autor-, en la que varios periodistas de Libération redactan el obituario de Yves Saint Laurent tras los rumores de su muerte. Hablan de su carrera y discuten sobre su legado. "Trata de usar la palabra 'visionario'", dice uno. Siempre solemos mitificar a nuestros héroes creativos incluso antes de haber muerto.

Ha sido uno de los diseñadores más grandes que jamás haya existido, así como un símbolo de los excesos (alucinógenos, económicos, sexuales) de los años 70; Saint Laurent ha sido el culpable del mito que se ha formado en torno a él. Se han escrito decenas de libros sobre su trabajo y ha sido objeto de tres películas en los últimos tres años. 

La de Bonello es la más reciente, en la que el atractivo modelo de Chanel Gaspard Ulliel fue escogido como protagonista por el parecido que tiene con el diseñador. De hecho, Gus Van Sant ya se había puesto en contacto con él para el mismo papel, y aunque al final el director abandonó el proyecto, Gaspard acabó luciendo esas icónicas gafas poco después de la mano de Bonello. 

Una preparación intensa es la clave para interpretar un biopic. En este sentido, Gaspard fue particularmente metódico para introducirse en el personaje de Yves durante todo un año. Algo que no fue tarea fácil, pues no hay muchos vídeos en los que salga el diseñador, así que fueron los libros los que le ayudaron a dibujar su personaje, especialmente The Beautiful Fall de Alicia Drake, que se concentra en la rivalidad que existía entre Yves y Karl Lagerfeld.

Además, el modelo tuvo que perder 13 kilos para conseguir la delgada figura de Yves y poder introducirse en esos trajes de dandy de los años 70 que solía llevar. "De alguna manera me ayudó a encarnar al personaje y tal vez descubrir el estilo y la flexibilidad que tenía," dice Gaspard.

El actor trabajó minuciosamente para captar la voz femenina y nerviosa de Yves: "Escuché su voz tantas veces como pude para que mi oído absorbiese esos sonidos, hasta que un día llegó a mí de la forma más espontánea y natural". La fragilidad de esa voz pronuncia frases tan poderosas como "he creado un monstruo, y ahora tengo que vivir con ello".

Además, investigó mucho sobre su vida. "De pronto me encontré enterrado bajo toda esa información", afirma, "y entonces me di cuenta de que tenía que cambiar de dirección: reinventar la realidad y hacer mi propia versión de Saint Laurent. Al final, la mayor parte de mi trabajo fue buscar en mis propios recuerdos, en mi vida y mis emociones, con el fin de utilizarlos en mi representación. De esta manera podía parecer honesta y real".

La figura de YSL está muy condicionada por la relación que tenía con sus amigos y amantes. Léa Seydoux hace una perfecta interpretación de la hipnótica Loulou de la Falaise, Aymeline Valade impresiona en el papel de Betty Catroux y Jérémie Renier interpreta al protector Pierre Bergé. Pero es Louis Garrel quien roba todo el protagonismo como el amante y mala influencia del diseñador, Jaques de Bascher. 

Las secuencias donde Yves y Jacques caen en una destructiva relación amorosa llenan la gran pantalla: desnudos, bondage, orgías, opio, cocaína, violencia y (cuidado, spoiler) un perrito con sobredosis. "Lo cierto es que son esas escenas aparentemente oscuras y hedonistas -llenas de libertinaje y abandono- los momentos donde realmente Yves se acerca al estado de plenitud que busca", dice Gaspard. "Por otro lado están las escenas en el taller, que se parece más a una prisión emocional. La dialéctica entre las secuencias de día y de noche es una forma muy interesante de acercarse al verdadero Yves Saint Laurent".

Esta es la esencia de su leyenda: pasaba sus noches retozando en Marrakech o en los parques de París buscando la inspiración que necesitaba para crear nuevas colecciones. La obsesión de Yves y Pierre por las obras de arte añade una dimensión estética muy interesante al film. Espejos, estatuas, pinturas y floreros se mantienen en un lugar destacado; tampoco es una casualidad que Yves intentase matar a Pierre con un busto de piedra. Gaspard añade: "Es un recurso para afirmar que el arte y la vida creativa sólo existen si se mantienen en constante diálogo con otras formas de arte".

Es obvio que si te gusta la moda debes ver esta película (captura a la perfección los diseños de YSL y ganó un César en diseño de vestuario). Pero aunque no te interese en particular, también merece tu atención, pues como dice su protagonista: "Va más allá de ser un simple biopic. Es más una película sobre la vida artística y creativa. Es una odisea a la mente de un artista creativo torturado, y eso la hace mucho más interesante".

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Texto Rory Satran
Imágenes cortesía de Sony Pictures Classics
Retrato Kathy Lo