lo que verdaderamente importa con j.w. anderson primavera/verano 2018

"Tenemos que volver a lo que sabemos que se encuentra humanamente fundamentado".

por Steve Salter; fotografías de Mitchell Sams; traducido por Laura Castro
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19 Septiembre 2017, 12:23am

"Todos podemos ponernos histéricos, los medios de comunicación nos ponen histéricos. Tenemos que dar un paso atrás y dejar fluir las cosas", explicó Jonathan Andersen en una rueda de prensa. Tenía razón, desde las demandas de la industria de la moda por "más, más y más" hasta la angustia y ansiedad en tiempo real por las notificaciones de los periódicos, todo en conjunto puede llegar a ser demasiado.
Diseñando un total combinado de diez colecciones al año para su marca homónima y Loewe, Anderson sabe muy bien de lo que habla. Así que esta temporada, el diseñador y director creativo, nacido en Derry y radicado en Londres, dio un paso atrás para ver pasar la cinta transportadora siempre en marcha de las colecciones de moda, entonces la naturaleza cíclica de todo ello se volvió demasiado obvia. "Me sentí atraído por la idea de los círculos, el mundo girando, todo volviendo de de nuevo una y otra vez", explicó.

En un acto de concientización, los corredores con paredes hechas de paneles que habían sido su set característico se derrumbaron y en lugar de ellos, cada fila concéntrica rodeó un entorno acogedor, curado cuidadosamente. "Quería que junto con los objetos cotidianos hubiera arte, una silla básica y una alfombra de rafia". Abierto y despojado de las distracción vertiginosa, era el lugar perfecto para las reflexiones de Anderson sobre la comodidad y la celebración de las "telas domesticadas". Desde faldas irlandesas de paño para secar los trastos hasta suéteres deslavados de algodón, desde prendas de punto jaspeadas hasta alpargatas de lino, ésta era una colección que nos invitaba a retirarnos a un lugar confortable y tranquilo. Este santuario seguro era un mundo muy distante de la singularidad oscilante de las odiseas del pasado de las estaciones que nos dejan generalmente al borde de nuestros asientos mientras que él confiadamente pisotea la cuerda floja del gusto. Aquí, mientras las modelos cruzaban la alfombra, podíamos relajarnos y apreciar el arte de la marca. Si Anderson pensó que este cambio de ritmo era más necesario para él o para nosotros no importa, todos nos fuimos de ahí con una mente más libre.

Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.