Izquierda: Candela lleva top vintage Miu Miu de Algo Bazaar. Guillem lleva camisa HERIDADEGATO. Derecha: El Tete lleva camisa Dior Homme

la nueva generación de bailarines españoles alza la voz, y quiere atravesar tus pensamientos

El fotógrafo Adrián Catalán retrata a cinco jóvenes promesas de la danza y hablamos con ellos para adentrarnos en su íntimo y complejo universo.

por Raquel Zas; fotografías de Adrián Catalán
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may. 10 2018, 9:56am

Izquierda: Candela lleva top vintage Miu Miu de Algo Bazaar. Guillem lleva camisa HERIDADEGATO. Derecha: El Tete lleva camisa Dior Homme

Es difícil poner palabras a algo tan abstracto como un cuerpo en movimiento. El cuerpo es algo físico, que puedes palpar, que tiene forma, pero cuando baila se deshace de cualquier objetivo mundano para simplemente transmitir emociones. Cuando el cuerpo se entrega a la danza es, en sí mismo, el arte en su forma más pura: sin discursos, sin palabras, con toda la fuerza del subconsciente brotando en forma de movimiento. La danza tiene el mismo don que la música; llega a nosotros sin darnos cuenta y se traduce en forma de emoción.

Puede que, hasta el momento —y al menos en nuestro país—, la danza haya sido una de las artes escénicas más subestimadas, relegada a profesionales o amantes del género, pero siempre al margen del público mainstream. Pues bien, parece que está surgiendo una nueva y joven escena de bailarines, nacidos en el seno de Instagram y en el ruedo desde muy pequeños, que están dándole la vuelta a la industria para atraer todo tipo de miradas. Y lo están consiguiendo.

Candela lleva top vintage Prada de Algo Bazaar. Vestido Gucci. Bragas de la estilista

Lo hacen alejándose de los ribetes clásicos de la danza para abrazar nuevos estilos más personales, o bien apoderándose de los géneros tradicionales para renovarlos a través de la fusión. Esta nueva generación quiere hacerle el hueco que se merece a la danza y demuestran que de esto también se puede vivir. El Tete, Inés, Candela, Guillem y Pol son cinco buenos ejemplos de ello.

"Es importante aclarar que la danza no es un deporte; es un arte". Pol Jiménez

A medida que fui conociendo a los cinco, me quedó claro que estos chicos están hechos de otra pasta. Ensayan una media de seis horas al día, combinan su aprendizaje con diversos proyectos personales y han empezado a bailar prácticamente al mismo tiempo que dieron sus primeros pasos o dijeron sus primeras palabras.

Por eso, al poco tiempo de nuestra primera toma de contacto, me di cuenta de que el baile es mucho más que un trabajo o un pasatiempo para ellos; es una forma de comunicación. "Requiere de un esfuerzo físico y mental muy duro, pero justamente estas cosas son también las que más me gustan. Pero lo que más amo de la danza es que me da el espacio para que mi cuerpo (y, por ende, yo) sea como realmente es y se exprese como realmente necesita", explica Guillem Jiménez.

Pol lleva americana Gucci. Top vintage Gianni Versace Couture de Algo Bazaar

Brandon Lagaert, La Ribot, William Forsythe o La Chana son algunos de sus referentes, pero también nos hablan de sus profesores, compañeros o familiares como ejemplos a seguir. En el caso de El Tete, de tan solo 18 años, la profesión le viene de cuna: su hermano, El Yiyo, cosecha éxitos sobre el tablao flamenco y él sigue sus pasos a una velocidad increíble. "Llevo viendo a mi hermano bailar desde muy pequeño, y desde siempre he querido hacer lo mismo. Estamos preparando un espectáculo juntos que esperamos estrenar este año", nos cuenta.

Pero precisamente los bailarines de la era posinternet no se conforman con el escenario, sino que abarcan todo tipo de propuestas y se entremezclan con otras disciplinas y proyectos que enriquecen su trabajo y lo hacen más interesante y fructífero. Es el caso de Inés Sibylle y su proyecto G'riot, que codirige con su compañera Lídia Martos, "donde tratamos la afrodescendencia, los feminismos y las identidades plurales a través de la danza. Sin embargo, recién empezamos a centrar nuestra investigación en la descolonización de los cuerpos y del movimiento. Es decir, un trabajo de concienciación sobre la mochila racista y machista con la que cargan algunos cuerpos, o lo que es lo mismo, las fronteras que atraviesan a los cuerpos políticos y racializados", explica.

Inés lleva mono Célia Valverde. Top (interior) Uniqlo. Joyas Biis
Guillem lleva total look Dior Homme

Se trata, pues, de desmontar el cliché de que el baile está al servicio del entretenimiento, como todavía piensan muchos, para demostrar que tiene vida propia y que puede tener un discurso tan potente como cualquier otra rama artística. "El cuerpo y la conciencia de este son unos de los temas más importantes en la sociedad de hoy en día. La danza esta resurgiendo del olvido debido a este fenómeno social de entender a cada individuo como único, propio, especial, libre, expresivo, invencible... Es por eso que muchos campos como la fotografía, la moda, el vídeo o las artes plásticas están escogiendo la danza como aliada de su trabajo" explica Guillem.

"No por ser bailarín eres artista; el artista es el que viene acompañado de la madurez". Candela Capitán

Las redes sociales —Instagram sobre todo— son para ellos un escenario más en el que mostrar su arte. Ya no hace falta estar presente de forma física para llegar al espectador, sino que la danza se transmuta a cualquier lienzo para llegar a su objetivo. Por eso, si paseamos por sus perfiles, podemos ver ensayos, improvisaciones o bailes espontáneos en su habitación frente al móvil. Esta es una prueba más de que, lejos de ser un trabajo, ellos simplemente viven bailando. "El flamenco es parte de mí. Yo no soy flamenco de 9 a 6; es una forma de vida", afirma El Tete. "Yo no me lo tomo como un trabajo; lo hago desde chiquitito, por eso estoy muy acostumbrado. A mí me hace ser más adulto. La disciplina te hace madurar a la fuerza".

El Tete lleva traje y camisa Dior Homme. Zapatos del modelo

Y es que, aunque todos coincidan en que su vida no es diferente que la de cualquier chaval de su edad, lo cierto es que cuando hablas con ellos, te das cuentas de que tienen sus objetivos más que claros. "Tienes que tomar decisiones muy temprano para focalizar tu energía y tiempo. El mundo de la danza trabaja cuerpos, pero cuerpos con cabezas pensantes que tienen que estar muy bien preparados mentalmente para poder enfrentarse a este mundo", explica Pol Jiménez.

Guillem lleva camisa Alex Henkes

Tampoco tienen pelos en la lengua a la hora de argumentar sus críticas a la industria. Mientras que Candela Capitán afirma que "el mundo de la danza en general aún es un poco clásico y le cuesta avanzar", Inés enfoca su crítica hacia una perspectiva más social: "No me gusta el acercamiento de muchas personas a las danzas afrodescendientes. Muchas veces no hay consciencia; se acercan desde el prejuicio racista, desde la apropiación cultural. Otras, desde una fascinación hacia el mundo negro incoherente ya que son lxs primerxs (muchas veces) en exotizar o soltar comentarios racistas".

Sea como fuere y hablemos del género que hablemos, el objetivo es el mismo: transmitir. Ya sea un "sentimiento, crear nuestra propia verdad" como bien dice El Tete, o simplemente conseguir el momento de ser, como nos cuenta Guillem. "Mientras bailo, me encuentro libre de pensamiento, libre de peso o de límite, y ahí es cuando me considero un ser vivo", explica.

Candela lleva top vintage Prada de Algo Bazaar. Falda vintage de Los Féliz. Bragas de la estilista
Candela lleva chaleco vintage Maison Martin Margiela Artisanal de Algo Bazaar. Pantalón Carhartt WIP. Zapatillas Nike. Pendientes Nathalie Schreckenberg

"La danza es, para mí, el mecanismo más potente para ser". Guillem Jiménez

Candela, por su parte, explica de una forma tan poética como trascendental su relación con la danza: "Tras muchos años de trabajo, siento la necesidad de realizar mis proyectos desde aquello que me conmueve, una búsqueda de reflexiones atípicas y poco frecuentes dentro de mí. Una práctica personal e intransmisible donde encontramos el secreto más allá de las fachadas propuestas formales con que nos mostramos. Cuanto más activo sea un ser humano, más densas serán las sombras de su carácter. La actuación personal manifiesta el mundo interior apartando lo trivial e insustancial creando el 'existir'. Una búsqueda introspectiva del naturalismo y el realismo que no indaga en la singularidad sino en la representatividad".

Inés lleva mono Gucci

Si tienes la oportunidad de ver bailar a alguno de estos chicos, te darás cuenta de cómo esta disciplina alcanza niveles más trascendentales que el pensamiento. La experiencia es hipnótica, sentimental y sedante. Bailar es una brutalidad, es caos, es contemplar y dejarse llevar, es pulsión, reacción y emoción. Como dice Candela, "un cuerpo que almacena experiencias vitales transfiriéndolas a lo corpóreo".

Pol lleva top vintage Pleats Please Issey Miyake de Los Féliz. Pantalón Dior Homme. Guillem lleva pantalón Dior Homme. Colgante Biis
El Tete lleva camisa Dior Homme
Guillem lleva camisa Gucci. Candela lleva top vintage Prada de Algo Bazaar. Vestido Gucci

Créditos


Texto Raquel Zas
Fotografía Adrián Catalán
Estilismo Helena Contreras
Maquillaje y peluquería Egon Crivillers
Asistente de estilismo Lucas Asín
Producción Andrea Arias