5 películas sobre jóvenes 'queer' que van más allá de salir del armario

Exploramos una nueva generación de cine LGBTQ+ de todo el mundo, desde las playas de Brooklyn hasta remotas aldeas en Sudáfrica, desde granjas en Yorkshire hasta dormitorios en Rusia.

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jun. 28 2017, 7:15am

still from 'beach rats,' courtesy of provincetown film festival

Este artículo fue publicado originalmente por i-D US.

La de Provincetown es una de las comunidades queer centradas en el arte más antiguas de Norteamérica. Tennessee Williams, Norman Mailer, Tony Kushner, Nan Goldin, Cookie Mueller y por supuesto John Waters, todos se han retirado aquí. Así que no es ninguna sorpresa que en el Festival de Cine Internacional de Provincetown pueda encontrarse normalmente una buena ración de películas LGBTQ+. Pero durante el festival de este año ―la 19ª edición― descubrimos gran cantidad de cintas que capturan perspectivas e historias queer de todo el mundo.

Documentales como The Death and Life of Marsha P. Johnson (sobre la activista a favor de los derechos trans Marsha P. Johnson), Chavela (sobre Chavela Vargas, la rebelde cantante mexicana y musa de Pedro Almodóvar que conquistó el corazón de Frida Kahlo) y Susanne Bartsch: On Top (sobre la experta en la vida nocturna de NYC tras el legendario acto benéfico para ayudar a los enfermos de SIDA, el Love Ball) nos recuerdan las audaces figuras pioneras que facilitaron la liberación queer mediante su creatividad. Películas narrativas como Signature Move (que relata el naciente romance entre una musulmana paquistaní y una mujer mexicano-americana) y After Louie (en la que el protagonista Alan Cumming interpreta a un superviviente del SIDA que inicia una relación con un hombre más joven) proporcionan perspectivas frescas sobre la experiencia queer contemporánea. Hay que destacar que muchos de los filmes más emocionantes estaban repletos de juventud. Aquí te mostramos los cinco más destacados.

Beach Rats
Eliza Hittman se hizo con el Premio a la Mejor Dirección del Festival de Sundance por su ópera prima Beach Rats este mismo año. La película narra la historia de Frankie (interpretado por el actor británico Harris Dickinson), un joven de 19 años que vive en South Brooklyn junto a la playa con su madre, su hermana y su padre moribundo. Esta asfixiante vida hogareña lleva a Frankie al muelle de Coney Island, a comprar hierba y al campo de balonmano con su grupo de amigos, que también carecen de metas. Frankie tiene más problemas para conseguir maría que para atraer a las chicas, pero por la noche navega en sitios web para ligar mientras fuma hierba. Como suele repetir a los hombres queer con los que chatea por vídeo (pero nunca a sus amigos hetero), no está seguro de lo que le pone sexualmente. En el mundo en que vive, explorar esos deseos abiertamente y sin ser juzgado no es una opción. Beach Rats no agitará las cuerdas de tu corazón con tanta fuerza y energía como Moonlight, pero las cuestiones que suscita sobre las limitaciones que imponen los hombres, tanto a sí mismos como a los demás, son muy valiosas. Y con Wim Wenders y Hélène Louvart (colaboradora de Agnès Varda) como directores de fotografía, este filme rodado en 16 mm es una historia visual muy convincente.

God's Own Country
El director Francis Lee también ganó en Sundance (obteniendo el Premio a la Mejor Dirección de Cine Internacional) con una película que se considera la Brokeback Mountain británica, con un aire casi documental. Un reservado y robusto granjero de ovejas trabaja para mantener a su familia después de que una embolia deje impedido a su padre. La carga de su trabajo y el aislamiento de la campiña de Yorkshire donde vive cierra a Johnny, que tiene 25 años, a nivel emocional. Esto es, hasta que contratan a un amable peón de granja rumano llamado Gheorghe. Cuando los dos hombres se adentran en las montañas, Gheorghe le enseña a Johnny la importancia de la ternura, a través de la cuidadosa manera con que ayuda en el parto de los corderos recién nacidos y también a través de su forma íntima de tocarle. Las imágenes capturan la belleza natural y la calidad agreste de Yorkshire, poniendo más énfasis todavía en la lucha interna que vive Johnny.

Seventeen
Este mismo año, i-D habló con la joven directora austríaca Monja Arts sobre su película de debut, Seventeen. El filme narra la historia de Paula, una adolescente de 17 años que holgazanea en sus últimos días de instituto antes de que llegue la libertad del verano en su pequeño pueblo de Austria. Está enamorada de Charlotte, pero su lucha interna no surge a partir de una crisis de identidad sexual: el problema es que Charlotte tiene un novio, Michael. Mientras que Charlotte se siente dividida entre los dos, otra chica llamada Lilli empieza a flirtear con Paula. Art explicó a i-D que la película no es una historia sobre salir del armario. Mientras crecía en Austria en los 90, sentía lo mismo que muchos de sus jóvenes actores: la naturalidad de la atracción entre personas del mismo sexo y de la fluidez. Seventeen trata sobre manejar esos deseos, esas fantasías y esas expectativas y enfrentarse a la cruda realidad. "Me interesaba el lado maníaco-depresivo de la juventud. Por una parte, todo parece posible cuando eres joven y por la otra la cosa más pequeña puede dejarte hecho polvo. No conseguir un 'like' en Facebook puede desembocar en días y días de tristeza. Esos cambios de humor son muy específicos de la adolescencia", explicó Art. "Además, es una época que ya se romantiza mientras sucede, porque eres consciente de que nunca volverá. Se te recuerda constantemente que estás en medio de una época muy importante que no se volverá a repetir".

The Wound
Con su primera película, el director John Trengove arroja una visión diferente de la historia del paso a la edad adulta. The Wound, una película narrativa, sigue al grupo étnico sudafricano Xhosa conforme sus hombres jóvenes se embarcan en el ukwaluka, un ritual de iniciación que requiere mucho esfuerzo físico y mental. Los adolescentes abandonan a sus familias y se adentran en las montañas de la provincia del Cabo Oriental para ser circuncidados. El período de sanación que sigue a ese ritual incluye ayuno, aislamiento y pruebas para demostrar su resistencia corporal y espiritual. Un padre adinerado contrata a Xolani —un joven que trabaja en una fábrica y que regresa cada año al ritual― para que sea mentor de su "blando" hijo urbanita a lo largo del difícil viaje hacia la hombría. Ninguno de los dos ha salido todavía del armario, pero el reconocimiento mutuo no desemboca en un vínculo entre los dos ni en una solidaridad tácita en esta historia desgarradora. The Wound captura una parte muy poco filmada de Sudáfrica, con una bella cinematografía panorámica. Ofrece una visión única de una tradición insular sacando el tema de la diferencia de clases, el tabú de la homosexualidad en África y los múltiples significados de la masculinidad.

Fotograma de Little Potato, cortesía del Festival de Cine de Provincetown

Little Potato
Este corto autobiográfico de Wes Hurley sirvió al cineasta para ganar el Premio al Mejor Documental Corto en el Festival de Cine South By Southwest de este año. Producida con un presupuesto de tan solo 2.000 $ (unos 1.800 €) ―y realizada a partir de un ensayo viral que Hurley publicó en el Huffington Post hace cuatro años― Little Potato relata su juventud transcontinental. Hurley, que nació en la Rusia de la Unión Soviética, supo que era gay desde una edad muy temprana, pero la actitud de la cultura hacia lo queer hizo que su vida fuera difícil y peligrosa. "Oía a mis compañeros y a los adultos decir que los pedkis [una derivación de la pedofilia asociada con las personas queer] son más ruines que los asesinos en serie y que cualquiera que admitiera que lo era merecía morir de una forma terrible", escribió Hurley. Su madre, que poseía una mentalidad abierta, ideó un plan de escape: para llegar a Estados Unidos se ofreció como esposa de encargo por correo. Sin embargo, en su hogar en el Pacífico Noroccidental, madre e hijo deben enfrentarse a una inesperada opresión por parte del nuevo hombre que forma ahora parte de sus vidas. El corto es soberbio, contundente y merece mucho la pena verlo.

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Texto Emily Manning
Traducción Eva Cañada