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la generación de los zombie kids en madrid

Con motivo del 6º aniversario de Zombie, recordamos el fenómeno de la cultura club madrileña con más repercusión de los últimos años y a los jóvenes que encabezaron el movimiento.

por i-D Staff
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09 Septiembre 2015, 9:15am

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En el verano del 2009, cuando Madrid estaba en una de esas épocas tranquilas de cambio de paradigma, nació Aguacate; una fiesta que se hacía los miércoles en la Sala Boite. Los veranos de agosto en Madrid son siempre divertidos e inesperados: la calle hierve, la gente está sentada en las plazas y nunca sabes qué va a pasar. Aguacate se convirtió en el punto de encuentro de toda esa gente que se queda en Madrid amenizado por la música de The Zombie Kids.

Ellos eran Edgar Candel Kerri -un chico de Barcelona que trabajaba en la tienda Holala! de la calle Pez- y Jessica Abou Nassar, una estudiante del IED que estaba empezando con su propia marca, Soda Pop y que acabaría fundando las Ghetto Nailz. Con el fin del verano, a Jessica la sustituyó Cumhur Jay, un obseso de los vinilos de origen turco y criado en Londres; a la Sala Boite la sustituyó Charada y Aguacate pasó a ser el Zombie Club.

Lo llamaron 'Zombie' por ese rescate del espíritu noventero y de lo vintage que comenzaba a asomar en los rincones de Malasaña a través de ese proyecto que comenzó el proceso de gentrificación del barrio y que se llamaba Triball.

Lo único que no cambió fue el día y el público: todos los miércoles se reunía una mezcla de gente de todos los lugares, edades, signos, orientaciones y tribus a las que solo les movía el convencimiento de pasar mucho sueño el jueves en clase o en sus trabajos. Para los menos atrevidos nació Pantera, en la misma sala y con el mismo espíritu, pero los sábados.

Detrás de la imagen y la comunicación de ambos clubs estaba Gustavo Cano. El nacimiento de Zombie Club fue paralelo al boom masivo de Facebook, así que fue el primer club en descartar el flyer en papel. Cada semana salía el evento de Facebook de la fiesta (en una época en la que todavía esto no le parecía pesado a nadie) y la comunicación era prácticamente toda digital.

La música era igual de desprejuiciada que el público: los últimos hits del incipiente 'moombahton' como El Tigeraso de Maluca (que unos años después acabaría explotando en forma de electro latino) se entremezclaban con temazos rock clásicos de Guns'n'roses, temas de Bob Marley... Daba igual; allí todo valía. El Jägermeister empezaba a hacerse popular y cuando pedías copas de jägerbomb (mezclado con Red Bull) todavía las camareras se preguntaban si eso tenía suplemento, se podía servir o cuánto valía.

En aquellas fiestas de Charada podías pedirle lista, por ejemplo, a Andrea Ferrer, editora de Ponytale Magazine (que acaba de lanzar Subculturcide, un libro sobre las tribus urbanas), o a los diseñadores Carlos Diez y Juanma Cabezón, que pinchaban temas de Mónica Naranjo bajo el pseudónimo "Gora Ta Gora Djs".

El movimiento 'zombie' fue eminentemente heterosexual, aunque todo tenía cabida, pero era un club en el que por fin las chicas podían ir a ligar con chicos que estaban en su misma sintonía. Con el auge de la popularidad de los zombies y su 'gang', aparecieron las 'zombie girls' y Gustavo Cano se encargó de retratarlas a todas para los flyers de las fiestas y, de esta forma, documentó la diversidad de chicas (y chicos, aunque en menor medida) que encabezaron el movimiento.

Así nos encontramos fotos de Alba Galocha, estudiante del IED en aquel momento; Aly Eckmann, que acabaría co-presentando Hable con Ellas en Telecinco; Patricia Valley, a la que hace poco hemos visto en el cortometraje Vale de Amenábar; Sita Abellán, una de las estrellas del último videoclip de Rihanna o a Amarna Miller, una conocida productora y actriz de cine porno.

Después, Zombie volvió a cambiar de sala a la Heineken (que luego sería Marco Aldany), un espacio mucho más grande donde el público tuvo que abrirse aún más. The Zombie Kids sacaron un disco y comenzaron a cultivar una masa de fans que llenaba sus fiestas, además en una sala más grande pudieron invitar a artistas más mundialmente conocidos como Diplo o Skrillex. Se convirtieron en un fenómeno verdaderamente aspiracional y la estética de sus fiestas salió a la calle y modificó la vida del barrio de Malasaña para siempre.

Lanzaron miles de dólares a la pista en su aniversario; abrieron un bar y hasta se colaron en la radio. Los tatuajes alcanzaron su punto álgido; teñirse el pelo de colores también; las tiendas de segunda mano se convirtieron en el hype de la época y no quedó ni una sola camiseta de Mickey Mouse colgada en ninguna percha.

Después llegaron los cupcakes y el EDM [Electronic Dance Music] a Malasaña y las travestis volvieron a ponerse de moda en la noche de Madrid, pero siempre nos quedará la imagen (si no la ha borrado el Jäger) de una sala abarrotada un miércoles cualquiera mientras los pijos bailan cerca de los punks y todos les da igual.

La fiesta Zombie Flashback tendrá lugar en la Sala Marco Aldany el miércoles 9 de septiembre; el día del que habría sido el 6º aniversario de Zombie Club.

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Texto Brays Efe
Fotografía Gustavo Cano