Jennifer Lopez durante la presentación de On the 6 en Nueva York. Foto por Ke.Mazur/WireImage. 

el complicado ascenso a la fama de j.lo

20 años después de su debut con 'On the 6', reflexionamos sobre su influencia y el viaje de la cantante rumbo a la fama.

por Bianca Betancourt
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13 Junio 2019, 6:56pm

Jennifer Lopez durante la presentación de On the 6 en Nueva York. Foto por Ke.Mazur/WireImage. 

Nadie sabía muy bien qué esperar en la antesala del nuevo milenio. El año 1999 fue un momento significativo para la cultura pop por múltiples razones: Internet aún era un territorio desconocido; estaba ocurriendo una transición del característico estilo grunge de la década a la metálica y monocromática década de los 2000; y la música estaba entrando a lo que ahora se define como "la explosión latina”, con artistas como Ricky Martin, Marc Anthony y, por supuesto, Jennifer Lopez encabezando las listas de Billboard.

Aunque artistas como Martin y Anthony continuaban encabezando las listas de popularidad y siendo rentables como músicos en todo el mundo y en sus respectivos mercados latinos, el éxito inicial de Jennifer Lopez como artista musical fue insólito, no solo como una artista femenina, sino también como una chica puertorriqueña del Bronx. Después de Selena, la película biográfica basada en la vida de la cantante mexicoamericana Selena Quintanilla que le dio a Lopez su primera oportunidad como actriz y cantante, nadie sabía qué esperar cuando se anunció que grabaría su propio álbum debut, pues, después de todo, hizo playback a lo largo de toda la película donde interpretó a Quintanilla. Sin embargo, cuando su primer sencillo, If You Had My Love, fue lanzado, se convirtió en el primer sencillo de debut de una artista femenina en llegar al número uno de las listas de popularidad desde Baby One More Time de Britney Spears.

"Había un gran apetito por la música en inglés con un toque pop latino [en ese momento]", dice el periodista y crítico de música Gary Suarez. "Pero 1999 también fue un período de formación para las mujeres estadounidenses en el pop. Fue cuando tuvimos a Britney Spears y Christina Aguilera, y López también fue parte de esa ola. Fue genial ver a una latina teniendo éxito, y que no intentara ocultar sus raíces en el proceso".

El álbum completo, On The 6, se convirtió en un éxito tanto de crítica como en las listas de popularidad. Durante su primera semana de lanzamiento, debutó en el Top 10 de las listas de Billboard y le ofreció a López una serie de éxitos, que incluyeron Feelin 'So Good, Let's Get Loud y la que luego se convertiría en un esencial de fin de año, Waiting For Tonight. Se podría decir que el álbum es, 20 años después, la mejor y más auténtica obra de larga duración de Lopez, conocida décadas más tarde como una producción magistral que mezcló de manera natural el pop, el R&B, y lo que la propia Lopez denominó "Latin Soul". A nivel superficial, el álbum fue una genuina representación musical de Lopez, que desde el inicio se mostró orgullosa de sus raíces en el Bronx. El álbum suena como el crisol cultural que es el Bronx, donde las comunidades de las diásporas latinocaribeñas y africanas se encuentran con el gran amor de la ciudad por el hip hop. Sin embargo, en los últimos años, gracias a los hilos de Twitter y el cuadernillo de notas del álbum, muchos argumentan que el éxito inicial de López como artista pop se debe al trabajo olvidado de varios artistas negros que originalmente escribieron sus mayores éxitos.

Durante una entrevista con NPR, la artista Chanté Moore detalló cómo Rodney Jerkins escribió la canción If I Gave Love para su álbum, y que una vez que Sean "Diddy" Combs (novio de Lopez en ese momento y coproductor del álbum) se enteró de ello, le exigió a Jerkins producir un track idéntico para Jennifer. Diddy manejaba la carrera de Lopez de manera muy similar a como supuestamente lo hizo también el tirano de la industria musical Tommy Mottola. Después de divorciarse y romper comercialmente con su mayor descubrimiento musical, Mariah Carey, Mottola vio a Lopez como una oportunidad para imitar la dirección que sabía que estaba tomando el catálogo musical de Carey: una mezcla contagiosa de pop y hip hop por las que las emisoras de radio caían a sus pies. Lopez, claramente, no tenía el rango vocal de Carey, pero esa carencia la compensaba con una dedicación incomparable al desarrollo de su resistencia en el escenario.

A medida que pasaron los años, los productores de Lopez ni siquiera intentaron ocultar los indicios que delataban los orígenes de las canciones de Jennifer. En Play, el segundo sencillo del segundo disco de López, J.Lo, la voz de la coescritora es evidente dentro del coro y las voces de fondo. Al escucharlo a través de los medios modernos, es innegable que se trata de la voz de Christina Milian. Del mismo modo, la artista de R&B Ashanti escribió y cantó el demo inicial de Ain’t It Funny Remix con Ja Rule, e incluso apareció en el videoclip que lo acompaña. Ella ha expresado en el pasado que por mucho que le hubiera gustado conservar ciertas canciones (como I'm Real, también con Ja Rule) para sí misma, sabía que siendo una artista sin discográfica por aquel entonces y una compositora en pleno auge, lo mejor era darle las canciones a Lopez. Usher también exigió el reconocimiento de su crédito y una parte de los beneficios cuando Get Right, una demo rechazada que los productores de Lopez retomaron, se convirtió en otro éxito.

Entre la combinación de sus presentaciones llenas de energía, su apariencia apreciada por Hollywood y racialmente ambigua, así como sus singles elegidos por las figuras más poderosas de la música, el fracaso simplemente no era una opción en el caso del desarrollo de Lopez como artista y su eventual éxito dentro de la industria. Casi dos décadas después, Lopez aún ocupa el sexto lugar en la lista de Forbes de las mujeres con mayores ingresos, hasta la fecha ha vendido 80 millones de discos en todo el mundo y, gracias a su transformación en una mujer de negocios a través de sus innumerables empresas de moda y belleza, tiene un valor neto de $400 millones de dólares.

Si se trata de debatir la autenticidad de la carrera de Lopez en 2019, es difícil saber si señalar a Lopez o al equipo que la rodeaba hace 20 años. Al analizar su carrera desde 1999 hasta la fecha, sus decisiones y su catálogo musical reflejan los constantes cambios y tendencias que siguió la industria de la música. La segunda mitad de la carrera de Lopez, al igual que su reaparición con el éxito On The Floor, se enfocó bastante en los clubes nocturnos cuando la música electrónica alcanzó su apogeo cultural. Sus sencillos más recientes, como El Anillo con Ozuna y Te Guste con Bad Bunny, aprovechan al máximo la reciente fascinación de la industria por el trap latino y los ritmos inspirados en el reguetón.

"Creo que responsabilizar a Lopez por las prácticas abusivas y la naturaleza despiadada del negocio de la música no es justo. Las canciones de On The 6 no necesariamente hubieran funcionado igual o hubieran alcanzado las mismas cifras al provenir de un artista diferente, con un origen distinto“, dijo Suárez. “Ser una latina del Bronx le dio credibilidad y cobertura. Realmente, no puedes criticarla por hacer música disco un minuto, hip hop al estilo de Bad Boy al siguiente, e inmediatamente después una balada. Todos ellos fueron influencias y sonidos a los que estuvimos expuestos todos los que crecimos en Nueva York o que vivimos allí en ese momento. Hubiera sido absolutamente raro que ella hubiera evitado los estilos urbano y latino en esa etapa".

También se puede argumentar que la herencia puertorriqueña de Lopez y su infancia en el Bronx justifican su adyacencia a la música hip hop; a los puertorriqueños neoyorquinos por lo regular no se les reconoce su participación en el avance y crecimiento del género, y Lopez a menudo explica que esa fue la música que escuchó durante su juventud. En todo caso, la incursión de Lopez en todos esos géneros dentro de su carrera es una representación adecuada de la experiencia latina que el público no comprendió del todo cuando ella debutó en la música; se trata de una muestra de cómo la identidad latina y la negra tienen más semejanzas que diferencias. Sin embargo, esta solidaridad musical no significa que la industria le haya concedido a Lopez ser una especie de representante musical universal: solo hay que ver la confusión y consternación que surgió cuando se anunció que ella participaría en el homenaje a la música de Motown en los Grammy Awards 2019 a principios de este año.

El nivel de éxito de Lopez, como mujer y como artista latina, ha superado los obstáculos en términos de lo que ella simboliza hoy como icono de la cultura pop. Para su gran base de fans latinos, y especialmente en los Estados Unidos, ella representa la máxima aspiración en cuanto alcanzar el éxito siendo latino en Estados Unidos sin tener que sacrificar tu herencia. Por otro lado, su carrera es el reflejo de la idea de marketing de los ejecutivos de la industria, así como de la manera en que los artistas negros han configurando y seguirán configurando el panorama cultural del arte, la música y todo lo demás, ya sea que reciban o no sus debidos créditos, reconocimientos y elogios. En una época en la que los fans exigen la mayor transparencia por parte de sus artistas favoritos, tal vez un gesto de reconocimiento por parte de Lopez a quienes ayudaron a moldear su éxito musical es todo lo que la gente quiere de ella.

Este artículo apareció originalmente en i-D US.