conoce a la mente tras las delirantes campañas de sónar festival

Con motivo de la exposición “Ni flyers ni pósters. 25 años de imagen Sónar”, nos reunimos con Sergio Caballero para descubrir el secreto para convertir la campaña de un festival en toda una obra de arte.

|
may. 24 2018, 8:42am

Sergio Caballero, para el que no lo sepa, es uno de los tres directores de Sónar Festival, junto con Ricard Robles y Enric Palau. Él se encarga de todo el universo friki, estrafalario e hilarante que caracteriza a las campañas del festival, que pese a los años no pierden la capacidad de sorprendernos. El imaginario de Sónar es tan suyo, que es muy fácil identificarlo con tan sólo ver una imagen: colores estridentes, composiciones imposibles y personajes de lo más inquietantes. Por eso quisimos hablar con el responsable de todo esto, que nos recibe en las oficinas de la organización con la naturalidad y el cachondeo que le caracterizan.

¿En qué va a consistir la exposición “Ni flyers ni pósters. 25 años de imagen Sónar”?
Al plantearnos hacer una exposición sobre los 25 años de imagen de Sónar, lo último que queríamos que apareciera son pósters, flyers, material impreso... No tiene ningún tipo de interés. Entonces lo que hice fue plantearme toda la exposición como una instalación, coger todo el material inédito y crear material nuevo sobre el concepto de las imágenes de cada edición, para crear una experiencia.

Tengo entendido que los guías de la exposición serán diferentes personajes que han protagonizado algunas de las campañas del festival, ¿a quién podremos ver?
Sí, cada sábado vamos a tener a un personaje ilustre de esos que han marcado las campañas de Sónar. El primer día tendremos a El Dioni, protagonista de la campaña de "Los estafadores", que ahora se ha convertido en un gran amigo de la casa, es nuestro colega. El siguiente fin de semana la visita guiada la darán los tres enanos protagonistas de "La distancia", que nos darán su visión de la exposición. Y digo su visión porque ellos no saben absolutamente nada de ella, así que básicamente vamos a dejar que digan lo que les da la gana. El último sábado están los dos fantasmas, pero ellos explicarán la exposición en Ruso, porque son rusos vaya.

La exposición huye de flyers, pósters y otros soportes convencionales como los banners. ¿Crees que la era digital ha devaluado el valor de las campañas publicitarias?
Lo que ha cambiado es el medio. Antes era muy importante salir en un medio impreso, ahora Internet hace que puedas dirigirte directamente al target que estás buscando. Pero la publicidad sigue existiendo, siguen comiéndonos la olla como siempre. Antes de los formatos digitales estabas condenado a trabajar en 2D o producir para la televisión, un medio donde nos han censurado varias campañas, como la de la familia meada o la de las gemelas porque una mujer salía con una bolsa en la cabeza. En Internet no pasa esto.

Dinos tres cualidades que son imprescindibles para una campaña de Sónar Festival.
Que sea diferente, que nos lo pasemos muy bien haciéndola y que, por supuesto, sirva para vender.

El fotógrafo Biel Capllonch es uno de los grandes protagonistas de esta expo, ¿cómo surgió esta longeva y fructífera colaboración?
Biel y yo empezamos a trabajar juntos hace muchos años, y yo soy bastante fiel a mis amigos. Cuando trabajo bien con alguien, la relación suele durar. Somos los dos viejos y refunfuñantes, y nos llevamos muy bien, de hecho es el padrino de mi hija.

Si te tuvieras quedar con una campaña favorita, ¿cuál sería?
Me quedaría con momentos. A mí me gusta más el proceso que el resultado, desde que tienes una idea, la verbalizas y luego comienza toda la creación del proyecto. Me acuerdo de grandes momentos, pero una favorita no tengo. Mis hijos son mis hijos, no hay ninguno favorito.

¿Cuál crees que ha sido la campaña más difícil de llevar a cabo?
Cuando rodamos "Finisterrae", la de los dos fantasmas haciendo el Camino de Santiago, tuvimos bastantes problemas. A mí me gusta el frío, así que no tengo ningún problema, pero el equipo lo pasó mal. Nos avisaron que no rodásemos en León porque hacía mal tiempo, y allí fuimos nosotros y nos encontramos con dos metros de nieve. Fue un rodaje súper duro, pero gracias a esto conseguimos unas imágenes de animales increíbles, se acercaban mucho porque no tenían nada que comer. Luego fuimos a un río gallego donde solía pescar Franco, y cuando llegamos allí el río se había desbordado. Al final acabamos en Finisterre, donde hubo una tormenta de viento terrible. Fue un rodaje muy duro pero el resultado fue increíble.

A través de tu trabajo lanzas la pregunta de por qué una obra de arte tiene el valor que tiene? ¿Crees que has obtenido la respuesta?
Yo no cuestiono el precio de las obras de arte, cuestiono qué es arte y qué no es arte, cuál es el valor para identificar 'esto sí y esto no'. Sé que hay grandes mierdas que se venden muy caras, y grandes cosas que se venden muy baratas.

A lo largo de tu carrera en Sónar, hemos visto a gemelos casándose con gemelos, a Maradona, a una familia con incontinencia urinaria e incluso a vuestros propios padres. ¿Qué artistas y movimientos te han servido como fuente de inspiración?
Yo pienso que cuando estás creando te conectas a un inconsciente colectivo; otros, para crear algo, pues miran blogs para coger ideas y se acaban copiando unos a otros. A mí no me interesa nada la tendencia, creo que como creador tienes que crear tu terroir, como el vino, lo que te caracteriza como artista. No tiene sentido que estés viendo el trabajo de un japonés y sea exactamente igual al de un tío que vive en Los Ángeles y al de otro que vive en Marrakech. O empezamos a espabilarnos, o será todo muy aburrido.

¿Qué método sigues para idear una nueva campaña teniendo en cuenta que tienes que representar algo tan intangible y abstracto como la música?
Cuando tengo que crear algo para el Sónar, en lo último que pienso en el Sónar. No hago nada pensando en la música, sino que intento mostrar una forma de ser, de pensar, algo que toque a la gente.

Vuestro trabajo está cargado de humor y surrealismo. ¿Tiene el arte que reírse de sí mismo para volver a cobrar sentido?
Reírse de uno mimo es súper sano y necesario. El rollo este del artista consagrado que habla de sí mismo en tercera persona es vieja escuela. ¿Qué mejor que reír no?

¿Crees que las redes sociales han hecho evolucionar la escena del arte o todo lo contrario?
Por un lado está bien porque tienes una infinita fuente de información, pero también tiene cosas malas. Pero lo que ha cambiado en el arte con las redes sociales es el concepto de galería; qué función tiene, si tienes que pasar por ella o no, si tienes que ir a las subastas o no. Ahora se cuestiona todo mucho en torno al tema de cómo ha cambiado la forma en que concebimos el arte.

¿Qué es más importante para ti: la imagen o el mensaje?
Yo no soy un mesías ni lo quiero ser. A mí lo que me interesa es hacer lo que me da la gana y pasármelo muy bien. Claro que siempre hay un mensaje, y en algunas campañas se ve con más claridad. Un ejemplo de ello es el de la familia con incontinencia urinaria, por aquel entonces estaba Aznar al mando. Es como si todos aquellos valores cristianos del momento saliesen de su cuerpo en forma de orina. Pero yo no pienso en un tema en concreto, si no que a veces algunas situaciones me dan la idea y luego te das cuenta de que hay una lectura. El tema de este año generó la controversia de si debemos o no mandar mensajes al espacio, porque hay muchas personas que piensan que por seguridad es mejor que no sepan donde estamos. Pues igual no, ¡igual son ellos los que deberían salvarnos tal y como estamos ahora!