Instagram

todo lo que las 'celebrities' invitadas a la gala del met deben saber sobre el camp

En 2019, las 'celebrities' que normalmente se salen con la suya con un vestido negro y elegante no lo tendrán tan fácil.

por Liam Hess
|
06 Mayo 2019, 5:43pm

Instagram

Cuando se anunció en octubre pasado que el tema de la Met Gala de este año sería “camp”, la respuesta podría describirse como una mezcla de emoción y desconcierto. Donde en años anteriores, los temas de la exposición se han inclinado hacia lo literal –la inmersión profunda de 2018 en la imaginación católica, o la examinación de 2015 del diálogo intercultural entre China y el oeste– la noción arcana de “camp” se define por su misma indefinibilidad –un incontable número de párrafos fueron necesarios simplemente para explicar de qué se trataba la exposición.

Gran parte de la confusión proviene de la representante más famosa de “camp”, Susan Sontag, cuyo ensayo de 1964, Notas sobre "Camp", es la piedra angular de donde se centra la exposición: el problema es que los 58 principios de lo que constituye “camp” están llenos de complejidades y contradicciones. En el mundo de Sontag, “camp” se encuentra en algún lugar entre el "no necesariamente malo" y el "es demasiado bueno para calificar como 'camp'"; mientras que al mismo tiempo representa algo que es "bueno porque es horrible". “Camp” es una "sensibilidad", pero también una "experiencia estética del mundo", un "modo de placer" y un "tipo de amor ... por la naturaleza humana". "Hablar de 'Camp' es, por lo tanto, traicionarlo", dice Sontag alegremente al principio de su texto: la alta mentalidad de su escritura es una idea deliciosa de “camp” por sí misma.

Ya sea celebrando la historia del punk o diseccionando la influencia de un titán de la moda como Rei Kawakubo, las exposiciones anteriores se podrían unir más fácilmente bajo un único paraguas estético. “Camp”, por otro lado, contiene múltiples rangos: en la conciencia popular, se entiende como una expresión de extravagancia y fabulosidad, pero en verdad es más una actitud o una filosofía. “Camp” es exageración, ironía, kitsch y pastiche: todo, desde las comillas de Virgil Abloh en Off-White, hasta los vestidos de tul deconstruidos de Viktor & Rolf, puede argumentarse como dentro “camp”. Entonces imagina, el signo de interrogación tras bambalinas de los equipos de estilistas mientras preparan a sus clientes clase A para caminar por la alfombra roja de la Met Gala esta noche que se inaugura.

camp viktor and rolf
Viktor & Rolf

Aquí está el problema: aunque los curadores sin duda han pasado meses y años estudiando detenidamente las distintas definiciones de “camp” y los capítulos de su historia que se extienden hasta la corte de Versalles, no estoy seguro de que las celebridades estén acostumbradas a vestirse para una alfombra roja impregnada de algo tan académico. Por supuesto, puedes ponerle algunas plumas y pedrería a una bata y llamarlo “camp”: pero en 2019, donde cada look se va a diseccionar en las redes sociales, las celebridades que usualmente pueden salirse con la suya con un elegante vestido negro, no lo va a lograr este año. Si hay una regla que podría resumir cómo llevar “camp” en la alfombra roja, es irte a lo grande o mejor quedarte en casa.

Aún más preocupante, a diferencia de la mayoría de otras alfombras rojas, donde el objetivo es lucir lo mejor posible, vestirse en el modo “camp” es evitar la vanidad, un concepto que imaginamos que es extraño para muchos de los asistentes a la Met Gala. Si te viste obligada a elegir uno de los hilos más comunes que se encuentran en el texto de Sontag, podría ser su idea de una "seriedad fallida": una especie de intento ingenuo de crear una obra de absoluta grandeza que termina siendo gloriosamente absurda. No es como si este tipo de celebridades que asisten a la Met Gala no lo hicieran ya, –solo ve todos esos memes que salen cada año a raíz del evento, parodiando los extremos looks–, pero si están dispuestos a conscientemente comprometerse a llevar todo a su máxima capacidad hasta el punto de una posible vergüenza, es otra cuestión completamente.

Hay algunos ejemplos brillantes a los que se puede recurrir: obviamente, una de las co-presidentes del evento, Lady Gaga, quien posiblemente sea nuestra portadora favorita de la bandera “camp” hoy, gracias a atuendos como su abrigo Jean-Charles de Castelbajac de Kermit the Frog, hasta el momento en que se presentó en los Grammys en 2011 saliendo de un huevo gigante de Hussein Chalayan. La máxima seriedad con la que Gaga se acerca a estos momentos descabellados es la expresión perfecta de la insistencia de Sontag en que las mejores obras de “camp” son las que se producen ingenuamente; incluso si Gaga es consciente de lo ridículo de toda su indumentaria, nunca lo admitiría.

También está el hecho delicado de la relación íntima y simbiótica de “camp” con la crueldad: su máxima expresión es Oscar Wilde, y los herederos de su espíritu de hoy en día son figuras como Elton John y RuPaul (cuya aparición reciente en Vogue hace casi seguro que aparezca en la alfombra roja esta tarde). En un momento en el que se vigilaban y castigaban las exhibiciones de comportamiento queer, los clubs clandestinos proporcionaban un refugio seguro para las expresiones “camp”, desde la cultura del ball de los 80 hasta los club kids del centro de Manhattan en los 90, y sus manifestaciones más memorables en el ámbito de la alta moda que se filtraron de estas escenas contraculturales. El hacerlo a medias es ofender a las personas marginadas de donde se originó todo el tema.

Las celebridades que asisten a la Gala de Met deben ofender, pero de una manera muy diferente: ofender a mis ojos. Quiero que retiren todas las limitantes y entreguen un carnaval llamativo que enorgullecerá a los progenitores del “camp”. Quiero ver a Harry Styles llegar con un vestido Gucci con una cola de diez metros de largo y con incrustaciones Swarovski. Quiero a Jay-Z en drag como Beyoncé, y viceversa. Quiero que Rihanna llegue en una silla cargada por cuatro personas con pelucas con copete, y llevando las mejores galas de Louis XIV. Quiero a Anna Wintour con una máscara de látex estilo Leigh Bowery.

"Me siento fuertemente atraída por 'camp'", escribe Sontag al comienzo de su ensayo, "y casi tan ofendido por ella". Si las celebridades y los estilistas son capaces de asimilar el tema y ser lo suficientemente valientes para aceptarlo al 100%, entonces hoy podríamos ser testigos de la alfombra roja más emocionante de todos los tiempos. Para aquellos en la lista de invitados, todos los cuales imagino están leyendo esto, por supuesto, no me decepcionen.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

Tagged:
camp
Met Gala
Susan Sontag
Opinion