el 'remake' de 'gossip girl' debería ser menos misógina que la original

Sabes que me quieres. XOXO.

por Roisin Lanigan
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22 Julio 2019, 8:49pm

El verano pasado, influenciada en gran medida por una ola de calor interminable que hizo que fuera literalmente imposible salir a la calle, decidí volver a ver Gossip Girl de principio a fin. La icónica serie de los dosmil (aún disponible en su totalidad en Netflix) me resultó tan 'camp' y surrealista como la primera vez que la vi. Pero también, me sorprendió encontrarla mucho más problemática de lo que recordaba.

Parte de ese mal envejecimiento, tiene que ver sin duda por el momento en el que se estableció Gossip Girl. Mucho se ha escrito acerca de cómo la serie fue perfecta para los dosmil. Fue un momento en que la tecnología se estaba expandiendo más que nunca y hacía que los jóvenes se sintieran increíblemente conectados. Los primeros teléfonos con cámara transformaron la forma en que capturábamos nuestras vidas y amigos, incluso si estaban pixelados más allá del reconocimiento, mientras que las redes sociales primitivas como MySpace y LiveJournal significaban que estábamos online constantemente. La explosión del periodismo amarillista en Internet, gracias al éxito de TMZ y blogs de cotilleos como el ahora famoso Perez Hilton y OhNoTheyDidn’t, estaba en todas partes. Gossip Girl, una figura anónima que observa, hace fotos in fraganti y las publica en Internet para horror de todos los involucrados, destacó porque era innovadora, emocionante y muy aspiracional.

Ahora, todos somos nativos digitales, aunque el término pueda sonar feo. Pasamos la mayoría, si no todo nuestro tiempo online, conectados entre nosotros a través de Instagram, Twitter, WhatsApp y Facebook. Las redes sociales son tan omnipresentes que, en realidad, estamos cerrando la sesión, desconectándonos esporádicamente para proteger nuestra privacidad y salud mental. En poco más de una década, las cosas han cambiado tan rápidamente que nuestras actitudes hacia la tecnología que nos parecieron tan emocionantes a través de Serena Van Der Woodsen y Blair Waldorf han dado un giro de 180º. "Las consecuencias del advenimiento de las redes sociales nos ha dejado a todos con el poder, la responsabilidad y la expectativa de señalar los éxitos y los errores de los demás, destruyendo nuestro futuro trabajo y arruinando nuestras relaciones con nuestras familias", escribe Nathan Ma para VICE , argumentando que las redes sociales mataron a la serie. "Hoy, cuando lo piensas, todos somos Gossip Girl".

Pero, honestamente, no es la tecnología la que hace que Gossip Girl parezca obsoleta. Si ese fuera el caso, entonces ¿por qué seguimos viendo Friends, una serie en la que ninguno de los personajes reconoce la existencia de teléfonos móviles durante 10 años? Cuando se trata de Gossip Girl, son los argumentos del programa los que son difíciles de volver a ver. Un episodio de la cuarta temporada destaca en este sentido: En un intento por derribar su inexplicable imperio hotelero en Manhattan, el tío de Chuck intenta estafar al joven magnate al persuadir a varias empleadas para que afirmen que las acosó sexualmente. De pie junto a su hombre, Blair pasa el episodio diciendo que solo están ahí por el dinero. La trama es solo una de las muchas ideas ridículas que Gossip Girl pasa antes de abandonarla en el próximo episodio: ¿quién más recuerda al personaje de Lord Marcus Beaton? ¡Ridículo! Pero en un mundo donde presidentes se jactan abiertamente de "agarrar a las mujeres por el coño", en el que somos más conscientes que nunca de la epidemia de acoso sexual en el lugar de trabajo, todo esto se derrumba.

No ayuda que el personaje de Chuck, interpretado por Ed Westwick, se configure desde el principio de la serie como un depredador sexual egoísta y calculador. En el primer episodio, Chuck asalta sexualmente tanto a Serena como a Jenny Humphrey (que tiene 14 años en ese momento). Pero en el transcurso de las próximas seis temporadas, se nos alienta a pensar en él como un huérfano solitario, traumatizado y roto que, sí, toma malas decisiones, pero en última instancia, merece nuestra simpatía. No se podría saber cómo se desarrollaría su personaje si la serie se hubiera estrenado en 2019.

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Gossip Girl es, en el fondo, un programa sobre un acosador (Dan Humphrey ES Gossip Girl, ya hace 12 años que no es un spoiler) que usa un blog anónimo para ridiculizar, entre otros, a su propia hermana y a la mujer con la que termina casándose, solo para poder tener acceso a su mundo privilegiado en el Upper East Side. Tiene sentido que cuando Penn Badgley interpretó al acosador asesino emocionalmente abusivo Joe Goldberg en You de Netflix a fines del año pasado, no tardaron en aparecer las comparaciones con su papel anterior de Dan Humphrey. Joe es el Dan Humphrey de 2019. Ahora, finalmente comenzamos a ver que acechar y fotografiar la vida de alguien para llamar su atención no es para nada romántico y, francamente, es extremadamente aterrador. En el remake de Gossip Girl, Dan se ve menos como un forastero carismático y más como troll incel.

Dan y Chuck al menos tuvieron una progresión (algo endeble) a lo largo de la serie. Fueron vendidos al público como versiones más comprensivas, más adultas, y más sabias de sí mismos. De hecho, a pesar de sus transgresiones pasadas, se demostró que muchos de los protagonistas masculinos de Gossip Girl finalmente se hicieron buenos al final. Lo que hace que la serie se vuelva a ver aún más chirriante cuando lo comparas con el trato que da Gossip Girl a sus personajes femeninos. Cuando nuevos personajes femeninos se unían a la trama, eran inmediatamente lanzadas a la competencia o la rivalidad por un hombre, como la tediosa historia entre Vanessa y Serena, que parecía nunca acabar durante más de 348 episodios. Blair siempre se auto-saboteaba. Jenny tenía una voluntad fuerte, pero era nihilista, y fue rápidamente eliminada del elenco principal. El personaje de Georgina aparentemente solo existía cuando los guionistas necesitaban un villano que apareciera periódicamente para encarnar estereotipos misóginos perezosos (en un momento ella engaña a Dan para que crea que su bebé es suyo).

Ahora que se está haciendo un remake de la serie para HBO Max, no está claro qué podrán hacer los nuevos guionistas y el elenco con lo que fueron los cimientos de la serie original, qué podrían rescatar y lo qué desecharán. Poco se sabe sobre los próximos 10 episodios de una hora que se han comprado, y la fecha de lanzamiento aún no se ha anunciado. HBO Max podría presentar la serie a una nueva generación, con una nueva perspectiva de la política sexual y personajes bien desarrollados. O podría caer en las mismas trampas de muchos otros "reboots" condenados, que no lograron actualizar su material problemático para una audiencia moderna (recuerda la horrible nueva versión de Heathers que afortunadamente fue cancelada). Honestamente esperamos lo primero. XOXO, i-D.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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