de tiffany's al taller de coches: vaquera reinterpreta el 'sueño americano'

El colectivo experimental neoyorquino reinterpretó el Sueño Americano en una colección a la que no podemos dejar de dar vueltas.

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feb. 15 2017, 9:46am

No estaría bien empezar hablar de cualquier otra cosa que no fuera el bolsito de Tiffany a tamaño humano. O mejor dicho, el bolsito "Vaquera & Co.", como podía leerse en su superficie. Estaba realizado en suave tejido aterciopelado de color azul Tiffany y lo llevaba una modelo como si fuera una mochila puesta del revés que dejaba sus nalgas al descubierto conforme caminaba frente a los invitados de la encantadora fiesta celebrada en el Ukranian National Home del East Village.

"Teníamos en mente el Sueño Americano", explica la diseñadora Claire Sully (una de las cuatro miembros del equipo también compuesto por Patric DiCaprio, David Moses y Bryn Taubensee). "Estábamos hablando sobre ese tipo de chica que adora a Audrey Hepburn y desea comprar en Tiffany". "Empezamos con un collar", continúa Bryn, refiriéndose a otro look que incluía un enorme collar de cadena con un colgante de plata en forma de corazón del tamaño de un pomelo. "Y después nuestra estilista Emma Wyman fue la responsable de convertir el bolsito en un look real".

"Empezamos trabajando en la colección antes del resultado de las elecciones, pero por supuesto queríamos decir algo sobre el tema. Las piezas de Tiffany también eran una referencia a Melania entregando a Michelle Obama aquel extraño regalo", dice Claire.

La colección era abiertamente política en algunos sentidos ―un vestido confeccionado con banderas norteamericanas arrastraba una cola de medio metro de barras y estrellas por el suelo―, pero tal y como recordaban las reseñas del desfile, "Vaquera es una constante exploración de la imaginería norteamericana y de cómo nos la venden". En otras palabras, este colectivo lleva jugando con los motivos nacionales estadounidenses ―los disfraces de peregrinos, la ropa de los miembros de las fraternidades y la cultura popular― desde que se inaugurara en 2013. De modo que la respuesta de los diseñadores al clima político actual fue en parte seguir haciendo lo mismo. "Es importante seguir divirtiéndose y ser fiel a uno mismo", indica Claire. Sin embargo, ese vestido ―explica Bryn― también tenía como finalidad ser un "faro de esperanza".

Además, el desfile planteaba otras preguntas tales como: "¿Por qué todo el mundo quiere ser chef ahora mismo?", "¿Es mejor trabajar con las manos o no hacer nada?" y "¿De verdad queremos parecer franceses?". Las prendas fueron una respuesta abierta a todas estas cuestiones: el look final fue un vestido de dobladillo abullonado en forma de flan que llevaba la idea de los gorros de chef hasta el extremo. Otros looks a destacar incluyeron una versión muy modesta de un disfraz de criada francesa, una camiseta de color verde grunge con un logotipo de la Torre Eiffel en piedras brillantes acompañada de un increíble bolso en forma de camiseta con las palabras "Je t'aime" impresas sobre él, y un mono vaquero sobre un sujetador cónico que encarnaba otra pregunta sobre la que habían estado reflexionando los diseñadores: "¿Qué tejidos son formales y cuáles no lo son?".

El grupo de modelos que desfilaron interpretando todos esos diferentes papeles ―como obreros de la construcción con tacones o punks con bolsitos― fue tan diverso como las prendas. "Queríamos que pareciera como un grupo de amigos muy diverso", explica Bryn. Incluso reclutaron a la madre del agente de castings de Midland, Walter Pearce, para que desfilara. Llevó una falda de pata de gallo blanca y negra con los bordes desiguales y una caja de herramientas de terciopelo extrañamente glamurosa sobre el hombro.

"Solo queremos crear las cosas que queremos ver en el mundo", dice Claire.

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Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía cortesía de Black Frame