un nuevo informe dice que la industria de la moda contribuye a la esclavitud moderna

Este es un problema de todos.

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jul. 26 2018, 12:37am

Semanas después de que saliese a la luz la noticia de que Burberry quemó más de 31 millones de euros en mercancía no vendida, un nuevo estudio ha identificado a la de la moda como una de las cinco principales industrias en el mundo que contribuyen a la esclavitud moderna.

Los hallazgos, que provienen de Walk Free Foundation, editores del informe The Global Slavery Index 2018, muestran que las prendas de moda se encuentran entre los artículos con mayor riesgo de ser producidos a través de las prácticas modernas de esclavitud. Estas prácticas, según el informe, se definen como situaciones de explotación en las que una persona no puede irse debido a la violencia, las amenazas, la coacción, el abuso o el engaño.

La industria de la moda ha quedado en segundo lugar, junto con la tecnología personal, la caña de azúcar, el cacao y el pescado, como una de las mayores culpables de beneficiarse de este modelo de trabajo que afecta a unos 40 millones de personas en todo el mundo. El estado de la esclavitud moderna también es un problema feminista, ya que, de manera desproporcionada, son las mujeres las que se ven más afectadas: el 71% de los esclavos modernos son mujeres y niñas.

La moda, de acuerdo con el Índice Global de Esclavitud, representa más de 100.000 millones de euros de los 300.000 millones gastados en las importaciones a los países del G20, principalmente a través del fast fashion. Las prendas de mayor riesgo provienen de China, India, Vietnam, Tailandia, Malasia, Brasil y Argentina.

"Más de 40 millones de personas en todo el mundo están sometidas a algún tipo de esclavitud moderna", explica la fundación Walk Free. "Tenemos la responsabilidad de detener este crimen". Y según este informe, lamentablemente, una gran parte de esa responsabilidad recae en la falta de sostenibilidad y ética dentro de la actual industria de la moda.

Reconocer este problema es el primer paso, pero como consumidores podemos ayudar asegurándonos de que nuestros hábitos de gasto sean lo más éticos posibles. Puede parecer una acción pequeña e irrelevante decidir comprar menos fast fashion (o preferiblemente nada), pero para millones de personas en todo el mundo afectadas por la esclavitud moderna, es un paso hacia la dirección correcta. Después de eso, apoyar a los diseñadores, marcas y empresas que pagan a sus trabajadores de fábrica de manera justa es muy importante. La presión recae en nosotros, los consumidores, y en gran medida nosotros podemos cambiar las cosas rompiendo con nuestros hábitos de consumo habituales para convencer a las grandes corporativas que dependen de nuestro dinero para existir.

Obtén más información sobre Walk Free Foundation aquí.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.