¿todavía no conoces la nueva sensación de netflix?

'Dark' es el mejor plan para tus navidades.

por Matthew Whitehouse; traducido por Eva Cañada
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dic. 25 2017, 9:35pm

Dark se inicia con una frase del legendario cerebrito Albert Einstein: "La distinción entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión testarudamente persistente". Y aunque todos nos hemos levantado con una sensación similar después de la cena de Navidad de la empresa (estamos en esa época del año), es importante tenerlo en mente mientras vemos la última serie adictiva de Netflix: un thriller sobrenatural de diez capítulos que empareja el concepto del viaje en el tiempo con la reacción en cadena de la desaparición de un niño en un pequeño pueblo de Alemania.

Y heiliger strohsack, ¡qué buena es! La semana pasada nos enviaron los tres primeros episodios y los devoramos más rápido de lo que tardas en decir "renovada para una segunda temporada". Se ha ganado comparaciones con el coloso del streaming Stranger Things y no resulta difícil ver de dónde proceden: la desaparición de un niño pequeño, los adolescentes que montan en bicicleta, las escenas de flashback a los 80... Sin embargo, para ser sinceros, probablemente su tono es más cercano a una de esas series escandinavas de crímenes que han empezado a emitirse en la BBC4 en los últimos años, con su atmósfera tensa y sus bosques oscuros y premonitorios (de hecho, casi esperas que Sofie Gråbøl se cruce por ahí llevando un abrigado suéter de lana).

“El hecho de que los pueblos pequeños sean un microcosmos del comportamiento humano nos parece muy, muy intrigante”, dice la guionista y productora Jantje Friese, que creó la serie junto con su compañero creativo, el escritor y director Baran bo Odar. Netflix se puso en contacto con ambos tras el éxito de su película de 2014 Hackers: ningún sistema es seguro, que trataba sobre un grupo de hackers informáticos con sede en Berlín. Dado que no tenían ningún deseo de repetirse, retomaron algunas ideas inacabadas de los últimos años y encontraron el inicio de una historia sobre viajes en el tiempo y una serie dramática sobre crímenes sin elementos sobrenaturales. “Se nos ocurrió que podíamos combinar ambas ideas", explica Friese. Y así es cómo nació el género de crímenes con viajes en el tiempo.

Lo más fascinante de la serie es que, a pesar de toda la relatividad general y la física teórica que muestra, posee algo inherentemente alemán. Odar se apresura en señalar la rica tradición de los cuentos de hadas y, en concreto, la obra de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, cuyas historias a menudo se desarrollaban en los vastos bosques alemanes. “Se trata de una metáfora de las oscuras grutas que existen en nuestro interior, donde no puedes saber con certeza qué vas a encontrarte y donde puedes realmente perderte como ser humano", describe, mientras que Friese atribuye la "seca cualidad escalofriante" de la serie a algo que se encuentra dentro de la psique nacional alemana.

“Tenemos la sensación de que ahondar en esos temas tan oscuros tiene mucho que ver con quiénes somos y con lo que sucedió durante los primeros años del siglo pasado, cuando básicamente hubo dos guerras mundiales y mucha gente murió en nombre de los alemanes", afirma. “Es algo sobre lo que nosotros, siendo la generación más joven, hablamos extensamente en el colegio siempre preguntándonos, ¿Cómo pudo suceder esto? ¿Cómo es posible que la gente pueda hacer cosas tan oscuras y estremecedoras? Creo que ese tema, la oscuridad del comportamiento humano en sí, es algo muy alemán".

Proceda de donde proceda esa cualidad escalofriante, la serie ―el primer encargo original alemán de Netflix― sin duda parece poseer un atractivo que sobrepasa sus fronteras locales, llegando justo tras las huellas de la aclamada serie del Channel 4 Deutschland 83 y del reciente drama de época de Sky Atlantic Babylon Berlin. Friese afirma que la televisión alemana ha sido algo así como "un desierto creativo durante un tiempo", pero espera que los nuevos medios que están entrando en escena, como Netflix y Amazon, acaben con eso. “Ofreciendo a los creadores la posibilidad de adentrarse en más géneros y temas", sugiere. "Porque una vez que dispones de una plataforma, ya no tienes que generar espectadores simplemente en tu propio país, tienes la posibilidad de ir más allá. Esperamos que este sea el punto de partida para que salgan más cosas de Alemania que pueda ver todo el mundo".

Y en lo que respecta a las comparaciones con Stranger Things, “Si la gente que ve Stranger Things ve nuestra serie, aunque sea un tercio de ella, tendremos un gran éxito entre manos", afirma Odar, con su sequedad característica. Parece que la idea del desierto creativo es en realidad solo una ilusión tozudamente persistente.

Dark ya está disponible en Netflix.