¿qué es la amistad en 2015?

La amistad, como tantos otros valores, ha evolucionado a velocidad vertiginosa durante los últimos veinte años. ¿Estamos preparados para un mundo de amigos procedentes exclusivamente de redes sociales?

por Francesca Dunn
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06 Noviembre 2014, 4:20pm

Hay gente con suerte que todavía conserva sus amigos de la infancia. Amigos que compartieron cumpleaños, secretos, primeros besos y que con el tiempo no se convirtieron en extraños. Cuando éramos más jóvenes uno llamaba por teléfono a sus amigos por las noches, dormía en su casa todos los fines de semana y pensaba que la amistad nunca tendría fin. Y, aunque hay gente que ha conservado este tipo de amistades, existen muchas otras personas que continúan con ellas a pesar de que su esencia ya esté agotada. Pero una amistad forzada no es amistad, y algunas es mejor dejarlas ir y simplemente guardar un buen recuerdo.

Durante la adolescencia los vínculos con tus amigos se estrechan: compartís las primeras borracheras, las primeras relaciones sentimentales y soñáis con mudaros juntos a una ciudad más grande. Estáis convencidos de que vuestras vidas serán como un episodio interminable de Friends, pero probablemente no sea así: no hay que olvidar que sus vidas han sido escritas por guionistas. Quizá pensáis que seréis como The Hills: alquilaréis un piso genial mientras trabajáis como becarios y poco a poco escalaréis hasta la fama que os pertenece por derecho propio. Vuestro grupo de amigos tiene un nombre y tenéis vuestras propias expresiones, así que está clarísimo que lo vais a petar.

Siento decir que ya no estamos en 2006. Los tiempos han cambiado y hoy en día las amistades funcionan de otra forma. Una vez pasas por la universidad comienzas a conocer a otro tipo de amigos -amigos con los que convives, amigos con los que sales de fiesta y amigos que conoces en cada una de las redes sociales a las que estás apuntado-. Normalmente terminas por odiar a tus compañeros de piso y normalmente también la gente con la que sales de noche al final no se convierten en tus amigos del alma: su selección depende más bien de lo divertidos que son y de su habilidad para conseguir la invitación el mejor evento. Quizá ni siquiera les hayas visto sobrios -quizá no sean divertidos sobrios-; quizá ni tú mismo seas divertido sobrio.

En la mayor parte de los casos, tus 'amigos' en las redes sociales ni siquiera son tus amigos: son gente que conociste un día y que decidieron que a partir de entonces deberíais estar en contacto. Por eso ahora les tienes continuamente en tus notificaciones, aunque seguramente no te moleste volver a verles aunque no recuerdes sus nombres reales. Durante los últimos años hemos desarrollado toda una serie de 'nuevos amigos que hemos conocido en Internet. Instagram es la red social que en estos momentos da más juego para hacer amigos: los dos tenéis vidas apasionadas y con cada 'me gusta' os sentís más y más cercanos. Poco después, la relación se desarrollará y crecerá a través de cada comentario y, si de verdad va bien, os seguiréis también en Twitter (aunque apenas lo utilicéis). Pero claro, si os veis en persona será demasiado torpe saludaros; además: quizá ni siquiera te reconozca el otro. Por eso decidís que será mejor dejarlo todo en el terreno virtual.

Además de para encontrar estas 'nuevas amistades', las redes sociales son geniales para mantener verdaderas amistades, particularmente las que son a distancia -uno de los mejores y más útiles tipos de amistad, por cierto-. Os conocisteis en tu año Erasmus en París, en una playa de Tailandia o durante el año que trabajaste como voluntario en Camboya. Fuisteis buenos amigos en la vida real (no importa si fue durante tres días o tres años) y gracias a las bondades de Internet todavía lo sois. Un entendimiento mutuo hace que a pesar de que habléis dos veces al año skype por skype y nunca os escribáis la amistad siga en pie. En realidad las dos partes aceptan que la otra esté súper ocupada (y a miles de kilómetros de distancia). Siempre habrá un sofá en el que dormir, historias que compartir y tiempo para poneros al día cuando estéis en el mismo país. ¡Gracias, tecnología!

Aunque echemos de menos compartir fines de semana con nuestros amigos, mirar revistas y ser un poco bichas con ellos por teléfono durante horas, la realidad es que hoy en día esto ya no funciona así. Además de a tus padres y a la compañía de la luz o teléfono, ¿a quién más llamas? Conozco a mucha gente que cree que las conversaciones telefónicas inducen a la ansiedad, así que optan por evitarlas a toda costa. Piensan que son peores que las conversaciones cara a cara, ya que estás forzado a pensar las cosas al momento sin poder gesticular y sin tener tiempo para construir frases -y, obviamente, sin emoticonos que poner para expresar tus verdaderas emociones-. "No me gusta hablar por teléfono con la gente, ¡pero cuando escribo mensajes soy un genio!" me decía la actriz Emily Browning el otro día.

Sólo nuestros mejores amigos son capaces de atravesar esta barrera entre lo digital y lo real -quizá trabajes o hayas estudiado con ellos-. Sea como sea, a ellos puedes contarles todo sobre tu incipiente calvicie, tu amago de ataque al corazón tras la muerte de tu mascota y, también, todos los detalles de tu última conquista sexual. Si encuentras a personas así, probablemente querrás estar con ellas todo el tiempo, pero el problema es que ahora sois adultos y estáis muy ocupados con vuestras vidas, por lo que es probable que estas conversaciones se produzcan a través de chats y mensajería instantánea.

¿Seguiremos así siempre? Seguro: somos animales sociales. Pero si el concepto moderno de amistad sigue por este camino, ¿dónde quedará la sociedad? Después de todo, a veces cuesta hablar con gente en la vida real, y hay pocas cosas que le gusten más a uno que emoticonos de corazones o nuevos seguidores en Instagram. ¿Acabarán los estímulos electrónicos por reemplazar las alegrías del contacto humano y llevaran online a todas las amistades? Eso parece. Aristóteles decía que la buena amistades son necesarias para nuestra felicidad... ¿significa esto que siempre estaremos tristes y solos? Esperemos que no, pero por si acaso pensar un poco de bajón, siempre nos quedan las sabias palabras de Freddie Mercury como consejo...

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Texto Francesca Dunn

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