28 días viviendo una realidad virtual

El artista Mark Farid se replantea conceptos como la identidad, la privacidad y el arte público en su obra. Con el lanzamiento de su nuevo proyecto, 'Seeing-I', le pedimos a su antigua compañera de clase, Lily Bonesso, que investigue sobre los retos...

por i-D Team
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11 Diciembre 2014, 2:35pm

Viendo a Mark Farid por Skype me he acordado de uno de sus antiguos hábitos: no para de tocarse los rizos. La verdad es que no sé si sería el mismo sin esa manía tan característica, pero con el nuevo proyecto que está llevando a cabo solo hay dos opciones: o deja de hacerlo por completo o se le quedará el tick para siempre. Su plan es llevar una especie de casco de realidad virtual durante 28 días; todo lo que va a ver y escuchar durante este periodo de tiempo será a través de los ojos y oídos de un completo desconocido. Dicen que aprendemos y olvidamos ciertos hábitos en solo 3 semanas y no creo que haya forma más efectiva de probarlo que estar condicionado totalmente por la vida de otra persona.

El resultado de este proyecto será un documental donde se analizará la relación del ser humano con la tecnología a través de este curioso experimento. Son muchos los temas que se quieren tocar con esta obra, pero el foco principal recae en la identidad y la autonomía personal. Mark podría llegar a quedarse tan atrapado en la vida de este chico como para imaginarse que es la suya propia; tanto adoptando sus hábitos como creyéndose que está teniendo sexo real con su novia. Si construimos nuestra identidad basándonos en nuestras experiencias, puede que vivir a través de las de otro desconfigure por completo la percepción de la de Mark.

La obra de Mark siempre ha sido siempre muy conceptual y puede llegar a agotar tu mente (en el buen sentido). Sus últimos proyectos van más allá de aquello con lo que la mayoría de la gente se siente cómoda. Recientemente, Mark acosó a un paparazzi al que después le mostró todos los datos que había conseguido en una exposición privada que le organizó (incluyendo mensajes personales y fotografías explícitas). Se libró de toda acción legal ya que esperó 6 meses para enseñárselo (el tiempo que tarda un delito de acoso en prescribir). También comisarió una exposición llamada A Satire On Corporate Art en la que, momentos antes de su inauguración, retiró todas las obras del espacio con el discurso: "El arte corporativo es una carga, así que puede que esté o que no". A pesar de describir el concepto a la perfección, se vendió alguna que otra obra. Para su proyecto Profile Picture, Mark creó una exposición en la que una vez entrabas a la galería, podías ver todos y cada uno de los mensajes privados que habías escrito en Facebook y demás información personal. Una información que se iba imprimiendo poco a poco a través de la impresora de una caja registradora. De todas formas, Mark insiste en que siempre hay algo en común en todos sus proyectos. Por ejemplo, en Profile Picture, Mark codificó la máquina para eliminar la información de inmediato y que nadie más pudiese acceder a ella.

Puede que a veces el compromiso de Mark con sus ideas parezca algo cruel, pero me ha explicado en numerosas ocasiones la importancia de ser objetivo en lo que hace: "Estoy haciendo un trabajo para descubrir el verdadero punto de vista de la sociedad. ¿Cómo voy a conseguirlo si no soy objetivo? La subjetividad te compromete demasiado y eso es lo último que quiero: comprometerme". El constante vaivén entre lo objetivo y lo subjetivo es uno de las principales preocupaciones de Mark en relación a Seeing-I

La escala y los costes del proyecto le forzaban a que fuese una obra abierta a todo el público pero a la vez quiere crear una pieza que no esté contaminada por la financiación de las empresas. "Una productora de Channel4 se ofreció para financiar la idea, pero de esa forma se habrían apoderado de la parte creativa. Cuando lo que estoy ofreciendo es mi vida personal, no puedo dejar que tengan la última palabra. Si me estoy masturbando (que lo pienso hacer), no quiero que sean ellos los que decidan si se va a emitir o no. Habrá momentos muy íntimos, como charlas con mi psicólogo, con los que la gente se podrá adentrar en mis sentimientos. Estoy contento de abandonar en parte mi anonimato por el hecho de que a partir de ahora la gente sabrá quién soy, pero también porque seguirán sin saber qué soy realmente".

Mark ha estado investigando sobre la realidad virtual y extrayendo ideas poco a poco pero lo que realmente marcó un antes y un después en su búsqueda fue el trailer de We All Live In Public de Josh Harris. La verdadera repercusión de Harris en la obra de Mark vino cuando se puso en contacto con él vía email: "El primer consejo que me dio Josh Harris fue que me asegurara de grabarlo absolutamente todo, de principio a fin… Algo que hizo de We Live In Public una pieza con tanta repercusión a nivel social fue el presenciar cómo los demás se meten en nuestras mentes con el fin de controlarnos y es un concepto que creo que he incorporado bien en esta obra. Ha sido el mejor consejo que he recibido porque, tratar de que nadie se cuele en mi mente es una de las cosas más importantes a nivel personal y no me había parado a pensarlo antes. La idea de que podemos usar el lenguaje para meternos en el interior de la mente de los demás es algo que no apoyo en absoluto y pienso que es algo terrible a lo que se recurre con demasiada frecuencia".

Es interesante descubrir que para alguien tan abierto y tan notorio como Mark, el anonimato sea el derecho social que más le importa y que lo que más le preocupe sea que su personalidad cambie tanto hasta el punto que pueda afectar en la relación con su novia. Sacrificar la comodidad en la que vive la gente para probar una teoría no es algo extraño para Mark. Cuando le pregunté si tenía algo que ocultar acerca del proyecto su respuesta fue: "No, y además creo que es absurdo que la gente no haga más estas cosas. Si realmente crees en algo así, deberías hacerlo y probar cosas nuevas… Yo lo hago y después me hago responsable de las consecuencias de mis actos".

Para más información sobre Seeing-I, visita su página en Kickstarter.

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Texto Lily Bonesso
Imágenes cortesía Mark Farid
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