esto es lo que pasa cuando quieres ponerte cachas

¿Es la adicción a los batidos de proteína menos grave que los trastornos alimenticios?

por Scottee Scottee
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16 Septiembre 2015, 1:20pm

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Este fin de semana en el Bestival (un festival de música), cuando el sol hizo una breve aparición en la Isla de Wight desaparecieron todas las camisetas de Palace y los chicos empezaron a lucir con orgullo sus nuevos pectorales.

Los adolescentes de todo el país han estado entrenando, poniéndose cachas y publicando los resultados en Instagram, pero ¿a coste de qué?

Hace poco estuve pasando un fin de semana en casa de mis padres y me encontré con un enorme bote de proteína en polvo en la cocina, mi padre levantó una ceja y me dijo "eso es de tu hermano". Mi hermano Daniel tiene 17 años, escucha a JME, le gusta exhibirse y se preocupa por su apariencia. Cuando le pregunté por qué estaba tomando suplementos de proteína me dijo: "Me quiero poner cachas, obviamente".

Preocupado de que quizás no fuera consciente de las verdaderas razones por las que se quería poner cachas (la presión de sus amigos), le volví a preguntar por email y me respondió: "Los chicos jóvenes sufrimos un montón de presión para ir al gimnasio y ganar músculo. El catalizador de todo esto son los medios; las imágenes de los hombres musculosos que aparecen en las revistas de fitness alimentan la idea sobre cómo debería ser tu aspecto para ser un 'verdadero hombre' (sea lo que sea lo que eso significa). 

Pero no son solo las imágenes de hombres lo que tengo presente, constantemente me veo bombardeado por portadas de revistas que repasan de arriba abajo a las famosas, eso contribuye a distorsionar la imagen de lo que se supone que ha de ser atractivo y lo que no". Por lo visto mi hermano pequeño tenía más que claro por qué se estaba atiborrando de batidos.

En Inglaterra, tras la recesión, los escaparates repletos de suplementos para aumentar la masa muscular inundan nuestras calles. Tiendas con una iluminación tenue y maniquís musculosos machacan los discos de Avicii y venden esos toneles de proteína en polvo que te aseguran una 'mejor actividad anabólica' para ayudarte a 'conseguir el cuerpo que deseas'.

Estos brebajes presentan un diseño gráfico muy básico y mensajes directos y alusivos que prometen 'impacto', 'fuerza' y 'poder' -es fácil ver por qué mi hermano se siente atraído hacia ellos- al parecer, solo hace falta una cuchara y un batido para acabar con las inseguridades de los adolescentes.

En 2012, un estudio realizado con 3.000 adolescentes de Minneapolis reveló que casi dos tercios de los chicos entrevistados habían cambiado sus hábitos alimenticios en pro de ganar masa muscular, un 35 por ciento de estos chicos utilizaba proteína en polvo y un sorprendente 6% incluso esteroides. Está claro que Danial no es el único que quiere conseguir el cuerpo perfecto incluso antes de haber terminado de crecer.

Pregunté al experto Martin Whitelock de MW5 Fitness por qué pensaba que el afán por ganar masa muscular se había hecho tan popular entre los menores de 30 años: "La mayoría de la gente con la que me encuentro está preocupada por estar más buena. Internet, y sobre todo Instagram, dan acceso a los jóvenes a una gran cantidad de información errónea, la mayor parte de ella aportada por consumidores de esteroides con bajo nivel de estudios. Veo que hay muchísima gente que ofrece información poco contrastada prometiendo soluciones rápidas para ganarse un dinero".

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto conmigo? ¿Por qué a mí, un artista gordo al que le encantan los sándwiches de las máquinas expendedoras y los paseos en bici a ritmo lento, me preocupa tanto lo que los chicos jóvenes hagan con su cuerpo?

Aparte de no entender los efectos que estos productos de fácil acceso podrían tener sobre el cuerpo de mi hermano (sobre todo porque actualmente no existe ninguna definición legal de 'suero de leche', el ingrediente principal de la mayoría de estos batidos), y mucho menos los efectos no estudiados que podrían tener sobre la salud mental de los consumidores, la razón por la que planteo esta cuestión es porque atacar a los gordos es algo que está en auge, de hecho es más frecuente ahora que nunca. ¿Podría ser que el aumento de estas prácticas estuvieran relacionadas con el aumento de la fobia hacia los gordos?

Si preguntas a cualquier persona gorda cómo interactúan los chicos jóvenes con ella, te hablará de inspecciones visuales, cambio de asiento en el transporte público, chasquidos de lengua en señal de desaprobación, fotos escondiendo la cámara del móvil, abuso verbal por parte de borrachos y, en algunos casos, incluso violencia. Por supuesto, no estoy diciendo que las mujeres queden fuera de estos ataques hacia los gordos, Katie Hopkins es la líder del movimiento, pero el 90% de las porquerías que tengo que aguantar me llegan por parte de jóvenes corpulentos y musculosos que están por debajo de los 30.

No podemos ignorar el hecho de que estamos avanzando hacia un planeta peligrosamente preocupado por su imagen. Obsesionados con los selfies, filtramos nuestras vidas, intentamos desafiar el proceso del envejecimiento y modificar nuestros cuerpos con cirugía y suplementos. Pero, ¿quién tiene la culpa de ello? Resulta demasiado fácil culpar a las redes sociales, es lo que siempre hacemos hoy en día, es más fácil culpar a una aplicación que tratar el verdadero problema que se nos plantea: la dismorfia corporal.

Yo más que nadie entiendo lo frágil que puede ser una relación saludable con la comida, y me preocupa que nos estemos quedando ajenos a una generación que está substituyendo la comida por unos polvos simplemente porque no se siente aceptable.

Por supuesto, habrá quienes lean esto y piensen que están utilizando esos batidos de forma responsable… Pero, ¿qué pasará cuando se queden enganchados? Daniel recuerda cuando "uno de mis amigos compró suplementos para bajar de peso y sufrió un ataque tras beber algo de alcohol junto con las pastillas, además de un batido de proteína que había tomado unas horas antes al salir del gimnasio".

La verdad es que esta obsesión con la proteína en polvo es tan poco saludable y tan peligrosa como la epidemia de obesidad de la que se me acusa formar parte. ¿Y cuál es la única diferencia? Ganar masa muscular es una adicción con mayor aceptación social.

Como muy bien resume mi hermano: "…en algún momento de la historia se ha quedado grabado en las mentes de los chicos jóvenes que ser un delgaducho o tener sobrepeso no es aceptable, una opinión totalmente malsana.

Como consecuencia, vemos a muchos jóvenes metidos en el gimnasio haciendo seguramente no lo que quieren hacer, sino lo que sienten que tienen que hacer para que se les aprecie. ¿No es muy triste que tengamos que embuchar por nuestra garganta batidos de proteína para sentirnos aceptados?".

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Texto Scottee
Fotografía Piczo

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