miuccia prada habla sobre la importancia de la moda masculina

Durante el segundo día de desfiles en Milán, Miuccia Prada aprovechó el momento para hablar sobre las diferencias creativas entre diseñar una colección masculina y femenina, así como de la relación que ambas tienen entre sí.

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19 Enero 2015, 2:40pm

No nos extraña que la gente que trabaja en moda tenga una reputación un tanto peculiar. Alrededor de 900 personas nos reunimos en el interior del edificio de Prada en Milán -transformado en discoteca con pasarela incluida- para ver un desfile que, para cualquier persona ajena a la moda, consistió en una sucesión de 50 monótonos conjuntos. Una vez terminó nos fuimos corriendo al hotel para escribir cientos de palabras sobre el significado oculto de esta presentación. Para su colección de otoño/invierno'15 Miuccia Prada se aseguró de que todo el mundo posible escribiera sobre ello y para conseguirlo invitó a los críticos de moda femenina más importantes para que asistieran al desfile y así vieran en primera persona la relación que existe entre el armario masculino y femenino.  Con este gesto, Miuccia trataba de convencer al mundo de su punto de vista: sus colecciones de hombre inspiran, influyen y alimentan sus colecciones de mujer, que se presentan siempre un mes más tarde.

En el desfile circunscrito dentro de la semana de la moda masculina de Milán aparecieron 19 modelos femeninas. A este respecto, la diseñadora declaró: "No utilizo el concepto Pre-Fall; para mí se trata de otro punto de vista sobre las nuevas tendencias". Durante las últimas temporadas, las colecciones de Pre-Fall se han convertido en piezas clave dentro de los desfiles masculinos ya que, tal y como Prada admite, es la única posibilidad que tienen los diseñadores de grandes marcas de hacer algo que les motive creativamente: "Cuando haces colecciones de mujer estás obligada a hacer más, más y más y nunca puedes hacer lo que realmente te gustaría". La ventaja del menor éxito comercial de las líneas masculinas es que se consideran como un laboratorio de pruebas de lo que las líneas femeninas podrían ser, ya que éstas últimas tienen la presión de los números: una mala temporada se convierte en un desastre económico. Por eso, entre otras cosas, las colecciones de hombre han adquirido más y más importancia que nunca.

Al finalizar el show, la diseñadora italiana habló sobre su proceso creativo: "Los pensamientos son siempre abstractos. Al principio de la temporada tienen muchas ideas y es solo al final cuando las reduces al núcleo principal de la colección. Esta temporada nos quedamos con el negro, el azul y el gris". Unas declaraciones que apenas consiguieron satisfacer el hambre de respuestas tras haber asistido a una sucesión de looks monocromos y rígidos. "Quería hacer algo elegante y moderno. ¿Qué significa eso exactamente? No sabría cómo definirlo. Es algo muy estricto". Al mirar la colección con detenimiento lo que se observan son uniformes: cortes limpios sin ostensión en prendas que constituyen la base de nuestros armarios: para el hombre, la parte de arriba plana, el pantalón plano; para la mujer, un vestido para usar a diario, una pequeña chaqueta y un abrigo que casi parece un vestido.

Puede que estemos hablando de la colección más comercial de Prada hasta la fecha, pero también de la más controvertida. Porque si no fuera por el hecho de que estamos hablando de Prada y de que sabemos que detrás de la ropa hay mucho más -y que este desfile influirá en las tendencias-, habríamos pensado que estos cincuenta looks no tienen demasiado interés. Lo que Prada ha demostrado con su estudio de la influencia de la ropa masculina en el diseño de moda para mujeres es que el elemento de funcionalidad está más presente en ellos que en ellas.

Es una representación de los géneros que en absoluto es fiel a la realidad, pero, simplificada, la propuesta de Prada adquiere todo su significado: la ropa, en realidad, está compuesta de simples elementos necesarios en nuestro uniforme diario. Miuccia dijo que el único vestido de cuadros aparecido hacia mediados del desfile -y que rompió la cadencia de los looks monocromos- fue en realidad un "error"; un error que resaltó la uniformidad del resto de la colección. "Estaba empeñada en mostrarlo. A nadie más le gustaba, pero yo quería que apareciera. Me gustan los errores".

prada.com

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Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Ash Kingston