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vivimos en la era del culo

¿Cómo ha pasado el culo de un status erótico de culto, de ser una obsesión de Fellini o Russ Meyer y un objeto preciado en las mujeres del ghetto a ser la obsesión mainstream de las adolescentes blancas de la cultura capitalista? ¿Cuál ha sido el...

por Brays Efe
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06 Noviembre 2014, 4:15pm

El culo femenino es una evidencia anatómica, siempre ha estado ahí y siempre lo estará. La cultura pop no es ajena a la figura del culo, pero su presencia hasta ahora había estado asociada al ghetto, a las negras y a las latinas.

En plena década de los 00 las Destiny's Child crearon y popularizaron el término Bootylicious y Fergie, de ascendencia mexicana, cantaba My humps con los Black Eyed Peas: What you gonna do with all that ass inside them jeans? I'mma make you scream, make you scream. Además, Jennifer López, la artista latina por antonomasia, aseguraba su culo por nada menos que 4'8 millones de dólares.

A pesar de que se abrían fisuras para que se colaran las nalgas, todavía estábamos en la era de las tetas: la sombra de Pamela Anderson era alargada y ningún culo colosal había destacado tanto todavía como los pechos de Sabrina Sabrok, que eran incluso récord Guinness y recordaban a los de Lolo Ferrari.

En este escenario apareció Kim Kardashian, la celebrity que más dinero ha ganado jamás gracias a la televisión. Su pistoletazo de salida fue un vídeo "filtrado" con su novio rapero, y a partir de ahí su culo y su fama fueron creciendo a la par. Luego Kim se casó con Kanye West y se convirtió en una superestrella, y desde entonces ella y sus nalgas se han disputado los titulares. Cuando la prensa acusó al culo de Kim de ser producto de la cirugía, ella les proporcionó unas radiografías -en las que no aparecía ninguna prótesis- para demostrar que sus dones eran naturales, pero los rumores dicen que su volumen es producto de la grasa infiltrada de sus liposucciones (hacerse más delgada de un sitio, para estar más gorda en otro), invisible en estas radiografías.

Nicki Minaj ha sido otra de las que ha sometido a su trasero a cirugía hasta superdesarrollarlo y en el videoclip de Anaconda (Oh my god! Look at her butt!) lo luce sin complejos. Tanto es así que el mundo del fandom no se ha podido resistir a hacer un fart remix en el que el audio de la canción desaparece para ser sustituído por el sonido de pedos coreografiados con su baile.

J.Lo acaba de sacar el videoclip de su último single, Booty, donde aparece restregándose embadurnada de aceite contra el colosal culo de Iggy Azalea, creando una danza geométrica propia del cine futurista. Iggy Azalea tiene un culo de impresión, pero es australiana, blanca y rubísima; con todo, ni siquiera su culo escapa del estigma del ghetto, y como es rapera todos la acusan de querer "ser negra" y de ese modo la explican.

¿Cómo ha llegado entonces la obsesión del culo a una adolescente WASP? ¿Qué ventana se ha abierto? En primer lugar, la obsesión por el gym. La modelo de fitness Jen Setler, famosa por un culo perfecto que le ha conseguido 4.8 millones de seguidores en Instagram, ha creado un hashtag que ha sido usado más de 18.000 veces: #setlering, una oda absoluta al culo y a las sentadillas. El culo y su desarrollo forman parte de una nueva obsesión anatómica.

Por otro lado, en los últimos años ha habido un puente tendido entre las estéticas tribales del ghetto al mainstream. El nail art o los tatuajes son estéticas de poder (dinero) que actualizan su significado cuando son imbuidos en nuestro orden social. Mis uñas largas representan mi poder, una mujer con uñas de ensueño nos comunica que ella, desde luego, no friega sus propios platos. En ese sentido, Bubble Butt, el videoclip de Major Lazer de un tema producido por Diplo, sirve como espejo perfecto para esta situación. En él, tres chicas rubias y esqueléticas vestidas en plan net-art haciéndose selfies reciben la visita de una negra gigantesca de culo épico que les inyecta unos culos brutales que usarán desde ese momento para bailar twerking. El ghetto invade a las adolescentes.

Miley Cyrus descendió de un oso de peluche en una gala de los premios MTV y meneó su culo para convertirse en la nueva Rihanna pero con un factor insuperable: su pasado Disney. Una niña Disney, aunque lo intente desesperadamente, no puede pertenecer al ghetto, por mucho que se rodeara de panderos afroamericanos en el cuerpo de baile: To my home girls here with the big butts, shaking it like we at a strip club. Y una generación de padres escandalizados perdió la esperanza.

What happened to the dream of a girl president? She's dancing on a video next to 50 Cent - P!nk @ Stupid girls.

¿Objetualiza a las mujeres enseñar su culo? Sí y no. Es un arma de doble filo. ¿No puede una mujer utilizar un discurso sexual de su cuerpo? Por supuesto, una mujer puede ser crítica con la sexualización de su culo y luego sexualizarlo, y esto no debería ser un problema porque el tema radica en el poder de decisión.

Lily Allen inauguró su último disco con It's hard out here for a bitch hablando precisamente de la objetualización del cuerpo femenino, y plagó su videoclip de mujeres de marcado carácter racial meneando sus culos. Un twerking "irónico" que retroalimenta el sistema que critíca pero que funciona para transmitir su mensaje.

A pesar de esto no todo es hipersexualización, la mirada teen se ha vuelto hacia el culo: Taylor Swift ya lo ha meneado en el videoclip de Shake it off y Meghan Trainor le ha dedicado su All about that bass, una oda a las tallas grandes que es número uno del billboard en USA, y además sin necesidad de enseñar ni un poco de carne. Ambas son adolescentes blancas y rubias, girls next door, amigas de tus hijas, el poder mainstream entregado al culo sin remedio.

¿Es el culo gordo un símbolo sexual? Es otra actualización de un símbolo tribal. Las mujeres que lo tienen no solo no son esclavas de lo sexual si no que son fuertes. Han llegado para decirte: "Yo tengo dinero, yo no paso hambre". El culo gordo es sexual, sí, pero solo porque el sexo es poder.

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Texto Brays Efe
Fotografía Juergen Teller
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Tagged:
feminismo
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Brays Efe