los emigrantes españoles de la moda

La huída de los jóvenes españoles a otros países en busca de un futuro mejor se hizo masiva en los años posteriores al estallido de la crisis financiera mundial de 2008. Evidentemente, no todas las experiencias han ido por el mismo camino. Si bien...

por Carmen López
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14 Noviembre 2014, 10:25am

La mayor parte de la información que se ha publicado en los medios con respecto al éxodo de la juventud nacional está relacionada con los ejemplos más duros. Universitarios y universitarias que tienen que hacer camas en hoteles europeos para subsistir, por ejemplo. Uno de los casos que más atención acaparó fue el de Benjamín Sierra, el joven con dos carreras y un Master que vivía en Londres limpiando váteres. Hace un año publicó un post en Facebook contando su historia y se hizo viral (y, por cierto, acaba de firmar un contrato con la editorial Planeta para escribir un libro explicando su experiencia).

Pero aunque los titulares tirando a dramáticos generan más expectación, no hay que olvidar que también hay españoles que se han ido a trabajar a otros países y han tenido éxito. El porcentaje es notablemente inferior, pero también hay que tenerlos en cuenta, aunque solo sea por aportar una ligera dosis de optimismo. La madrileña Natalia Culebras, por ejemplo, es una de las que ha triunfado fuera de nuestras fronteras. Es diseñadora para Kris van Assche en Dior Homme, y hace 13 años que se marchó: primero a Amberes para estudiar y posteriormente a la capital francesa para trabajar. "Todo pasó muy rápido, durante mi último año le mandé mi portfolio al diseñador, cuando formaba su equipo en Dior y tras una entrevista con él, firmé el contrato tres semanas después de graduarme: bonne chance". Considera que irse de España ha sido esencial para su carrera y no se plantea qué habría ocurrido si hubiese decidido quedarse.

El caso de Silvia Salvador es diferente aunque también exitoso. Ella llegó a Berlín en 1998 con una beca Erasmus. "Después de terminar mi carrera en España, volví en 2001 a buscar trabajo como diseñadora freelance y, bueno, fue más difícil de lo que pensaba. Colaboré en un par de proyectos, pero la cosa estaba muy complicada en aquel año; desde luego que siempre supe que lo hubiera tenido mucho más fácil en España en aquellos momentos, pero me atraía la idea de montar mi propio proyecto y sentirme libre, evitando trabajar para alguien". De ese impulso, en 2005 nació el proyecto de moda y gráfica Potipoti, creado junto a Nando Cornejo. "En aquella epoca no habia casi marcas de moda independientes en la ciudad, era algo nuevo que estaba surgiendo, muy Do it Yourself. En 2010 abrimos la tienda en Mitte y desde entonces creo las cosas han ido muy bien". Silvia tampoco se plantea actualmente cómo le hubiese ido en España ya que, aunque las circunstancias sociales influyen, "cuando tienes unos objetivos, ganas e ilusión todos los proyectos salen adelante sin importar el lugar donde estés".

Brais Vilasó podría cruzarse con Natalia en cualquier momento en la 'Ciudad de la Luz'. Vive allí desde hace 4 años y trabaja como editor de moda y acaba de lanzar la revista Assistant. Fue precisamente esa pasión la que le hizo decirle adiós a España en busca de un trabajo que se ajustase a sus aspiraciones. "La moda en París es una realidad. Una industria grande y en la que incluso gente a la que no se le había pasado por la cabeza dedicarse a ella, lo acaban haciendo: ¡La oferta es amplia!". Esta última declaración puede resultar esperanzadora para otro compatriota que desde hace poco vive en la ciudad: Ernesto Naranjo trabaja desde hace 6 meses como asistente de diseño para John Galliano en Martin Margiela, llegado desde la Central Saint Martins de Londres. Cree que irse del país: "Ha sido la mejor decisión que haya podido tomar. Me ha enriquecido personal y profesionalmente, creo que aún en España nos falta aprender un poco de lo que hacen fuera, aunque parece que vamos en buen camino".

Posiblemente la experiencia de Patricia Yagüe sea la más diferente, tanto de los casos habituales de jóvenes trabajando en puestos inferiores a su formación como de los que se acaban de explicar en los párrafos anteriores. Estudiante de económicas y Business Consultant, vive desde hace 8 años en Estados Unidos casi por casualidad. "Yo estaba muy bien en Madrid. Entonces trabajaba para Springfield de diseñadora de textiles y, aunque vivir en otros lugares era algo que me atraía mucho, salí más bien "de paseo". Cuando vine [a Nueva York] me puse en contacto con mucha gente y me empezaron a surgir trabajos de freelance. Fue todo muy improvisado. Terminé quedándome porque era todo nuevo y excitante y entré en una vorágine de la que ya no quería salir".

Hay que tener en cuenta que Patricia llegó unos años antes de que comenzase la mil veces mentada crisis, por lo que en el mercado laboral casi ni se preveía la tormenta que estaba por llegar. Aún así, ella aclara que: "Con esto no quiero decir que las cosas hayan sido fáciles. No quiero dar la impresión de que venir aquí es la solución. Es una ciudad muy dura. Pero para mí, entonces, encontrar trabajo fue muy fácil porque lo eran prácticamente para todo el mundo."

También es consciente de que irse fuera ha sido muy positivo para su carrera laboral, aunque no se olvida de que: "España me ha dado una educación y una base cultural que me ha permitido salir al mundo. Sin ello no hubiese conseguido nada de lo que he conseguido". Y termina con una reflexión que, en mayor o menor medida, sirve para resumir la realidad del tema tratado: "Ahora mismo España está pasando por un período muy duro; pero pasará. Son ciclos. Es una pena que el gobierno no esté poniendo todo de su parte para retener a la gente, pero para aquellos que se quedan, que estén con la cabeza bien alta. No quiero que se piense que salir es de "winners" y quedarse es de "losers", porque no es verdad. Cada uno tiene sus circunstancias, e igual de bueno es quedarse que irse".

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Texto Carmen López

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