cómo crear tu propia novela gráfica

"Por muy buena que sea la escuela a la que vayas, si la curiosidad y las ganas de aprender no corren de tu cuenta, ni la mejor de las profesoras te va a salvar", asegura la artista y colabora de i-D Mirena Ossorno.

por Mirena Ossorno
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18 Octubre 2016, 7:15am

Es complicado eso de dar consejos, ya que a cada persona le va bien una cosa, pero sí que pienso que hay una actitud o una manera de pensar que te puede ayudar a realizar aquello que deseas, sea lo que sea. Primero has de tenerlo claro —ser coherente contigo misma, vaya— y luego hacer lo que te de la gana, así, con chulería.

En las industrias creativas creo que, al final, lo que queda y lo que más cuenta es la gente que arriesga un poco y se lanza de verdad. Si simplemente intentas encajar o te dedicas a ser una trepa, serás mediocre toda tu vida. Y si estás más pendiente de lo que hace, dice o piensa el resto en lugar de centrarte en tus asuntos, lo llevas claro, pero vayamos por partes.

Para hacer cómics, que es de lo que yo más o menos sé, lo primero que necesitas es (adivina) un cómic. Considero importante que, a la hora de trabajar, una no se ponga a pensar en otra cosa más que en la historia que se quiere contar. Si te pones a darle vueltas a si gustará a la gente o a alguna editorial o al profe de turno, lo más probable es que no te salga nada bien.

Para mí, la clave está en hacer las cosas desde dentro, de corazón, y esto se puede aplicar a cada acción que haces en tu día a día. El mundo iría mil veces mejor si todos fuésemos de corazón. Suena cursi, pero es así. También es muy útil conocerse bien a una misma y saber cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles ya que, a veces, el balance de ambos termina convirtiéndose en eso tan ansiado por los alumnos de escuelas de arte de medio mundo llamado "estilo". Después, mejor ve olvidándote de todos tus prejuicios, así tendrás más papeletas en eso de ser un poco original.

Si te preocupa la parte académica, que sepas que para lo creativo no hay títulos que valgan; solo importas tú y cómo asimilas todo lo que vas absorbiendo, tanto de otros artistas como del mundo en general. A la hora de la verdad lo que va a contar es tu trabajo y no tus estudios. Por muy buena que sea la escuela a la que vayas, si la curiosidad y las ganas de aprender no corren de tu cuenta, ni la mejor de las profesoras te va a salvar.

Con esto no quiero decir que ir a alguna escuela sea malo, al contrario; para la técnica puede ir bien, pero el resto va a depender de ti. Recuerda que esto no es neurocirugía y que, a veces, el no estar condicionado por la movida de los que estaban antes que tú es mejor. El arte ha de ser libre. En las escuelas te enseñan un poco las normas y estas, en mi opinión, son para los cobardes; es a lo que se agarran con fuerza para desacreditar a los demás por miedo.

Cuando ya tengas algo hecho, viene el momento de compartirlo —porque de algún extraño modo, cuando el resto ve tu cómic lo está haciendo real—. A no ser que vengas de un país en vías de desarrollo o tus padres sean de ese tipo de personas que se oponen tozudamente a la tecnología, sabrás que existe una cosa que se llama Internet y que es muy útil para conectar con la pipol. Sin embargo, esto no quiere decir que por colgar tus cosas en un blog/Instagram/Facebook vayan a empezar a lloverte ofertas; tienes que saber mostrarte y llegar a los seguidores.

En este punto, me siento obligada a recordar de nuevo lo de ser sincera y hacerlo de corazón. Internet te pone fácil lo de conocer a gente de otros lugares que hacen cosas afines a lo que tú haces (Dios los cría e Internet los junta). Podréis, por ejemplo, montar un fanzine o algo así o invitar a gente a participar en el tuyo y viceversa. No esperes a que venga alguien a ofrecerte algo; ahora disponemos de los medios para poder hacerlo nosotros mismos por cuatro pavos o menos. No podremos pagar un alquiler en Barcelona, pero oye, un fanzine dinacinco en blanco y negro sí.

Ser independiente puede ser un tostón a veces, pero también tiene muchas ventajas: aprendes muchísimo de cada parte del proceso y eso hace que entiendas mejor el conjunto y que, a su vez, hagas mejor cada parte; se retroalimenta. Hace que descubras el poder que tienes. Lo malo es que normalmente se confunde con eso que mucha gente aún se empeña en llamar underground —la gente que sigue utilizando esta palabra lo más seguro es que aún no haya superado lo de Lou Reed—. Es importante que aquí no te dejes engañar.

Muchos lo ven como una excusa para no pagar por tu trabajo con el cuento de que no hay dinero. El 99% de las veces se dice la verdad, pero también hay mucho "pijo" infiltrado intentando redimirse en la miseria de esos bajos mundos arty. Hay que acabar ya con eso de que el mainstream es malo y el underground es bueno. Un término medio debería ser posible y pienso que ahí está el futuro de la cultura. El dinero o el llegar a mucha gente no es malo (¿pero quién se ha inventado eso?). En serio, maduremos.

Todo esto lo dice alguien que, pese a no tener el bachillerato, terminó estudiando ilustración en la Massana, ha editado fanzines, ha cobrado miserias —o nada— por mil horas de trabajo y se ha movido por el "rollito" ese tan guay del underground (uj). Al final, mi primer cómic me lo publicó una editorial, Fulgencio Pimentel —con la que estoy muy contenta— y me he dado cuenta de que hacer cómics es lo que más me llena, al menos por el momento. Ahora solo falta que llene mi cuenta bancaria, pero todo esto que os cuento es simplemente mi versión. Si después de todo este discurso prefieres seguir siendo una hater más, eres libre de hacer lo que quieras, pero si lo que pasa es que no te atreves a dar el paso y lanzarte, eso ya es cosa tuya.

En España y en el resto del mundo, al que maneja la barca de los que mandan (medios de comunicación, banca y clase política) no le importará tu cómic. Ese tipo de gente está tremendamente desconectada de lo que es real; no tienes más que escuchar un poco como hablan los políticos de cualquier ideología. Por eso es importante no depender de ellos ni de sus supuestas buenas intenciones. Estate atenta para saber diferenciar a las personas que sí merecen un poco más la pena, ya que nada es lo que parece ser. El mundo está tan loco como nosotros, así que en lugar de hacer real esa locura, ama aquello que hagas y permanece bien despierta; esa va a ser tu mejor aportación al mundo. No Fear. Impossible is Nothing. Just Do It. ¡YOLO!

Créditos


Texto Mirena Ossorno
Imágenes cortesía de Mirena Ossorno

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