"¿quién coño es?" el papel de las mujeres en el arte

Este fanzine nace con la intención de mostrarnos la influencia del trabajo de las mujeres en la disciplina de la creación artística. Hoy en i-D, hablamos con su creadora María Bastarós.

por Alexandra Lores
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27 Noviembre 2015, 10:20am

Imagen vía @michielkeuper

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El viernes 4 de diciembre se presenta en la fanzinería Sandwich Mixto de Madrid la edición física de Quiéncoñoes. Después de unos meses operando solo en el plano digital, su creadora, María Bastarós, ha decidido que es el momento de dar el salto al papel y hacerse mayor.

¿Cómo surge Quiéncoñoes y en qué consiste?
Quiéncoñoes surge inicialmente como una campaña urbana. Mi intención original era realizar algo puramente físico, una especie de 'hackeo' del espacio urbano y universitario.

Como primer paso diseñé una plantilla para carteles A3 que protagonizarían mujeres artistas. El primero se centró en Ana Mendieta, artista cubana de la que se estaba hablando mucho a raíz de la exposición de su pareja Carl Andre (acusado de su asesinato y luego absuelto por falta de pruebas) en el Palacio Velázquez de Madrid.

Además de una pequeña biografía de Mendieta, se adjuntaba una explicación sobre los objetivos de la campaña. Esta acción consistió en empapelar el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, así como la ciudad universitaria y las calles aledañas.

Para la difusión de estos carteles creé una página de Facebook. Decenas de chicas se ofrecieron a colaborar, así que subí el cartel a Mediafire. De esta forma, cualquiera podría acceder a él, imprimirlo y disponerlo en su universidad, su barrio o dónde quisiese.

Esto contribuyó a crear un tejido de mujeres deseosas de reivindicar el arte de manos femeninas y se generó una gran comunicación entre nosotras. Recibir tanto sus mensajes como las fotografías de los carteles colgados por todas partes ha sido algo inolvidable para mí.

¿Sentiste que existía una necesidad real de llevar a cabo este proyecto?
Desde mis años universitarios he sido muy consciente de la urgente necesidad de reivindicar el papel de la mujer en la Historia del arte. Los temarios están diseñados por hombres y la mujer es un apéndice al final de ciertos temas. Añadir una serie de nombres femeninos al eje estructural de este temario ya establecido es sumamente ineficaz.

Debemos contar una historia nueva que no se base en conceptos patriarcales como el de "genio"; que sea plural y mutable. La Historia del Arte debe tener en cuenta los condicionantes que han llevado a la no participación de la mujer en la esfera artística a lo largo de tanto tiempo. Sin embargo, tampoco limitarnos a tratar el concepto de género, sino también los de raza y clase. No es casualidad que las primeras artistas de las que tenemos noticia hayan sido mujeres blancas de clase alta.

¿Qué grado de importancia tiene para ti la autogestión?
En mi opinión, para llevar a cabo un proyecto reivindicativo, este debe ser autogestionado. Es una forma de trabajar muy incierta porque no cuentas con prácticamente medios y dependes de tu tiempo libre, el altruismo de las colaboradoras, tu ingenio para sacar dinero de donde no lo hay...

Sin embargo, no tener que dar cuentas a nadie te otorga una libertad absoluta, tanto en el contenido como a nivel formal. Algo que es necesario a la hora de desarrollar ciertos discursos "contraculturales". Además, he recibido muchos apoyos de personas afines, como la pre-compra de fanzines realizada por el colectivo Chavalas Zine, que realizaron hace un par de años una labor extraordinaria de recopilación de publicaciones autogestionadas hechas por chicas.

¿Consideras que debemos reescribir el canon artístico desde una perspectiva feminista o es mejor acabar con él?
La palabra canon me resulta bastante deprimente. Lo canónico es normativo, limitante; suena a Gran Relato y a mentira. La inmensa diversidad cultural es demasiado compleja y fascinante como para tratar de ponerle una medida. Mucho más productivo que elaborar un nuevo canon, sería destruir los existentes.

El reivindicar nuevos cánones me parece una muleta ineficiente, que no ataca el problema de manera radical. Es como el hecho de gritar "las mujeres de verdad tienen curvas", tratando de sustituir un canon de belleza por otro. Lo terrible no es que el canon de belleza sea la delgadez, lo terrible es que exista un canon y un concepto establecido de lo que es bello.

Imagen vía @bae.doe

¿Romper el canon solo es posible desde una perspectiva underground y desde la autogestión?
Aunque yo me decanto por esta vía, creo que hay que usar todos los cauces a nuestro alcance. Por libres que sean, los fanzines se quedan en ciertos circuitos y la contracultura tiene un ejército de seguidores tan devoto como monolítico. 

Considero que es muy interesante el introducirse en la cultura de masas para dejar caer algunas bombas y crear fisuras en los cimientos de lo establecido. Por ejemplo, me parece muy válido que Moderna de Pueblo publique su "traductor de género" en un medio como Cuore, que difícilmente podría ser más pernicioso, nocivo y penoso para las mujeres. Es algo así como una incansable fábrica de odio entre chicas y ahí es precisamente donde hay que atacar.

¿Qué importancia tuvieron colectivos como Guerrilla Girls a la hora de llevar a cabo este proyecto?
La verdad es que Guerrilla Girls tuvo poca, aunque resulte extraño. No porque no me encanten sino porque no supusieron un estímulo concreto para el proyecto. 

Una semana antes de comenzar a pegar carteles, vi en el cine Una plegaria punk, que supuso una inyección de energía para mí. Siempre he tenido debilidad por el activismo y la autogestión y he estado enamorada de colectivos como Crass, grupos como Bikini Kill, asambleas feministas, fanzines... 

Digamos que ése era mi bagaje y que se fue alimentando con las obras mujeres como Virginia Woolf, Estrella de Diego, Patricia Mayayo y Linda Nochlin. Mujeres que se habían acercado al mundo del arte desde una perspectiva de género, aunque no fuera en las calles sino a través de la literatura y la investigación.

Imagen vía @oilyoilart

En Facebook conseguiste más de 1000 'me gusta' en menos de dos horas. ¿Por qué crees que la gente ha reaccionado tan bien?
Por un lado, creo que en la cabeza de cualquier mujer estudiante o aficionada a la Historia del Arte existía esa incómoda sensación de estar fascinada por una historia en la que no entras ni con calzador y, por otra parte, porque no resulta peligroso.

La verdad es que me esperaba mensajes amenazantes y ese tipo de cosas que nos pasan a las feministas en cuanto abrimos la boca, pero nunca sucedió nada parecido en relación a este proyecto. Sin embargo, en otro tipo de iniciativas en las que he participado, he recibido reacciones de este tipo. El arte, aún siendo un arma de subversión muy potente, no es un tema tan delicado como el maltrato de género, por ejemplo.

Si yo digo "a las artistas no se las tiene en cuenta en la disciplina de la historia del arte", puede que alguien rebufe un poco, pero no se sentirá directamente increpado. Sin embargo, si lo que digo es: "las mujeres somos constantemente asesinadas por hombres que ejercen violencia machista", es muy probable que cierto tipo de hombre se ofenda y enfurezca.

Creo que la explicación radica en que, en el tema del arte, uno tiende a identificarse con el creador olvidado (todas y todos somos artistas frustrados aunque nunca hayamos cogido un pincel), pero en otros temas, parece que hay una tendencia tristemente binaria a dividirse en "hombres" y "mujeres", creándose un bando masculino que se cree en la obligación de proteger o justificar a "los suyos".

En este proyecto instas a la gente a colaborar. ¿Por qué es tan importante la labor colectiva?
Porque soy muy egoísta. No quiero hacer esto de una forma puramente altruista, desde la soledad de mi habitación. Quiero implicar a todas aquellas que tengan algo que contar, aprender de ellas, hacer amigas, enriquecerme con la sabiduría de las demás, con su visión de las cosas y con sus discursos.

Me gusta pensar en Quiéncoñoes como en uno de esos teléfonos que fabricas de pequeña con dos vasos de cartón y un hilo para hablar con tu vecina. Solo que con cientos de vasitos interconectados, en manos de cientos de mujeres, en cientos de cuartos distintos. Virginia Woolf decía que para crear algo, una mujer necesita un cuarto propio, pero yo también necesito un walkie-talkie.

Imagen vía @petrafcollins

Durante tus años como universitaria, ¿tuviste acceso a ello? ¿Cuándo te diste cuenta de que algo fallaba?
Fue y es muy difícil. No están en el temario. Es tan completa su ausencia, que pasa desapercibida. Vives feliz en tu mundo repleto de cuadros de Velázquez, Jackson Pollock y Francis Bacon y no se te pasa por la cabeza pensar que te estás perdiendo la mitad de la historia. Tienes que ser feminista para eso y tienes que buscar esos manuales "sobre mujeres" que se pueden contar con los dedos.

Es un conocimiento fuera de los márgenes al que solo puedes acceder por iniciativa propia y, aún así, la falta de bibliografía y de información es desoladora. Especialmente cuando una sale de Europa y América; documentarse sobre mujeres artistas fuera de esas fronteras es una tarea mucho más ardua. Por suerte, una de las mujeres más sabias que he conocido y que, por fortuna para mi, colabora con Quiéncoñoes y ha escrito un artículo magnífico sobre Afrofuturismo que saldrá en el segundo número.

¿Por qué un fanzine ahora?
Porque es un medio que admite gran libertad formal y de contenido. Además, es fácil enviarlos por correo y son económicamente accesibles para el público. Aunque aprecio mucho las redes como canal de difusión, me encanta el papel y los fanzines son uno de mis objetos favoritos que me acercan a lo que de verdad me interesa: la subcultura. 

En California, donde abundan las publicaciones underground, me hice con bastantes, muy baratos y a reventar de texto. Para mí es como si me hubiera traído un trocito de la vida de allí; como si hubiese conocido a la gente que los escribió. Además, vivimos una época dorada aquí con publicaciones como Bulbasaur o Sisterhood, que rebosan calidad por los cuatro costados. 

El fanzine me da la oportunidad de crear contenidos mucho más extensos y personales y de profundizar en temas transversales sin tener que ceñirme a lo biográfico. También me permite idear titulares esperpénticamente largos como "Tuer Le Pere; el exorcismo parricida en la obra de Louise Bourgeois y Niki de Saint Phalle". Eso es algo que me llena de paz, por motivos que no alcanzo a descifrar.

Imagen vía @sandwichmixtomadrid

¿Quién colabora en él?
Voy a decir los nombres completos: Ana Quintana, Melanie Aliaga, María Añover, Mónica Cano, Laura Dalmau, Sandra Sánchez y yo misma hemos redactado los contenidos. Geraldina Barrera se ha encargado de maquetarlo, además de darle una vuelta a la portada diseñada por mí, con gran acierto. 

Para mí ha sido un lujo poder contar con ellas. Espero que sigan participando en los siguientes, aunque también espero que se incorporen mentes nuevas. La maquetación de Gerald ha sido como encontrarse un billete de cien euros en la calle; tan guay que no te acabas de creer la suerte que has tenido.

Ahora mismo, mi intención es empezar a hacer cuentas y, con algo de suerte ya en el tercer número, poder pagar a las chicas que colaboran, aunque sea un poquit. También quiero invertir en las re-impresiones, que es lo que hacemos actualmente. Si lograse convertir Quiéncoñoes en un proyecto sostenible a largo plazo, sería todo un sueño hecho realidad.

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Texto Alexandra Lores

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