la magia del cine de autor en nueve películas imprescindibles

Asistimos al Festival de Cine de Autor de Barcelona para explorar algunas de sus obras más destacadas y descubrir qué nos fascina de una industria modesta e independiente que cada vez gana más adeptos.

por Raquel Zas
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12 Mayo 2017, 10:20am

¿Se está haciendo mainstream el cine de autor? Se proyecta en pocas salas, se produce con presupuestos muy modestos y no cuenta con el apoyo de grandes productoras y distribuidoras que se encarguen de que llegue al mayor público posible. Lo tienen muy difícil a la hora de competir con las grandes producciones, sin embargo, recorren los festivales de cine independiente de todo el mundo llenando salas y consiguiendo la alabanza de público y crítica. 

Pareciera que estamos hablando del otro cine, ese que no se ve, sin embargo, certámenes como el Festival de Cine de Autor de Barcelona -que tiene como objetivo ayudar a las nuevas producciones y a los directores emergentes- ha reunido hasta 13.000 espectadores en la edición de 2016. Este año, en su séptima edición, acumuló largas colas que daban la vuelta a la calle, con un público de todas las edades que estaba deseando dejarse llevar por las propuestas más independientes del séptimo arte, esas a las que es tan difícil llegar. Unos datos que dejan entrever que quizás el público se está cansando del cine convencional.

 "El festival ha ido evolucionando, sigue siendo preferentemente de cine independiente pero con un abanico que se ha abierto más a todo tipo de cine contemporáneo, de películas que no llegan a las salas comerciales y que representan el 70% de la creación total", afirma Carlos R. Ríos, su fundador, según recoge El País. La edición de 2017 ha finalizado el pasado domingo con 74 largometrajes, 14 cortometrajes a sus espaldas y la presencia de 30 de los directores para hablar y responder a las cuestiones del público. Es imposible hablar de todas ellas, por eso te presentamos algunos de nuestros films favoritos e intentamos descifrar por qué el nuevo cine de autor atrae tanto el interés de los amantes del cine. 

Beach House nos ha demostrado cómo una conversación puede hacer que nos replanteemos la vida
El debutante Roy Dib dirige y escribe este film a medio camino entre el cine y el teatro, en el que cuatro amigos de la infancia mantienen una acalorada cena tras muchos años sin verse. A medida que avanza la noche -y las copas de vino y las rayas de cocaína- los personajes van desprendiéndose de su máscara de cordialidad para mostrar sus fantasmas más ocultos. Pequeñas venganzas, celos, sueños rotos y la homosexualidad en Líbano son algunos de los temas que tocan los personajes, tan frágiles como crueles, inmersos en una crisis existencial en la que te verás reflejado en algún momento. 

Porque nos encantan los títulos interminables
Those who make a revolution halway only dig their own graves tiene un nombre a la altura de su magnitud. El propio título sentencia el mensaje de la cinta: "Aquellos que desatan una revolución a medio camino sólo están cavando sus propias tumbas", que relata la historia de cuatro activistas que tras finalizar la Primavera del Arce en 2012 (el movimiento estudiantil más importante de la historia de Canadá) deciden cometer una serie de actos más que cuestionables para fomentar un levantamiento contra el sistema capitalista. Se trata de un film hostil y pasional que pone en debate la acción de los movimientos radicales y sus estrategias, una conversación muy necesaria en vista de lo que está ocurriendo en medio mundo. 

¿A quién no le ha costado hacerse mayor?
Elena Martín es un perfecto ejemplo de una generación descontenta y un tanto perdida que está escupiendo lo que siente en forma de arte. Su película debut, Júlia Ist, cuenta la historia de una joven que se muda a Berlín con una beca Erasmus para vivir uno de los mejores años de su vida. Sin embargo, tendrá que enfrentarse al hecho inevitable de hacerse mayor y empezar a valerse por sí misma. Un ejercicio transparente y honesto que le ha valido la Biznaga de Plata a la mejor película y dirección de la sección ZonaZine del último Festival de Málaga. 

Fotograma de 'Júlia Ist'

La perversa fascinación por la transición adolescencia-juventud
Y aquí Gastón Solnicki la dibuja a la perfección. Kékszakàllú es un retrato feroz de la clase acomodada, reflejado en una serie de jóvenes adolescentes que se tienen que enfrentar al hecho de convertirse en jóvenes adultos en una atmósfera alienante y cuadriculada. La medida composición de sus planos, la belleza de sus localizaciones -con esa sórdida estética que tanto nos gusta- nos devuelven a un pasado en el que soñábamos con romper las normas sociales y hacer lo que nos viniese en gana. Ambientada en Punta del Este -destino vacacional por excelencia de la clase adinerada de Uruguay-, el film demuestra que el dinero y las posesiones te ofrecen una libertad que esconde en el fondo una esclavitud devastadora. 

La maldita primavera nos recuerda la necesidad de vivir al límite (pues en cualquier momento puede venir un extraterrestre dispuesto a aniquilarnos)
Podríamos ponernos muy serios intentando explicar todo el trasfondo de la segunda obra del director Marc Ferrer, pero preferimos decirte que cantes, vivas la vida y te dejes contagiar por el humor de este film. La maldita primavera es un pastiche que mezcla comedia, ciencia ficción y musical (de la mano de Papa Topo) que seguro no te dejará indiferente. La improvisación, el surrealismo y un universo queer y colorido que nos recuerda un poco al joven Almodóvar son los elementos que reinan en esta cinta tan desenfadada como necesaria porque, como bien dice su director, "El pop puede convertir tu vida en algo más divertido". 

Cómo los lugares tan cotidianos pueden ser escenario de los sucesos más retorcidos
El cine de autor, al contar en muchas ocasiones con bajos presupuestos, ha tenido que ingeniárselas para construir historias atractivas con recursos modestos. Y eso lo sabe hacer a la perfección el francés Damien Manivel en Le Parc, que con su segundo largometraje transforma una idílica cita entre dos adolescentes en un parque en un auténtico thriller oscuro y enigmático. No desvelaremos el virtuoso giro cinematográfico de la segunda parte del film, tan solo diremos que después de verlo tu visión sobre el primer amor adolescente será totalmente distinta. Todo desde un prisma sin artificios ni pretensiones que demuestra una vez más que menos es más. 

La generación de los adictos al amor
La israelí Hadas Ben Aroya dirige, escribe, produce y protagoniza este film generacional que muestra de una forma honesta y fiel la lucha de una veinteañera para lidiar con una ruptura amorosa. En People that are not me, Joy tiene que superar esa necesidad imperante en su vida de depender siempre de alguien y ocupar su vacío interior con otras personas, y eso lo hará a base de un constante ensayo error y una agitada vida nocturna en el desconocido Tel-Aviv. No es de extrañar que se haya llevado el premio Talent D'A 2017. 

20th century women nos muestra la grandiosidad del empoderamiento de la mujer
Años 70, una mujer soltera con un hijo adolescente, y dos chicas que van a ayudarle a que se convierta en un buen hombre. 20th century women es emotiva, perfectamente imperfecta y una preciosa lección de que la vida nunca es como piensas que será. Annette Bening, Greta Gerwig y Elle Fanning están tremendas en esta historia cotidiana pero universal, que explora la dificultad de la maternidad y los prejuicios de una sociedad dominada por hombres que pretenden ser la salvación de las mujeres. Una película aclamada por la crítica y sin duda una de las mejores obras indie del año. 

¿Es un niño capaz de matar?
Si indagas un poco por Internet sobre este film, probablemente encuentres multitud de noticias sobre cómo ha despertado la indignación del público en el último Festival Zinemaldia de San Sebastián. Playground pasa a engrosar la lista de películas que muestran de una forma explícita y desencarnada un acto de violencia pero, todo sea dicho, lo hace de una forma magistral. La historia está inspirada en un suceso que impactó al mundo en los años 90, cuando dos preadolescentes matan sin piedad a un niño de 3 años por unas razones que nunca se llegaron a desvelar. Críticas y alabanzas a parte, esta es una obra brutal que refleja la insensibilidad y la violencia que imperan en la sociedad actual. Y, avisamos, no es acto para aprensivos.

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Texto Raquel Zas

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