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penélope cruz participa en el último desfile de karl lagerfeld para chanel

Lágrimas, emoción y Pe transformada en la reina de las nieves.

por Steve Salter
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05 Marzo 2019, 12:25pm

Imagen cortesía de Chanel

Después de resucitar la casa que construyó Coco Chanel, todo el mundo sabía que el acto final de Karl Lagerfeld para la emblemática firma parisina iba a ser muy emocionante. Desde su nombramiento en 1983, Karl ha reinado en Chanel. Fusionando "cocoismos" con "karlismos", el diseñador ayudó a convertir su propio cuento de hadas en una realidad de la moda, ya que renovó radicalmente una maison de lujo relativamente antigua en una megamarca mundial con 9,6 mil millones de dólares [unos 8,46 mil millones de euros] en ventas anuales. "La gente tiende a olvidar", recordó el diseñador, "que en su día Chanel era una firma anticuada. Una época en la que eran las mujeres de los médicos parisinos quienes todavía compraban allí. Nadie la quería, no tenía remedio". Gracias a él, ahora el mundo adora a Chanel.

En sus bocetos finales, se sobreentiende una conversación simbólica con Mademoiselle Chanel con el mensaje: "El ritmo no para...". La banda sonora de la casa resonó en todo el Grand Palais, como su colección final, codiseñada por Virginie Viard —su colaboradora más cercana durante más de 30 años— y acabó provocando que todos los asistentes se pusiesen de pie, muchos de ellos con los ojos llorosos. El legado de Gabrielle Chanel y Karl Lagerfeld perdurará, pero se ha creado un agujero con la forma de su emblemático perfil en la industria de la moda.

"Mi trabajo es construir una fantasía", explicaba al editor jefe de Monocle, Tyler Brûlé, en el último episodio de 3,55, el 'podcast' de Chanel. La entrevista, una de las últimas de Lagerfeld, se grabó antes de la exposición Métiers d’Art de la firma, que se presentó en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York en diciembre de 2018, pero este mensaje resuena a lo largo de las seis décadas que conforman su carrera profesional. Desde un cohete hasta una manifestación en la calle, pasando un tiovivo y hasta un supermercado, un bistró o un aeropuerto... Karl Lagerfeld reinventó continuamente el Grand Palais en el transcurso de sus más de 12 años en la firma con experiencias épicas desde su sede favorita.

Reimaginó el desfile de moda y lo convirtió en un evento emocionante, lejos del modelo establecido, formal y sobrio. Después del destino playero de su desfile primavera/verano '19, este último nos ha transportado a una ciudad alpina en pleno invierno. Antes de que se desarrollara su última epopeya, hubo un minuto de silencio que nos dio a todos un momento para reflexionar y presentar nuestros respetos. Luego, la voz de Lagerfeld se escuchó sobre el tannoy; tenía que pronunciar sus últimas palabras. Enfundada en un traje de 'tweed', la musa de Lagerfeld Cara Delevingne abrió un desfile que contó además con la aparición sorpresa de la increíble Penélope Cruz —embajadora de la firma— transformada en una reina de las nieves. Una despedida digna, emotiva y cubierta de nieve.

Ubicada en un paisaje invernal sacado de un país de las maravillas, con su fondo montañoso y su pasarela bordeada de chalets y esquís (de Chanel, obvio), la colección provocó una ovación mientras las modelos —algunas empapadas en lágrimas— aplaudían a Lagerfeld y la que fue su casa durante años, cuyo final contó con banda sonora muy coherente: el "We Can Be Heroes", de David Bowie. Para muchos, Karl Lagerfeld fue un héroe. El ritmo, sin duda, no va a cesar, pero la moda ha perdido a uno de sus creadores más talentosos.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.