Michael Jackson y los Robson en 1990, cortesía de 'Leaving Neverland'

¿contará el documental 'leaving neverland' la verdadera historia de michael jackson?

El documental desvela detalles impactantes sobre el genio musical, que también resultó ser todo un manipulador.

por Alim Kheraj
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25 Febrero 2019, 7:55pm

Michael Jackson y los Robson en 1990, cortesía de 'Leaving Neverland'

Michael Jackson sabía manipular, y de una forma muy hábil. A lo largo de su carrera, hasta su muerte en 2009 a la edad de 50 años, manipuló la forma en que las personas le percibían, ya fuera a través de sus presentaciones como artista, de la cirugía plástica o de su personalidad. Incluso cuando su vida comenzó a convertirse en una especie de ceremonia extravagante creada para impactar y entretener al público, Jackson echaba mano de su arma más poderosa: su genio musical.

La manipulación no es algo necesariamente malo; después de todo, pagamos a los directores y a los actores para que manipulen nuestras emociones cuando vamos al cine. Sin embargo, la idea general sobre la manipulación está más cerca de la arrogancia, el poder y la influencia dominante. Se dice que Harvey Weinstein manipuló a muchas jóvenes en Hollywood para que se sometieran a él sexualmente. R Kelly manipuló a mujeres y menores a meterse contra su voluntad en una "secta sexual", sometiéndolas así a abusos sexuales, físicos y emocionales. Ambos hombres niegan las acusaciones en su contra. Jimmy Savile manipuló a casi todas las personas con las que estuvo para que guardaran silencio con respecto a su conducta sexual inapropiada con niños.

Es este tipo de manipulación al estilo de Savile —una manipulación depredadora en torno al comportamiento humano y las emociones— es el epicentro de Leaving Neverland, un nuevo documental dividido en dos partes acerca del "Rey del Pop". A través de detalles intensos, dolorosos y explícitos, la película alega que Michael Jackson, el aparentemente experto manipulador, utilizó sus habilidades y su fama para abusar sexualmente de dos niños en los años 80 y principios de los 90, Wade Robson y James Safechuck. La pieza se ha descrito como un ajuste de cuentas para Jackson, que desde 1993 hasta su muerte fue investigado por rumores y denuncias de abuso infantil.

Para muchos fans de Jackson que descubrieron al cantante en su fase posimperial, incluyéndome a mí, nuestra relación con él está intrínsecamente relacionada con sus excentricidades y los escándalos. Nos obsesionamos no solo con su creatividad, sino con su rostro, con lo que sucedía en el ahora infame rancho Neverland y, por supuesto, con las repetidas acusaciones de abuso sexual infantil. En 1993, el cantante fue acusado de abusar sexualmente de Jordan 'Jordy' Chandler, de 13 años. El caso se resolvió fuera de los juzgados por la supuesta cifra de 20 millones de dólares. Más tarde, Jackson fue nuevamente acusado de abuso sexual infantil por Gavin Arvizo, un niño de 13 años. El caso fue a juicio y Jackson fue absuelto de todos los cargos.

Cuando escribía para Los Angeles Times, el crítico Gerrick D. Kennedy habló por muchos de nosotros desde su fanatismo cuando dijo que "pasó mucho más tiempo del que puedo recordar leyendo documentos de los juzgados, estudiando las denuncias que le perseguían [a Jackson]". Yo personalmente, he revisado el polémico documental de Martin Bashir de 2003, Living With Michael Jackson, más veces de lo que podría parecer normal, analizando su comportamiento en busca de avistamientos de genialidad, culpa y pistas de una posible depravación. La inquebrantable forma en la que idolatraba a Jackson cuando descubrí su música de niño (el tipo de idolatría que implicaba vestirse como él e imitarlo sin cesar) se había transformado en una mezcla de horror obsesivo, miedo y adulación en un intento por descubrir la verdad acerca de un hombre que sabía que nunca podría entender realmente. Su misticismo creó un círculo de fascinación ineludible.

Leaving Neverland, sin embargo, elimina cualquier aspecto especulativo sobre Michael Jackson y su relación con los niños. La inconveniente verdad que se presenta con detalles inquebrantables es que Jackson fue probablemente un pedófilo que abusó sexualmente de niños pequeños.

Siendo claros, Leaving Neverland no es una película sobre Jackson. Se centra en dos familias y en cómo el espectro de Jackson continúa atormentando sus vidas. Ambas familias, los Robson y los Safechuck, cuentan cómo el cantante se insertó en sus vidas. Ambos eran niños protegidos de Jackson —Wade Robson era un fan obsesivo y un talentoso bailarín, mientras que James Safechuck actuaba en anuncios—. Describen cómo Jackson los "ungió": Safechuck, quien protagonizó un anuncio de Pepsi con el cantante, describe sus primeros encuentros con la estrella como "un casting".

Michael Jackson with James Safechuck

En la película, las madres juegan un papel esencial. Eran guardianas a quienes Jackson encandiló, tanto que una de ellas dice que el artista se convirtió en un hijo sustituto. Pintó un retrato de sí mismo de hombre aislado y solitario, y estas personas aparentemente normales y corrientes no se podían creer que Michael Jackson, la superestrella más grande que el mundo ha conocido, quisiese pasar tiempo con ellos y ofrecerles a sus hijos oportunidades que podrían cambiar su vida para siempre.

Ambas familias cuentan cómo Jackson pasaba horas y horas al teléfono con las madres y los niños, yendo a sus casas para disfrutar del ambiente doméstico (Jackson también hizo lo mismo con la familia de Jordan Chandler). Tanto Wade como James hablan de lo profundamente enamorados que estaban de Jackson, pero también de lo mucho que creían que les quería el cantante. Por la forma en que lo presenta la película, podrías llegar a comprender por qué las madres permitían que sus hijos se quedaran solos con Michael. Era persuasivo, cariñoso y su relación con los niños parecía inocente. Veían películas y comían palomitas, jugaban a videojuegos y hacían fiestas del pijama. "No me parecía tan extraño", dice una de las madres.

Por supuesto que era extraño. En un hecho similar e indudable, Robson y Safechuck también recuerdan cómo Jackson comenzó a acosarles cuando eran niños. Ambos hablan de cómo Jackson tenía un intrincado sistema de alarmas que alertaba a los que estaban en la habitación de si alguien se acercaba (este sistema de alarma ha sido corroborado, específicamente por el equipo de la defensa en el juicio de 2005 contra Jackson por abuso sexual de menores).

Jackson también creó divisiones entre los niños y sus padres, fomentando una mentalidad tipo "nosotros contra ellos". Los padres de ambas familias también se separaron, lo que le dio a Jackson la oportunidad de asumir un papel paternal para Robson y Safechuck; su atención proporcionó consuelo en torno a lo que sucedía en sus rotas vidas caseras. También amenazó a los dos niños. A Robson le dijo que si le contaba a alguien lo que pasaba por la noche, ambos acabarían en la cárcel el resto de sus vidas. Safechuck recuerda cómo Jackson utilizaba joyas para sobornarle en los actos sexuales, y también recuerda hasta una boda simulada entre ambos. Y así es como estos niños veían su relación con el cantante: como un matrimonio.

Michael Jackson

Sin embargo, los matrimonios se vuelven amargos. Si Jackson es famoso por algo, es por su fijación con la infancia, y estos dos hombres describen cómo fueron reemplazados por niños más pequeños. De hecho, Jackson parecía que disfrutaba provocando celos. Safechuck cuenta una perturbadora historia de cómo, durante una de sus últimas quedadas nocturnas con Jackson, el cantante lo emborrachó para luego irse al dormitorio con otro chico, dejándolo aturdido por la envidia. Robson también recuerda cómo Jackson le reemplazó, optando por llevarse a Jordan Chandler con él en su gira mundial de 1992, aunque este ya le había prometido la plaza a Robson.

Los sentimientos conflictivos que ambos hombres sienten por Michael Jackson conforman la mayor parte de la segunda parte del documental, mostrando también las devastadoras implicaciones que el abuso ha tenido en ellos como adultos. Ambos hombres hablan de crisis nerviosas, episodios de depresión y relaciones familiares fracturadas. También comparten su enfado con sus madres por ponerles en esa situación, y todo mientras lidian con la ira que sienten hacia sí mismos.

Aún así, las historias contadas en esta parte de la película son las que tienen a la legión de fans de Michael Jackson convencidos de que Robson y Safechuck se han inventado sus acusaciones. Mientras escribo este artículo, esas personas todavía no han visto el documental y, por lo tanto, no saben cómo de contundentes y convincentes son los testimonios de ambos hombres. Tampoco parecen entender que, por razones legales, ni Safechuck ni Robson habían escuchado las declaraciones del otro antes de ver Leaving Neverland.

Pero no importa. Como otros maestros de la conspiración, los fans han creado páginas web y vídeos en Youtube para socavar las historias de ambos hombres. Robson ha sido especialmente atacado debido a que testificó a favor de Jackson durante el juicio por abuso de menores de 2005, negando haber sido acosado. También están los dos juicios rechazados que tanto Safechuck como Robson, que habían solicitado 1.500 millones de dólares en compensación, presentaron contra Jackson Estate en 2017. Jackson Estate se ha manifestado firmemente en contra de la película, ha denunciado a HBO por la suma de 100 millones de dólares, y en la denuncia presentada afirman: "Michael Jackson es inocente. Punto".

Lo que los fans y Jackson Estate no entienden es el impacto que el abuso sexual infantil puede tener en los supervivientes cuando llegan a la edad adulta. Safechuck y Robson hablan sobre el miedo que aún sienten hoy, así como la culpa, la vergüenza y el aislamiento que experimentan en sus vidas.

Sin embargo, lo más pertinente, y lo que quizás hace que este caso sea tan singular, es el afecto que tanto los hombres como sus familias le otorgaron a Jackson años después de que terminara el abuso. Describen cómo en 1993, cuando Jackson les pidió a ambos que negaran que había habido alguna conducta inapropiada, sintieron cómo su amor por él resurgía. De hecho, en el documental te queda la sensación de que Robson aún lucha con la dicotomía entre el amor y la ira que siente hacia el artista. "Entiendo que a los fans les resulte muy difícil creerme", dijo durante una sesión de preguntas y respuestas después del estreno de la película en Sundance. "En cierto modo, yo estaba en la misma situación que ellos. A pesar de que aquello me pasó a mí, no me podía creer que lo que Michael hizo fuese algo malo".

La cultura de nuestros tiempos dicta que, después de tales alegatos, la música de Michael Jackson debería ser eliminada y descartada de cualquier plataforma. Sin embargo, destruir a Michael Jackson no es el objetivo de Leaving Neverland, y es poco probable que esta película se convierta en su kryptonita. Más bien, su objetivo es brindarles a estos dos supervivientes del abuso una plataforma para compartir su verdad, a la vez que exponen y desafían estructuras y comportamientos que facilitan el abuso sexual a menores. La pieza me hizo pensar en mí mismo a los siete años, la misma edad que tenía Robson cuando fue acosado por primera vez, y en cómo yo también habría hecho todo lo que Jackson me hubiese pedido.

Siento tristeza por ese niño, al igual que lo siento por los niños que estuvieron en contacto con Jackson. Durante años defendí a ese hombre por su infancia perdida y por la forma en que le trataron los medios de comunicación. Cuando fue absuelto de todos los cargos de abuso infantil en 2005, llegué a la conclusión de que compartir cama y coger de la mano a un niño prepúber no era apropiado, pero que no había nada sexual en ello. Con la conciencia tranquila, y de una forma egoísta, seguí mostrándole respeto al hombre al que había adorado desde los cinco años.

Incluso ahora, mientras escribo este artículo, después de ver Leaving Neverland y pasarme días investigando el abuso más atroz que supuestamente infligió a los niños, no puedo dejar de sentirme inexplicable y macabramente atraído hacia su música. Sin embargo, el deseo está manchado y la compulsión me deja sintiéndome sucio. Aún así, ese ciclo de fascinación se repite; su espectro permanece. Quizás, pase lo que pase, Michael Jackson continuará manipulándonos para siempre.

'Leaving Neverland' se estrena el 6 y 7 de marzo.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.