londres se cuestiona: ¿realmente estamos honrando el legado de frida kahlo?

Nuestros colegas en Reino Unido se cuestionan el uso que le dan al legado de la artista por la recién inaugurada 'Frida Kahlo: Making Her Self Up' en Londres.

por Roisin Lanigan
|
19 Junio 2018, 11:35pm

La semana pasada, se inauguró la tan esperada exposición de Frida Kahlo en el museo V&A de Londres, y junto con la emoción de poder ver piezas y artefactos nunca antes exhibidos fuera de México, surgió una avalancha de argumentos polémicos y cuestionables, tanto en línea como en la vida real. Mientras Vogue UK cuestionaba qué podíamos aprender sobre la artista revolucionaria, radical y feminista al examinar, de entre todas las cosas, su régimen de belleza, una firma de relaciones públicas londinense animó a la gente a sumarse a la "Fridamania" pagando £60 por un brunch exuberante con “temática mexicana” en Leicester Square. Se supone que la exhibición del Museo Victoria y Albert nos hace ver la manera en que Frida se construyo a sí misma, pero en realidad, la conmoción a su alrededor ha mostrado la manera en cómo nosotros, como cultura, honramos su legado. Y no, no lo hacemos muy bien que digamos.

La comercialización de la identidad de Frida fuera de México no es nueva. A principios de este año, la herencia de la artista entró en una amarga disputa con Mattel después de que esta última creara una muñeca Barbie a su semejanza sin pedir aprobación a los herederos. El problema se agravó por el hecho de que la muñeca, pálida y sin discapacidad alguna, con las características clásicas de Barbie y la conocida uniceja pintada en la cara como si se tratara de una ocurrencia de último minuto, no se parecía en nada a Frida. Incluso Salma Hayek, quien interpretó a la artista en su película biográfica de 2002, criticó severamente a la muñeca en Instagram, escribiendo: "Frida Kahlo nunca intentó ser o parecerse a nadie más. Celebró su singularidad. ¿Cómo pudieron convertirla en una Barbie?”.

Pero la Barbie también fue el último de una larga lista de artículos de “Fridabilia", que reduce el legado artístico de Frida a una serie de sosos objetos coleccionables. Cuando alguien compra su imagen en un bolso de mano, un set de maquillaje, unos calcetines, un accesorios para iPhone o cualquier otra cosa en que su imagen sea reproducida, la ironía es que están usando su imagen como un significante para su feminismo o su ideología política, y por extensión para su propia consciencia. El año pasado se convirtió en un filtro de Snapchat.

Algunos críticos incluso han argumentado que los niveles de celebridad de Frida y su estatus como una figura altamente comercializable han denigrado su propio arte, el cual se enfoca en el dolor físico, la muerte fetal, la discapacidad, el feminismo y la bisexualidad; temas difíciles que por lo regular son ignorados por completo en el personaje que la cultura pop ha creado para ella.

Eso sin mencionar que habiendo sido una ferviente comunista durante su vida, a la misma Frida Kahlo le habría sido difícil aceptar que su arte fuera utilizado para vender un costoso brunch o tutoriales de maquillaje de calavera de azúcar. "Me siento incómoda con mi pintura", escribió la artista en sus diarios, vistos en El Diario De Frida Kahlo: Un Íntimo Autorretrato de Carlos Fuentes. "Sobre todo, quiero transformarla en algo útil para el movimiento revolucionario comunista". En la misma entrada se refirió a su dedicación a la revolución comunista como "la única razón auténtica para vivir". Es difícil creer que sólo unos 60 años después de escribir esas palabras, la Primer Ministro del Reino Unido Theresa May aparecería en la Conferencia del Partido Conservador (de derecha) usando un brazalete de Frida Kahlo en la muñeca, aparentemente sin intensión irónica.

La forma en que en el Reino Unido recordamos a Frida es obviamente problemática, pero es importante recordar que no todo es malo: el hecho de que la recordemos es bastante revolucionario en sí mismo. En un campo que tradicionalmente ha sido dominado por artistas que son hombres blancos, Frida, como una mujer queer, discapacitada y de color, es una figura revolucionaria, y sus puntos de vista francos sobre el feminismo y la autonomía femenina también se adelantaron varias décadas a su tiempo.

Sin importar cuánto se haya distorsionado su personaje a lo largo de la historia, sigue siendo popular como una artista eternamente interesante y enigmática. Sobre la prevalencia de la “Fridamania” Guy Trebay escribió en el New York Times que a pesar de que su arte esté teniendo "un momento de gloria", ella sigue siendo un personaje vigente. Después de todo "Ella era una genio casi un siglo antes de que las redes sociales llegaran a existir, mucho antes de convertirse en un imán para el refrigerador, era un as para la manipulación social y los medios de comunicación".

La versión de Frida que vemos en el Internet, en mensajes feministas autocomplacientes de redes sociales y en sus interminables productos de mercadotecnia está cada vez más lejos de su verdadera y compleja identidad. Nuestra versión de ella, Frida™, es una versión comercializada y sanitizada de su propia identidad, una que podemos reducir a eslóganes y unicejas y Salma Hayek, y citas famosas en bolsos tote.

El hecho de que Frida Kahlo haya permanecido en nuestra conciencia colectiva de manera tan sobresaliente y durante tanto tiempo habla del poder de su arte, política e identidad. Ahora, nosotros debemos saldar nuestra deuda con ella reconsiderando sus pinturas, sus escritos y su verdadera esencia.

Este artículo fue publicado originalmente por i-D UK.

Tagged:
arte
Frida Kahlo
The Victoria and Albert​ Museum
fridamania