cómo lana del rey ha convertido su vida en una verdadera obra de arte

Siete años después del verano en que lanzó 'Video Games', a Lana le da igual si piensas que su identidad es un personaje o no.

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17 Septiembre 2018, 9:48am

En su día, nos daba la sensación de que Lana Del Rey había vivido una docena de vidas antes de que su balada "Video Games" se hiciera viral el verano de 2011. Se crió en una pequeña ciudad del estado de Nueva York, fue a un internado privado y pasó una época trabajando como camarera en Long Island. En su época universitaria, residía en el Bronx mientras estudiaba metafísica. Esta entrevista captura los años previos a su salto a la fama, cuando Lana vivía en un 'trailer park' de Jersey, [esos barrios americanos de casas portátiles], iba teñida de rubio platino y escribía canciones bajo el nombre de Lizzy Grant.

"Tuve la idea de hacer de mi vida una obra de arte", explicó en una de sus primeras entrevistas. Como declaraciones como esta, Lana nos había regalado la tesis de su futura carrera, aunque nadie se la tomó muy enserio. Ese mismo mes, Pitchfork destrozó su álbum debut: "A pesar de todos sus esfuerzos por demostrar amor y devoción, es un álbum que equivaldría a un orgasmo fingido". Todo el mundo criticaba cualquier aspecto de su vida, desde su actuación en SNL hasta los rumores que circulaban sobre su familia, su apariencia y su educación. Aunque "no todo era mentira", según aclaró infinidad de veces. "En el momento en que descubrí a la primera persona que escribía sobre mí, vi cómo los artículos se iban convirtiendo en mentiras abiertamente descaradas. Los considero calumnias. Si me importara más, los mataría".

Su último single, "Mariners Apartment Complex", es una reflexión de ensueño en sobre un amor pasado. En una entrevista con Annie Mac, de la BBC, Lana explicó que la canción estaba inspirada en una caminata nocturna con un chico con el que había estado quedando y en cómo le había dicho a ella: "Creo que estamos juntos porque ambos estamos en la misma situación, ambos estamos realmente mal". Al oír eso, en un momento en el que ella tenía la sensación de que en realidad estaba bastante bien, sintió que aquello era "lo más triste que había escuchado nunca".

"Entendiste mi tristeza fuera de contexto", dice el primer verso de la canción, pero cuando más tarde canta las palabras "confundieron mi amabilidad con debilidad", es imposible evitar que esa tercera persona del plural representa no solo a ese chico, sino a todos los que habían intentado demostrar que Lana no era quien decía que era.

"La cagué, lo sé / pero dios, ¿es que no puede una chica intentar hacerlo lo mejor que puede?", canta, y, de repente, vuelve a nuestra mente el momento en que The Guardian publicó aquel polémico titular: Lana Del Rey: "Deseo estar muerta". O el momento en que Entertainment Weekly sugirió que la suya había sido la "peor actuación de la historia de SNL". O el momento en que Lana se refirió a sí misma como una "gangsta Nancy Sinatra"; frase que sigue siendo utilizada como recurso por redactores de todo el mundo cuando se refieren a ella hoy en día. Y la lista continua.

"Creo que cuando empezó mi carrera, alrededor de 2011, no estaba bien ser diferente o sentir un poco de tristeza", reflexionó en una reciente entrevista de radio. Cuando le preguntaron qué consejo le daría a sus fans en aquella entrevista filmada por MySpace en el Chateau Marmont, ella respondió: "Encuentra a alguien que tenga la vida que tu quieres y averigua cómo la ha conseguido. Lee libros. Elige tus modelos a seguir de forma inteligente: descubre qué hicieron y hazlo".

Su carrera (los altibajos, la automitificación, el arte de cómo vivió su vida e hizo que funcionase) constituye una especie de guía sobre "qué tienes que hacer para conseguir ser artista en 2019". Al igual que Lana, la escritora Chelsea Hodson también se ha dedicado a tomar diversos tipos de identidades y escribir sobre ello. Es el significado tras el título de sus nuevas memorias, Tonight I'm Someone Else; con las clases de arte absurdas, las crecientes matrículas de los centros creativos de todo el mundo y las industrias cada vez más abarrotadas y nepotistas, el camino para convertirse en "artista" es, probablemente, más confuso que nunca.

"Cuando eres joven, todo el mundo es artista", escribe Chelsea. "Pero es un juego de resistencia; una lucha contra la adicción, los hijos, la comodidad, el seguro sanitario, la propiedad de la casa. La gente deja lo uno por lo otro. Nadie te avisa de esas cosas".

Sin embargo, Lana Del Rey superó esos obstáculos: a través de sus propias adicciones adolescentes, a través de todas las ciudades y lugares en los que vivía, a través de las inundaciones de sexismo y calumnia que casi la obligaron a abandonar la música por completo. Su sexto álbum, producido por Jack Antonoff, está "influenciado por el surf" y se lanzará a principios del próximo año. Antes de eso, también lanzará un libro de poesía, simplemente porque es algo que quiere que exista en el mundo. Dice que los dejará en una librería del barrio californiano de Silver Lake si es necesario.

Siete años después, "Video Games" todavía sigue siendo la canción de amor de verano por excelencia, repleta de sentimientos universales de calor agotador y angustia. Con cada nuevo disco se ha superado a sí misma, con ese sonido, romántico y dulce, tan propio de ella y que suena a California. Ahora, su último single se une a ese catálogo de trabajos: canciones creadas por un artista a quien se le ha dicho qué había sido, quién es ahora y en quién se convertirá.

Este artículo apareció originalmente en i-D US.