el auge y el declive de la escena 'boy band' española

Analizamos uno de los fenómenos musicales favoritos de los adolescentes y reflexionamos acerca de su incursión en nuestro país.

por Alberto Sisí
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25 Agosto 2017, 9:50am

Portada de Enless Road, de Auryn

Cuando Michael Jackson ensayaba en el salón de su casa de Gary (Indiana) y junto a sus cuatro hermanos las coreografías que hicieron famosos a The Jackson 5, nadie se imaginaba que, además de proponer estilos musicales y de baile nunca vistos antes, estaban dando lugar a una nueva forma de agrupación musical.

No eran una banda; no eran un grupo; evidentemente tampoco solistas y fueron el germen de lo que luego se fue a llamar boy band —y de la que hablaremos con el término anglosajón, puesto que "banda de chicos" nunca se llegó a utilizar en castellano con el sentido que su versión inglesa le ha dado—.

El significado figurado de boy band es, simplemente, grupo vocal de chicos. En contadas ocasiones, alguno de sus componentes hace alarde de saber tocar un instrumento y, si lo hace, no es en todas las canciones. También, por norma general, son agrupaciones en las que sus componentes tienen la belleza necesaria para levantar suspiros entre muchachas y muchachos adolescentes con pocas demandas a la hora de disfrutar de un disco.

Por lo general, también, tienen detrás la sombra alargada de algún manager experto en generar 'pepinazos' comerciales y chiclosos que se puedan emitir tanto en radio como en programas matinales de televisión para una audiencia más madura. Así que sí, los componentes de una boy band tienen que cumplir el requisito indispensable de ser buenos chicos.

El 'boom' de estos grupos tiene lugar en Estados Unidos con una banda como es New Kids on The Block de la que, tristemente, ya no recordamos a sus componentes. Después llegarían Backstreetboys o N'Sync, de la que al menos Justin Timberlake consiguió despegar y convertirse en un solista de éxito y actor respetado.

Al otro lado del Atlántico, a principios de los 90 se escuchaba a Take That, y de ahí es indiscutible que Robbie Williams fue el que salió realmente triunfante. En los 20 años que separan los 90 de nuestra época, las boy bands anglosajonas se multiplicaban como setas, pero no sería hasta hace menos de una década cuando el fenómeno One Direction, con Harry Styles a la cabeza, conseguiría hacer que nos olvidáramos de todas las demás.

En España, acostumbrados a versionar todo lo que huele a éxito fuera de nuestras fronteras —pero sin alcanzar, ni de lejos, las cotas de éxito que por allí se cosechaban— también tuvimos nuestra buena ración de boy bands con estilismos imposibles y canciones un tanto olvidables.

Uno de los primeros ejemplos fue el de Providence. Ellos venían de Cádiz, se vestían como las bandas que nos atronaban desde el extranjero y hacían alarde de bandanas cruzadas en la cabeza, pantalones anchos y muchas camisetas de tirantes.

Todavía no había llegado la moda de los tatuajes extremos que se verían después, pero algunos reportajes en revistas como Bravo o Super Pop nos dejaban adivinar que estos cinco andaluces guardaban algún tribal o un Piolín sobre partes de su anatomía que ya eran NSFW.

¿Las canciones? Como pasa a menudo, en estos casos eran lo de menos. Youtube nos devuelve un tema de nombre Decidí, que en algún momento alguien les invitó a cantar en Música Sí y que cuenta con más de 60.000 visualizaciones. La banda tuvo una vida bastante intensa entre 1996 y 1998, año en el que uno de sus componentes decidió abandonar el barco. Esta era, además, la forma que todas las boy bands tenían para dar por finiquitado el negocio.

Al calor de Providence aparecía por aquellas fechas Buen Color, que era la respuesta que algunos podían etiquetar como "elegante" a los gaditanos. Los 90 no fueron igual de buenos para todos en materia de moda, pero mucho menos lo fueron para ellos.

El recorrido de Buen Color fue todavía menor que el de Providence y tampoco queda claro que contaran con un miembro menos. Eso sí, el integrante de media melena rubia no podía faltar a imagen y semejanza de lo que Nick Carter dictaba desde Estados Unidos.

Ya en los 2000 llegó el turno de D'Nash, que también eran cuatro y cuya formación tuvo lugar después de un casting en el que no se disimulaba que la banda era un producto completamente prefabricado. Lo cierto es que su presencia en televisión era más habitual e incluso llegaron a representar a España en Eurovisión.

Surgieron en 2005 y fue en 2007 cuando llegaron al certamen más importante de la música europea. Quedaron en el vigésimo lugar de los 24 que había en la tabla dado que la propuesta de España de enviar a una boy band ya se había probado por el resto de competidores durante los diez años anteriores y, como de costumbre, llegamos tarde.

Cuando terminó el fenómeno de D'Nash llegó el de Auryn, y puede (esta vez sí) que fuera de verdad una boy band con cierto éxito hasta que se separaron hace un par de años para iniciar proyectos en solitario —que, como comentábamos antes, suele ser la táctica que emplean para terminar con el negocio—. Si tu madre o incluso tu abuela sabían, aunque fuera de oídas, quiénes eran Auryn es que la banda sí había alcanzado notoriedad.

Y eso lo consiguieron apareciendo en la radio y en programas de corte familiar o para audiencias maduras sin hacerle ascos a ninguno de los dos formatos. Si lo medimos en el número de discos de estudio, que fueron cuatro, entonces sí: Auryn fue una boy band exitosa en España.

Llenaban grandes pabellones en sus conciertos, lanzaban libros contando su historia y se les premiaban por sus canciones. ¡Cantaban en inglés y lo hacían bien! Solo eso en un lugar como éste era digno de aplaudir. Seguir el plan de márketing de sus homólogos ingleses, One Direction, les dio más de una alegría.

Ahora, el panorama boy band está completamente parado en España. Ni siquiera los 'talent shows' que tantas alegrías dieron al formato con la formación de Auryn parecen ser nido de estos grupos, que tantos buenos ratos han dado a los haters del género.

No hay atisbo de que ninguna de las bandas conformadas exclusivamente por hombres que tan solo cantan consigan dar el gran salto. Por tanto, solo cabe esperar a que Auryn den por finalizado ese descanso que anunciaron en el verano de 2016 o que surja un nuevo producto que consiga acercarse verdaderamente a la generación Z.

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