el amor adolescente en imágenes

La fotógrafa Olivia Bee nos enseña los entresijos de las parejas más jóvenes en 2015.

|
24 Noviembre 2015, 11:20am

Síguenos en Facebook para estar al día de todas las noticias de moda y cultura joven

Crecer, descubrir quién eres y enamorarte conlleva todo un torbellino de emociones. Olivia Bee no solo ha pasado por todo eso al mismo tiempo que ha logrado establecerse como una fotógrafa reconocida, sino que ha cogido su experiencia y la ha transformado en un impresionante cuerpo de trabajo.

Las fotografías de Olivia documentan su vida y la de aquellos que la rodean, ofreciendo una mirada abierta y sincera a lo que es ser una adolescente en el siglo XXI. Su serie Kids in Love retrata de forma íntima los altibajos del amor en busca de una utopía. Nos pusimos en contacto con Olivia para que nos hablara de su perspectiva sobre el amor, la fotografía y todo lo que hay entre ambos.

El amor, esa cosa intangible que nos obsesiona y que tanto deseamos. La mayor parte de nuestra cultura, ya sea en forma de fotografía, música o arte, se basa en él. ¿Qué crees que has aprendido sobre el amor a través de tu trabajo?
Aprendí la forma que tiene la gente de tocarse, la forma que tienen la gente de mirarse con ternura, lo que hacemos por los demás y cómo es descubrir esa luz en alguien. Todas mis fotografías son también cartas de amor a la gente que aparece en ellas. ¡Mi trabajo apesta a amor! Pero creo que con muchas de las fotos que hice dentro de este campo, la principal cosa que aprendí es la sinceridad.

¿Cómo estableces la sinceridad entre tú y tus sujetos? ¿Te sientes cómoda documentando esas situaciones?
Solo tomo lo que hay. No es que diga: 'vale chicos, poner a morrearos aquí mismo y no me miréis'. Las fotos de mi serie Kids in Love son solo cosas que pasaron cuando nadie le daba importancia a lo que estaba pasando.

Tienes que ser una persona muy tranquila y discreta, puesto que se trata de momentos privados muy tranquilos y discretos, y para mí es todo un privilegio haber podido documentarlos. Una de las parejas de las fotos, Paul y Anna, son unos de mis mejores amigos y han dejado que les fotografíe en todas las situaciones posibles, toda su relación, cosa que fue muy especial.

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de hacer una fotografía pero al final algo te ha detenido?
A veces, por razones morales, hay algo que me dice que no puedo fotografiar eso, es algo que tuve que aprender con mucho trabajo. Una de las mejores cosas de mis fotografías es que parecen secretos, se encuentran muy metidas en su propio mundo y me permiten ser una observadora. Creo que si fuera un poco más capulla podría haber hecho más fotos, pero no creo que esas fotos fueran mejores.

En ocasiones me he despertado al lado de alguien que no conocía muy bien y he visto una luz preciosa sobre su piel y he pensado que es un momento muy tierno y que la noche anterior fue genial, pero no puedo hacer la foto porque no conozco bien a la persona y no creo que le gustara. No puedo hacerlo. En esas ocasiones me lo guardo y escribo un poema o lo dejo de lado para un proyecto futuro. Me aseguro de documentar el momento de algún modo aunque no sea en términos fotográficos. La idea de que 'hacer una foto de alguien es como robar su alma' es algo que me tomo en serio, es un privilegio del que no se debe abusar.

¿Qué significa el amor en el 2015?
Creo que es algo peligroso. En las redes sociales puedes controlar lo que quieres tener de alguien, puedes elegir enviar un mensaje a alguien o mirar su Instagram, controlar toda esa cantidad de tiempo y contacto. Esto nos lleva a fantasear sobre todo un ser que quizás ni siquiera es fiel a esa persona. Hay mucha confusión, todo el mundo representa a un personaje online. Supongo que la gente se enamora de eso, ¿pero eres tú realmente?

Creo que todo el mundo se supone que tiene que parecer atractivo o follable en su cuenta de Instagram. Es algo raro. Conozco a mucha gente que está enamorada de forma verdadera pero creo que eso se está distorsionando con la tecnología reciente.

¿Cómo encontraste un equilibrio entre los estudios y el trabajo?
La gestión del tiempo ayuda. En ocasiones tenía que decir a mis profesores: 'Voy a dejar de venir a clase para fotografiar una campaña de coches durante cinco días' y ellos me decían que no podía y les contestaba 'Sí, voy a hacerlo'. Quizás me llevaba una mala nota pero luego lo compensaba. Está claro que fue una forma de crecer extraña y dura desde el punto de vista emocional, pero no habría querido que fuera diferente.

Era una adolescente de 16 años que me relacionaba con gente que acababa de tener a su primer hijo y trabajaba con grandes agencias creativas. Es un mundo diferente y me ponían a prueba constantemente, aunque fuera realmente buena e hiciera mi trabajo. Hasta que no eres un Craig McDean o un Quentin Tarantino te siguen poniendo a prueba una y otra vez. Una de las mejores cosas de estar haciendo algo desde muy joven es que la única presión que tienes para triunfar es la tuya propia, tienes la libertad de hacer cualquier chapuza si quieres.

Hace poco el fotógrafo Nadav Kander me dijo algo que encontré muy interesante y era que uno necesita distanciarse de uno mismo desde el momento inicial de una sesión para volver a mirar su trabajo, porque en al principio el apego emocional puede nublar tu visión, ¿estás de acuerdo con esto? ¿Cuánto tiempo te das para editar y compartir algo desde el momento que lo has fotografiado?
Totalmente. Mi exposición Kids in Love incluye una serie de trabajos que hice cuando tenía unos 15 o 16 años y hasta ahora no los había publicado. Necesitaba ese tiempo para ver qué significado tenían y para editarlos bien. Creo que debes hacer tu trabajo con los sentimientos de cada momento y prestando extremada atención a lo que pasa en ese momento, pero en el caso de la edición tienes que aprender a tener una mirada externa.

Hago fotos porque veo algo o alguien que me gusta, pero no podría mostrar una foto muy borrosa de un chico que me mola si no resulta estéticamente atractiva, porque eso no va a llegar a nadie. Con el tiempo me voy poniendo mucha presión sobre mí misma porque lo he estado haciendo todo desde muy joven. Me ficharon cuando tenía 15 años, publiqué una portada del New York Times cuando tenía 17, todo lo que he hecho tiene una marca de tiempo. Eso es algo con lo que estoy trabajando ahora mismo, debo aprender a darme el espacio para hacer las cosas porque nadie me lo va a dar si no lo hago yo.

¿Siempre te has mostrado abierta con la desnudez? ¿Por qué eliges fotografiar desnudos y crees que hay una línea entre la representación y la explotación?
Diría que mi opinión sobre la desnudez siempre ha sido bastante abierta, incluso cuando tenía 15 años ya me hacía fotos casi completamente desnuda. La gente suele decir que es algo vanidoso, pero no lo hago para que la gente me mire de una forma sexual, es simplemente mi estado natural. Creo que eso es parte de la razón por la que también estoy cómoda fotografiando a otra gente desnuda.

Me encanta la moda y el estilismo, pero creo que eso puede distraernos de la emoción que intentas trasmitir. Si estás desnudo y reflejas algún tipo de emoción con tu rostro o con tu lenguaje corporal, será mucho más fácil leerlo que si llevas un montón de ropa. Obviamente, fotografiar y utilizar a gente para crear tu arte puede considerarse explotación porque los estás utilizando para tu trabajo, pero si quieres lo mejor para ellos y lo haces con amor, no creo que sea un problema.

¿Por qué crees que te haces fotos a ti misma?
Todos mis autorretratos de cuando tenía 14 o 15 años los hice porque estaba sola todo el rato y podía ejecutar mi visión sin tener que decir a nadie qué debía hacer. Luego eso se convirtió en una especie de autodescubrimiento y documentación de mi propio progreso y de cómo iba creciendo, de todos mis sentimientos. Vivo como si estuviera escribiendo un libro y me gusta representar el papel protagonista.

¿Hay algo de lo que te gustaría que te hubiesen advertido cuando estabas empezando?
Creo que debes fotografiar y mostrar al mundo las cosas a las que tienes acceso. Tienes que mostrar a la gente las cosas que conoces y que te gustan, de las que solo tú tienes la llave. Si hay una puerta, puedes abrirla hacia muchas cosas.

Me gustaría ver a muchos más chavales en las afueras haciendo magia, creo que es muy interesante. Estoy harta del estilo de calle de Nueva York, ¿a quién le sigue interesando? No es necesario vivir en una gran ciudad para poder crear un trabajo alucinante. Trabaja duro y no tengas miedo de mostrar tu visión, estás viendo algo especial que nadie más ve.

oliviabee.com

Recomendados


Texto Lula Ososki
Fotografía Olivia Bee