Fotograma del videoclip de 'Milionària'

la guía definitiva para entender los referentes de rosalía

Desciframos las letras de la artista española más escuchada del momento en Spotify.

por Álvaro Piñero
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18 Julio 2019, 7:11am

Fotograma del videoclip de 'Milionària'

Madre mía, Rosalía… Ha pasado poco más de medio año desde que la artista lanzara El mal querer, pero el mundo entero (literalmente) ha caído rendido a su sonido en un tiempo récord. Más allá de la fusión de multitud de géneros que encontramos en su música, las superproducciones cinematográficas de sus videoclips y sus extravagantes uñas —que generan titulares de forma semanal—, uno de los principales encantos de Rosalía recae en la complejidad de sus letras, que encierran cantidad de secretos y son tan viscerales como el milenario arte del flamenco del que beben.

Su segundo álbum, que habla sobre una relación tóxica inspirada en una novela occitana anónima del siglo XIII llamada Flamenca, está repleto de abstracción y posibles interpretaciones de las que se ha hablado mucho. Aunque algunas han sido resueltas por la propia Rosalía, todavía quedan dudas por resolver (que puede que no se resuelvan jamás).

Sin embargo, la narrativa atemporal de El mal querer no se relaciona demasiado con el mensaje de sus últimos singles, que son los que la han catapultado directamente al mercado internacional. En temas como "Con Altura", "Aute Cuture" y "Milionària", la catalana nos bombardea de referentes contemporáneos y nos habla tanto de su ascenso a la fama como de su especial fetiche por las joyas y los coches rápidos.

En esta guía, hacemos un recorrido por sus letras, que contienen desde expresiones en caló —la variedad del romaní que hablan los gitanos de España, Francia y Portugal— a relojes que cuestan más que la casa de nuestros padres, para entender mejor el universo de la nueva sensación del pop.

“De Héctor aprendí la sabrosura / Nunca he visto una joya tan pura”. (“Con Altura”)
Si eres de los que pensaba que ese Héctor que nombra Rosalía en su megaéxito de reguetón —que se ha convertido en la canción de una artista femenina con más visualizaciones en Youtube en lo que llevamos de año— era "El Bambino", del conocido dúo Héctor & Tito, casi aciertas. En una entrevista para Genius, la cantante asegura que le gustan tanto él como Héctor Lavoe, pero que esta referencia en particular va dedicada a Lavoe, uno de los intérpretes más importantes de la historia de la música salsa.

“Aunque no esté bonita, la noche undivé / Voy a salir pa' la calle”. (“Malamente”)
Si prestas atención detenidamente a las sentidas letras de El mal querer, encontrarás más de un término en caló. En este caso, Rosalía —que en el primer tema del álbum presagia que algo malo le va a pasar a su protagonista— utiliza el término undivé, que es la forma en la que la comunidad gitana denomina a Dios, para referirse a la extraña noche en la que va a desafiar a la suerte, saliendo a la calle a pesar de las advertencias de una gitana que le ha advertido del peligro.

“Perquè em tanquin el Louvre així com el Macba”. (“Milionària”)
Cuando le cerraron el Louvre a Beyoncé y Jay Z en 2018 para grabar "Apeshit", el museo parisino alcanzó un récord de visitas en ese mismo año. Según The Guardian, los datos reflejan que el 50% de los asistentes eran menores de 30 años. En "Milionària", la sátira capitalista y primer tema en catalán de Rosalía, la artista vuelve a hacer referencia a sus orígenes y muestra su deseo por hacer lo mismo que Queen B en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, que se encuentra en la plaza favorita de la ciudad para la artista. ¿Conseguiría Rosalía hacer que los skaters que se tiran el día en Plaça dels Àngels dejasen la tabla para admirar la obra de Tàpies? Puede, ¿por qué no?

“Por la noche, la sali'a del Bagdad”. (“Bagdad”)
Y sin movernos de Barcelona, nos vamos a otra de las localizaciones clave para entender la inspiración de su álbum. Situado a pocos metros de la Sala Apolo, está el Badgad: el mítico club erótico, situado también en el barrio del Raval, donde la protagonista de El mal querer desciende a los infiernos. En este tema, en el que la flamenca de melena oscura llora desconsoladamente a la salida del club, la artista utiliza además la melodía del "Cry Me A River" de Justin Timberlake. "[Justin] Escuchó la canción y dijo: 'Sí, puedes usar la melodía'. Me emocioné mucho porque él nunca aprueba nada", aseguraba en Beats 1.

Dato curioso: el videoclip de "Badgad" no se rodó en el Badgad, sino en un club del barrio parisino de Pigalle.

Uñas de Dvine ya me las han copiao' / Que te las clavo niño ten cuidao'”. (“Aute Cuture”)
Rosalía, junto a otras artistas como Bad Gyal, se ha convertido en una de las estrellas del pop españolas que ha hecho del 'nail art' un pilar fundamental de su imaginario visual. En "Aute Cuture", Dvine se refiere a Dvine Nails, el salón de Barcelona especializado en técnicas de uñas esculpidas donde diseñan las suyas, que se han convertido en objeto de deseo para muchos de sus fans y en tema de debate en los medios de comunicación. En este caso, las uñas se interpretan como un símbolo de estatus, pero también como un arma blanca.

“Como las hojas de un cuchillo / Brillaban los sacáis suyo' cuando le di el anillo”. (“Que no salga la luna”)
El tema más flamenco de El mal querer está claramente influenciado por la tragedia en verso de 1931 Bodas de sangre, de Federico García Lorca, y la recurrente obsesión de su autor con los cuchillos, las navajas y la luna. Tanto la canción como la obra hablan de una boda maldita por los celos y la muerte. En ella, Rosalía vuelve a recurrir al caló y nombra los sacáis de la novia, que son los ojos; una palabra que a muchos ya os sonará de haberla escuchado en el mítico "Tú me camelas" de Niña Pastori.

“Pongo rosas sobre el Panamera / Pongo palmas sobre la Guantanamera / Llevo a Camarón en la guantera (De la Isla)”. (“Con Altura”)
A Rosalía le gusta correr al volante, pero como eso es algo que ni debe ni legalmente puede hacer, en "Con Altura" decide poner rosas como gesto de feminidad sobre un carísimo Porsche Panamera, bautizado así a raíz de la Carrera Panamericana, un evento tipo rally que se celebra anualmente en México. Por otra parte, su afán por fusionar géneros musicales lo refleja en la siguiente frase, donde asegura tocar palmas flamencas sobre la famosa canción popular cubana. La artista, además, ha dicho numerosas veces que Camarón de la Isla, una de las principales figuras del flamenco, es su cantaor favorito. De esta forma, Rosalía aprovecha su proyección internacional para reivindicar el arte del mito.

Dato curioso: En el videoclip de "Malamente", el chico que hace de torero mientras Rosalía va a embestirle subida a una moto lleva una camiseta de Camarón.

Todo el estribillo de “Malamente”
Aquí es donde empezó todo. Tras meses cosechando fama con el primer single de El mal querer, Rosalía argumentó el álbum en sus historias de Instagram en respuesta al viral análisis de un 'youtuber' de técnica musical. Todos esos "toma que toma" y "así sí" que no paran de superponerse en la canción, en realidad no significan nada; son jaleos, que es la traducción flamenca de los 'ad libs' que encontramos habitualmente en la música urbana, como el característico "It's lit!" de Travis Scott o el "Haaan?" de Kanye West. El "tra tra", particularmente, nace de la fusión del "brap brap" de la música jamaicana con el "tra" que se grita a menudo en los tablaos flamencos.

“Amargas penas te vendo / Caramelos también tengo”. (“De aquí no sales”)
Y aquí es donde quizás te puedes haber perdido un poco. ¿Qué quiere vendernos exactamente Rosalía entre tanta moto y tanta palma? Realmente, nada. Estos caramelos de los que habla en su tema más agresivo son una referencia a Gabriel Macandé, un cantaor y vendedor de caramelos ambulante nacido en Cádiz que se dio a conocer en la ciudad por crear un famoso pregón. Macandé, que es la manera en la que los gitanos de Extremadura llaman a los locos, ingresó en un manicomio en 1935 y los expertos del flamenco aseguran que de su boca salieron los sonidos más negros del flamenco.

“Porto dos Audemars / Fets a mà coberts de diamants / I un Hublot Black Caviar Bang bang / Que te'l puc regalar”. (“Milionària”)
En la primera mitad de su 'mixtape' F*cking Money Man, Rosalía nos deja claro que —a diferencia del resto de los mortales— no es de las que aspira a pagar la hipoteca en menos de 20 años. Toda reina necesita una joya que la represente, y la nuestra pasa de coronas para decantarse por un buen reloj de superlujo a juego con sus uñas. La firma suiza Audemars Piguet es una de las más exclusivas del planeta y cuenta con fans que van desde Harry Styles a Kim Kardashian, mientras que ese Hublot negro del que habla está valorado en casi un millón de euros.

“Sonando en las peñas y los Hamptons / Sangría y Valentino / En el Palace y en el chino”. (“Aute Cuture”)
Su sonido transversal y su ascendente fama internacional quedan reflejadas en este verso, en el que Rosalía nos asegura que lo está petando de verdad. Si hacemos un repaso a su breve trayectoria y tenemos en cuenta que ha desde trabajado con figuras respetadas del flamenco como Los Mellis hasta actuado en festivales como Coachella y Glastonbury, no se lo podemos negar. Por otra parte, la comparativa entre la sangría y el diseñador italiano es un guiño a su amor por el color rojo, que aparece constantemente tanto en su imaginario como en sus estilismos y sus videoclips.

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