42 películas, discos y libros de amor imprescindibles, por tavi gevinson

De ‘Eduardo Manostijeras’ a Toni Morrison; nuestra 'rookie' favorita nos presenta la lista definitiva.

por Brittany Natale; traducido por Eva Cañada
|
ene. 12 2018, 9:38am

Tavi Gevinson sabe un par de cositas sobre el amor. Su nuevo libro Rookie on Love, su quinta publicación con Rookie hasta la fecha, es una antología de ensayos, entrevistas e incluso cómics (llámalos como quieras) sobre los lazos que vinculan a unas personas con otras. Las 45 contribuciones diferentes incluyen al crítico Hilton Als, a la escritora Durga Chew-Bose, a las músicas Florence Welch y Mitski, a la actriz Gabourey Sidibe y a la activista Janet Mock.

“El amor fue un catalizador fantástico para nuestros colaboradores, porque es universal pero evoca recuerdos e ideas realmente específicos", dijo Tavi a i-D sobre el libro. "Estoy obsesionada con él porque el lenguaje de los sentimientos no puede hacerle justicia, así que el hecho de que un un puñado de gente de esta comunidad, un puñado de mis escritores favoritos, demostraran que no tengo razón, fue absolutamente flipante”.

La definición de Gevinson del amor, que todo lo abarca ―desde la familia, la amistad, el romance e incluso los fans― otorga a sus escritores vía libre para explorar todos los rincones del tema. Ya sea una narración personal sobre enamorarse por primera vez, o una tira cómica sobre afrontar el desengaño de frente, cada artículo de Rookie on Love da la sensación de ser una atesorada confesión de tu amiga más brillante.

Aquí, Tavi comparte su propia lista de canciones, libros, películas (y una obra teatral) que repasan el amor en sus múltiples manifestaciones.

Para escuchar

Creo que es bastante increíble que escuchando "What I Did For Love" de A Chorus Line cuando era pequeña, incluso sin el contexto del guion musical, me quedara completamente claro que aquello giraba no necesariamente acerca de una relación, sino acerca de un sentimiento más general de amor que se produce a partir de interpretar, de estar conectada con un público.

Estoy obsesionada con The Velvet Rope de Janet Jackson como interpretación también de esos temas, en los que los aplausos, el sentimiento de pertenencia y el amor se vuelven intercambiables.

Lemonade de Beyoncé, porque muestra cómo las cicatrices y los errores y las historias hacen que el amor sea más profundo y no algo condenado al fracaso.

Para ver

The Larry Sanders Show, porque Garry Shandling insistió en que no giraba en torno a un puñado de gente que quería ser famosa, sino en torno a personas que querían ser amadas.

Bye Bye Birdie, por su ídolo de las quinceañeras ficticio y por el hormonal amor adolescente que inspira a una Ann Margret de 23 años, cuya voz es literalmente más profunda y cuyo cuerpo está más desarrollado en la secuencia final que en la del principio.

Girlfriends es una película perfecta y un tributo perfecto a la amistad femenina y al amor a una misma.

You Can Count on Me, por su bella representación del amor entre hermanos.

Toni Erdmann, por el amor padre-hija.

La fuerza del cariño, por el amor madre-hija, especialmente en contraste con las historias de Debra Winger y Shirley MacLaine en el plató, como aquel día en que Winger se giró, se levantó el vestido y se tiró un pedo en la cara de MacLaine.

Moonlight, por su representación de un amor que obsesiona.

Criaturas celestiales, porque hace que el mundo ajeno a su relación central parezca inaceptablemente aburrido.

El hilo invisible, porque pensé que iría sobre un genio chiflado perfeccionista que está demasiado obsesionado con el trabajo para amar, pero en lugar de ello la película presenta una dinámica amorosa que creo que nunca he visto tan dolorosa y precisamente reflejada en la pantalla.

Paris, Texas, porque verla te rompe el corazón.

Harold and Maude y Así habla el amor, por el amor entre excéntricos.

The Heartbreak Kid de Eliaine May, porque hace que los tipos al estilo de Benjamin Braddock parezcan más gilipollas que jóvenes profundos.

Adaptation (El ladrón de orquídeas), porque habla sobre el miedo que da cuidar tanto de algo que olvidas cómo amarlo.

Corazón salvaje, por Nic Cage y por Laura Dern.

Tangerine, porque pondría la última escena en el próximo Disco de Oro para mostrar a los alienígenas cómo es el amor entre amigos.

Eduardo Manostijeras, por la escena en la que Eduardo va a un talk show y mira a Kim a través de la cámara y puedes sentir cómo el corazón de ella se rompe en mil pedazos.

Malas tierras, porque Sissy Spacek alegremente se pregunta cómo será su futuro marido mientras huye con su novio asesino; y supongo que eso mismo es lo que estaría pensando yo también.

Algo salvaje, porque convierte el hecho de que te mole un chico en una película de aventuras.

Man on Wire y American Movie, porque son documentales sobre enamorarse de un sueño.

Grey Gardens y Bright Lights (el documental de Debbie Reynolds y Carrie Fisher), porque ambas son auténticos ejemplos del amor verdadero entre madres e hijas.

La obra de Branden Jacobs-Jenkins Everybody, porque en Everybody, corretear gritando el miedo que te da la muerte y el envejecimiento y de tu propia biología te permite rendirte al amor y entonces dos esqueletos gigantes bailan juntos.

Para leer

Slow Days, Fast Company, de Eve Babitz, porque entiende cómo la fama puede parecer una solución global para la falta de amor, igual que el Príncipe Azul, igual que Dios.

El talento de Mr. Ripley, porque se centra en un deseo tan fuerte que se convierte en el deseo de asesinar y suplantar. "Detrás de cada carta de un fan se esconde el deseo de asesinar y suplantar", es un extracto del libro de Ty Burr Gods Like Us, que trata sobre el estrellato de los actores y los fans, y sobre cómo nuestro amor por las celebridades puede ser indicativo de lo que amamos y odiamos de nosotros mismos.

Heart Museum, por Durga Chew-Bose, porque es exactamente lo que parece si te guías por su título.

Tristes Tropiques, de Hilton Als, por su oda al hermanamiento y a no saber si quieres amar a alguien o simplemente SER esa persona.

Call Me By Your Name, el libro y la película, porque también trata de esa distinción tan improbable y te hace sentirte tan perdida en los personajes como ellos lo están el uno dentro del otro.

Diario íntimo de Adele H. y Amo a Dick, porque tratan sobre cartas de amor, de las cuales yo personalmente he escrito unas cuantas, y sobre cuando, en palabras de Janet Malcolm, "nos enamoramos de nuestro personaje epistolar, más que de la persona que recibe nuestras cartas".

Me encantan Lolita, Las vírgenes suicidas y los principios de Taylor Swift por articular, intencionadamente o no, lo que significa estar enamorada de la idea del amor, enamorada de tus propios recuerdos, de tu propio control, con una soledad prevaleciente.

John, de Annie Baker, porque gira en torno a los triángulos amorosos en los que la tercera persona en realidad solo existe en tu mente.

Whatever Happened to Interracial Love?, de Kathleen Collins, porque pone de manifiesto los tiernos detalles que conforman una relación prolongada y amorfa.

The Member of the Wedding, de Carson McCullers, porque Frankie parece una niña tonta de 12 años que está extremadamente obsesionada con la boda de su hermano, pero en realidad hay gente de todas las edades obsesionada con las bodas, con sentirse parte de algo, con forjar una relación con el amor de otras personas que podría dar paso a relaciones más profundas con otras personas a largo plazo.

Beloved, de Toni Morrison, por todo pero especialmente por esto: "Sin siquiera intentarlo, se había convertido en el tipo de hombre que podía entrar en una casa y hacer llorar a las mujeres. Porque con él, en su presencia, ellas podían hacerlo".

Good Old Neon, de David Foster Wallace, porque hace referencia a la ineficacia del lenguaje y a la improbabilidad de la empatía auténtica contando la historia de un tío que es incapaz de amar y se odia a sí mismo por ser un cliché, pero de algún modo, al final, consigue un atisbo de lenguaje tan físicamente impactante que el potencial del lenguaje como vehículo para el amor, para la empatía y para ir más allá de los clichés, se convierte en algo cósmico.