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"Déjame entrar" Fotograma vía YouTube

5 películas feministas de terror que capturan lo peor de hacerse mayor

PorAndré-Naquian Wheelertraducido por Eva Cañada

Porque la pubertad es un baño de sangre.

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En el Reino Unido, un grupo de políticos conservadores trató repetidamente de representar la sexualidad femenina como algo monstruoso el año pasado. Protagonizaron múltiples ataques contra la organización Planned Parenthood, amenazaron con prohibir que las personas transgénero se unieran al ejército y limitaron el acceso de las mujeres a los métodos anticonceptivos. Durante un frustrante año en el que las mujeres fueron llamadas “brujas” por alzar la voz contra las agresiones sexuales, las películas feministas de terror parecieron el vehículo perfecto para examinar el miedo que siente la sociedad hacia las mujeres fuertes.

Sí, las películas de terror frecuentemente rezuman machismo, los villanos normalmente son hombres enloquecidos con armas (Saw) que aterrorizan a mujeres pasivas y delirantes (Scream). Pero el género cada vez produce más obras que exploran la femineidad de una forma progresista y alegórica. Por ejemplo, el film de culto Ginger Snaps (2000) utiliza la licantropía como metáfora de la pubertad. La película elimina los tabúes en torno a la menstruación ilustrando la complejidad de los ciclos. Y el film de 2007 Vagina dentada ―una enfermedad ficticia empleada en la mitología hindú para advertir a los hombres de que no cometieran violaciones― presenta una potente historia sobre cómo el cuerpo de una mujer la protege de los abusos.

Estas películas adoptan un enfoque irónico y convierten a sus jóvenes protagonistas femeninas en los monstruos que la sociedad con tanta frecuencia imagina que son. El resultado son personajes liberados ―tanto física como emocionalmente― del patriarcado (aunque solo sea a través de métodos sobrenaturales). Aquí te mostramos cinco películas de terror que representan la adolescencia femenina como un baño de sangre macabro, pero aun así empoderador.

Ginger Snaps (2000)

Repleta de fabulosos elementos de vestuario procedentes de la era del grunge como chokers, tops de cuello halter y grandes cantidades de negro, Ginger Snaps se ha hecho con todo un ejército de fans de culto desde su estreno en 2000. Y eso es en parte debido a que el film pinta un retrato poco convencional de la adolescencia femenina. Para empezar, las protagonistas son Brigitte y Ginger, dos hermanas adolescentes tan obsesionadas con la muerte que hacen un pacto para morir a la vez. Una noche, Ginger es mordida por un perro con rabia y entonces le crece rabo y pelo por todo el cuerpo. Además, empieza a tener unos períodos increíblemente abundantes (de hecho, la menstruación es un tema muy importante dentro de la película). Preocupada por los cambios de Ginger, Brigitte lleva a su hermana a visitar a una enfermera muy poco diplomática que le explica cómo son los ciclos y exclama, ¡Espéralos cada 28 días durante los próximos 30 años más o menos!”.

Los creadores de Ginger Snaps fácilmente podrían haber decidido representar a una adolescente afligida por los cambios que está experimentando su cuerpo. Pero en lugar de ello, Ginger se enamora de su nuevo poder y lo utiliza para seducir hombres y acostarse con ellos, para enfrentarse a quienes hacen bullying a su hermana y básicamente para ser una auténtica tía dura. En una de las escenas más memorables, Ginger se acuesta con un notorio playboy, a pesar del riesgo de transmitirle su licantropía. Después de hacerlo, el chico empieza a mear sangre y es difícil no notar una sensación de extraña satisfacción al ver cómo los roles de género se invierten, incluso aunque sea de esta forma tan oscura. Porque, como indica Ginger a su hermana, la gente mira a los tíos y a las tías de forma muy diferente después de que se hayan enrollado. "Él ha triunfado y yo solo soy una tía a la que se ha tirado", observa. "Él es un héroe y yo solo una tía a la que se ha tirado. Una tía monstruosa y mutante a la que se ha tirado”.

Crudo (2016)

Esta película franco-belga acaparó un montón de atención por parte de los medios cuando fue estrenada a principios del año pasado. La premisa de la que parte: una joven pasa de ser una vegetariana comprometida a comer carne humana. La adición del toque gore rollo Quentin Tarantino a la narrativa del paso de una adolescente a la edad adulta resultó perturbadora y decisiva.

Crudo difiere de los demás films de esta lista en que no es realmente una historia sobre venganza contra los hombres o sobre enmendar algún mal. En todo caso Justine, el personaje principal, está simplemente luchando contra el deseo e intentando encontrarse a sí misma a través de su insaciable sed. La directora Julia Ducournau amplía el género de terror feminista creando un personaje que no es ni una víctima ni una villana, simplemente es una estudiante universitaria de primer año que se siente perdida y confusa. Podría haber representado el extremo más alejado, pero Crudo desafía la narrativa convencional de paso a la edad adulta ―dominada por chicos y sexo― y afirma que existen muchos caminos alternativos que las chicas pueden escoger para encontrarse a sí mismas.

Déjame entrar (2008)


Este film sueco de 2008 combate de forma brillante la infantilización de las adolescentes. Eli, el personaje principal interpretado por Lina Leandersson, es una vampira come-corazones de 12 años de edad que defiende a un chico de quienes le hacen bullying. Al posicionar a Eli como la protectora, la película adapta de forma bastante literal el recurso estilístico de la femme fatale.

La película, basada en la novela epónima de 2004, también juega con los conceptos de género. Eli es en realidad un chico que fue castrado cuando se convirtió en vampiro hace 200 años, pero se viste de chica y el mundo la considera de género femenino. Esto añade una capa más al romance infantil entre Eli y Oskar. La total despreocupación de Oskar tanto por el vampirismo de Eli como por su compleja identidad de género ilustra que, durante determinada fase de la infancia, los niños todavía no han aprendido a imponer barreras de género en el amor. Déjame entrar combate la idea de que las chicas jóvenes son simplemente objetos de afecto.

La vagina dentada (2007)


La literatura tiene una obsesión desde hace siglos con el folclore y las metáforas acerca de las mujeres con dientes dentro de la vagina. Estos mitos se encuentran en fábulas de todo el mundo —desde la India hasta Chile― y no hace falta decir que hay muchas cosas que se ocultan tras esta fantasía. La idea de la " vagina dentata" explota el terror a la castración de los hombres y ubica el miedo a la violencia dentro de los cuerpos de las mujeres, en lugar de en los agresores sexuales que comúnmente se muestran en estos mitos.

Vagina dentada es una apropiación radical de este folclore históricamente sexista. La protagonista, Dawn, que está a cargo del grupo de abstinencia de su iglesia, lucha contra un sinfín de depredadores sexuales hasta que le crecen dientes dentro de la vagina y les arranca el pene de un mordisco. Vagina dentada da una sensación especialmente atemporal en 2018, cuando hay una avalancha de tuits con el hashtag #metoo en las redes sociales. A pesar de toda su absurdidad de bajo perfil, Vagina dentada es una representación memorable y poderosa de una mujer que reclama el poder sobre su sexualidad.

Una chica vuelve a casa sola de noche (2014)

Una chica vuelve a casa sola de noche (escrita y dirigida por la cineasta Ana Lily Amirpour) ha sido calificada como el primer " western iraní de vampiros". No resulta difícil de creer. Este film en blanco y negro maravillosamente rodado y ejecutado consigue cubrir un terreno inexplorado dentro del extenso canon de las películas de vampiros. La vampira skater que lleva chador (a la que incomprensiblemente se refieren como "La Chica") es aquí la seductora y Arash, un joven vulnerable que vende drogas para mantener a su padre adicto a la heroína, la víctima.

Amirpour lleva a un personaje persa femenino ―que con tanta frecuencia se representan en el cine como mujeres "reprimidas" o "calladas"― y lo eleva hasta la interpretación de un papel muy dinámico. La película es un cuento de hadas moderno protagonizado por una heroína que lleva el atuendo tradicional musulmán, en defensa del derecho de las mujeres musulmanas a elegir su vestimenta. Y el estreno del film en 2014 estuvo perfectamente programado, porque coincidió con el acalorado debate y las protestas en Irán acerca del velo.