la estética de tu instagram podría desvelar si estás deprimido

Un nuevo estudio no augura nada bueno para el filtro Inkwell.

por Hannah Ongley
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14 Agosto 2017, 7:37am

El mes pasado, la fundación Born This Way de Lady Gaga reveló algunas estadísticas muy esclarecedoras sobre salud mental y redes sociales. Una abrumadora mayoría de personas jóvenes, según el estudio, utiliza aplicaciones como Instagram para hablar sobre salud mental. Y no solo hablamos de adolescentes con acceso limitado a los servicios correspondientes en su colegio, porque celebridades como Justin Bieber, Kehlani y Cara Delevingne han empleado sus populares cuentas en las redes sociales para hablar sobre depresión, agotamiento mental y tendencias suicidas. Pero, ¿qué sucedería si tu estado mental pudiera evaluarse simplemente observando los "me gusta" y los filtros de las fotos? ¿Y qué pasaría si los robots fueran más eficaces a la hora de detectar problemas potenciales que los profesionales médicos de carne y hueso?

Un nuevo estudio publicado en el EPJ Data Science (Ciencia de datos de la Sociedad Europea de Ciencia) sugiere que la inteligencia artificial podría ser capaz de detectar la depresión basándose únicamente en la estética de tu Instagram. "Puede que un ordenador sea capaz de analizar el valor medio de saturación de un millón de píxeles pero, ¿puede diferenciar un selfie feliz de uno triste?", preguntan los investigadores. Y aunque parece obvio que las personas deprimidas prefieren el filtro Inkwell en blanco y negro antes que el alegre Valencia ―los resultados del estudio lo confirmaron―, también hay más descubrimientos sorprendentes.

Entre ellos: las personas con depresión eran menos propensas a aplicar filtros en general. Sus fotos normalmente atraían más comentarios, mientras que las publicadas por personas no deprimidas tenían más "me gusta". Los usuarios de Instagram deprimidos presentaban más probabilidades de publicar fotos con personas en ellas, aunque el recuento medio de rostros tendía a ser bajo. También se asoció la depresión con una elevada frecuencia de publicaciones. De modo que, aunque no hay nada malo en aplicar una cobertura monocromática sobre alguna que otra foto, pasar demasiado tiempo haciéndolo en un mundo en el que todas las imperfecciones pueden editarse probablemente no es buena idea.

Estos nuevos hallazgos coinciden con investigaciones previas sobre depresión y estética. Los pacientes con un historial de depresión tienden a preferir los colores apagados como el azul y el gris y también interactuar en entornos sociales más pequeños, de ahí la falta de fotos frecuentes en grupo en los muros de los usuarios de Instagram deprimidos.

Al mismo tiempo, es de vital importancia destacar que el estudio sugiere una posible tendencia y no pretende ser prueba de nada definitivo. Solo 166 personas, 71 de ellas con un historial de depresión, aceptaron que se emplearan un total de 43.950 fotos de Instagram en el nombre de la salud mental. Los investigadores también encontraron mucho más difícil detectar la depresión que descartarla. Pero los hallazgos también podrían ofrecer un marco para la detección eficaz de la depresión en la sociedad actual, cada vez más digitalizada, según indican los investigadores en el estudio. Dichos modelos pueden resultar especialmente útiles en zonas donde los servicios de salud mental escasean o son excesivamente caros, lo que obligaría a las personas a limitarse a compartir sus fotos en Instagram.

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Texto Hannah Ongley
Traducción Eva Cañada
Fotografía Harry Carr

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