la historia de hungry: cómo convertirse en drag la curó de muchas maneras

En un ceñido corset, maquillado e intimidante, como club kid internacional y artista drag surreal, Hungry nos explica su historia con la belleza distorsionada.

por Tish Weinstock
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18 Abril 2018, 10:28am

Con motivo de su presentación como artista de performance en el hotel londinese The Mandrake junto al Studio Prokopiou, aprovechamos para hablar con Hungry sobre los elementos que integran su “drag distorsionado”, su estética kitsch y su vida como club kid.

“Mientras crecía, siempre me sentía como el niño extraño, era visto como un excéntrico por ser mitad tailandés en una comunidad mayormente blanca y mayoritariamente católica en Baviera. Nunca me consideré guapo. Solo traté de ser lo más creativo y visual posible. Siempre me gustó hacer cosas con mis manos; dibujo, pintura, costura, artesanía y construcción, mientras que mi combinación de educación católica y herencia tailandesa me ha dado una fuente de inspiración de donde construir algo.

Tan pronto como dejé la escuela, me mudé a Berlín para obtener mi título en diseño de moda. Allí pude experimentar la vida a través del prisma de la aceptación. También me di cuenta de que no era malo tener cintura, piernas largas y una figura esbelta. Para lo que quiero hacer en la vida, en realidad es perfecto, así que gracias por los genes. Me llevó mucho tiempo considerarme bella, así que ahora me siento feliz por aceptarme, incluso a un nivel nada modesto. No hay nada mejor que un poco de sana autoestima.

Studio Prokopiou

De niño solo vestía maquillaje en el escenario, en diferentes clases de teatro juvenil. Por aquel entonces solo se trata de una base muy anaranjada y un poco de delineador de ojos para contrarrestar las luces del escenario. Aparte de eso, las primeras veces que me maquillé fue para fiestas, lo que significaba pintar algo de blanco y negro en mi cara. Era un gran desastre, no tenía idea de cómo la gente lograba que pareciera fácil y nítido.

Siempre he estado muy entusiasmado con el teatro y el arte del performance. Desde muy joven formé parte de varios grupos y compañías. El género nunca fue un asunto importante para mí ni antes ni ahora. Si bien respeto la identidad de género de las personas y la importancia de la discusión, nunca la consideré algo vital para mí. El maquillaje tampoco me interesaba demasiado, hasta que descubrí la escena drag.

Incluso entonces, fue menos la escena drag y más la cultura club kid, que descubrí leyendo los libros de James St. James Disco Bloodbath y Freak Show y viendo Party Monster. A través de eso mis ojos se abrieron a las posibilidades de una vida diferente y maravillosa.

El personaje de Hungry apareció una noche, cuando mis mejores amigos me arrastraron y me llevaron a un gran evento drag en Berlín. Me encantó la atención que recibí. Me llevó otros seis meses volver a sacar la peluca. Realmente lo disfruté la primera vez, pero en un primer momento no me sentí del todo cómoda. No fue hasta un año más tarde, cuando encontré un tipo de drag más adecuado para mí, que comencé a sentirme cómodo en el tren o fuera de espacios seguros.

Empecé usando un maquillaje muy natural para transmitir mi concepto de belleza. Luego me adentré más en el aspecto visual: la pintura, la exageración. Mezclé maquillaje drag con los atuendos andróginos que había hecho en la escuela de diseño y mi personaje se volvió poco a poco más artístico.

Studio Prokopiou

Luego me mudé a Londres para hacer prácticas en Aitor Throup y Vivienne Westwood, donde ocurrió el cambio más severo. Me di cuenta de que Londres tenía tantas reinas magníficas, que ya no necesitaba ofrecer belleza, así que comencé a diseccionar mi rostro y analicé las posibilidades de experimentación. Mi cara pronto se convirtió en un patrón de costura. Durante aproximadamente un año, tuve una línea continua que me atravesaba la cara, enmarcando mi estructura ósea y separando todas mis características. Algunas veces parecía una cicatriz, y otras veces lo cubría con glitter o perlas. Esa línea se convirtió en varios paneles y se convirtió en diferentes formas a las que agregué diferentes colores y más perlas. No me pinté las cejas en ese momento, simplemente puse una forma de rombo sobre mi ojo y agregué un pliegue que me cortaba la frente. De vuelta en Berlín, se me ocurrió agrandar mis ojos con pintura blanca y negra y lentillas de colores. Había emprendido un camino interminable con un sinfín de posibilidades.

Nunca me ha importado el realismo. Siempre he preferido la exageración, la distorsión y la infamia. La insípida realidad de la cultura alemana de la moda y el drag hizo que desease algo más dramático y genuino. Siempre me obligué a romper fronteras, creando looks más y más extraños, para poder ofrecer algo único.

Hoy me siento realmente bien en mi cuerpo; en corset, maquillada y desafiante. Ocultando mis defectos y mostrando mi cara más poderosa. Interactuar a través de la máscara del drag definitivamente puede aumentar tu autoconfianza y curarte de muchas maneras".

The Brevity Of Beauty tendrá lugar del 5 al 8 de abril de 2018 en el hotel The Mandrake.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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