¿tiene sentido estudiar una disciplina creativa a distancia?

Mientras la dirección en la educación artística cambia poco a poco en la estratósfera virtual, nos preguntamos qué se pierde y qué se gana al abrir la posibilidad de acercarse a una audiencia mundial a través de la enseñanza online a distancia.

por i-D Staff y Greg French
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16 Junio 2015, 6:40am

Ya existen infinidad de artículos preguntándose el papel que juega la tecnología en la educación actual: los profesores virtuales, las aulas sincronizadas en Internet y los métodos de calificación onlineson algunos de los ejemplos que ya no usamos como proyectos de futuro, sino como realidades (in)tangibles.

Sin embargo, hay poca discusión sobre el rol que estas herramientas digitales juegan en el campo de la educación artística. Pero, ¿por qué? ¿Están las universidades de arte y diseño quedándose atrás por querer mantener la visión romántica de cómo se debe enseñar a sus alumnos? ¿O están protegiendo un método que ha formado a muchas de las grandes mentes creativas a lo largo de la historia?

Fotografía Tyrone Lebon

El primer obstáculo que debemos estudiar es la necesidad del espacio físico, que funciona como laboratorio experimental dentro del proceso creativo. ¿Podría la web proporcionar ese espacio en el que podemos volcar los botede pintura sobre la pared o desenrollar telas para cortar y coser toilés?

Si lo pensamos bien, en realidad sí podría. Pero sería solo posible en el plano de la simulación, lo que anularia una parte crucial en la formación creativa: el proceso de interacción humana y de generación de errores (y correcciones).

Cualquier estudiante de moda podrá confirmar que en algún momento de su carrera erró en sus cálculos y, gracias a esa equivocación, terminó por mejorar sus resultados. Por otra parte, los momentos espontáneos de genialidad generalmente van acompañados de discusiones posteriores que ayudan a comprenderlos y asimilarlos.

De hecho, en momentos de confusión, y durante mi propia experiencia escolar, lo que solía hacer era acercarme a la gente a mi alrededor para buscar consejo. Si esa misma noción de experimentación se pudiera conseguir en cualquier espacio y, después de ser realizada, recibir una respuesta o crítica online, ¿sería suficiente para erradicar la necesidad del espacio físico en el proceso de aprendizaje?

Quizás tendríamos que recordar los principios educativos -concretamente la idea clásica del maestro y aprendiz- para comprender el papel que juega la tecnología en todo esto. El concepto mismo de educación radica en la transmisión de conocimiento, del sabio al inexperto. Esa es la premisa detrás de mastered.com, una nueva web que promete "cursos de moda online dirigidos por profesionales de la industria con reconocimiento mundial".

Fotograma de 'En la cama con Chloë Sevigny'

En su primer curso, junto a la "Val Garland School of Make up", recibes una capacitación de tres meses que consta de contenido audiovisual original de su legendario decano, además del apoyo de otros profesionales de renombre.

Es una propuesta muy en la premisa de: "Lo más cercano a ser su asistente sin ser su asistente". Definitivamente es interesante para aquellos que no tienen los recursos económicos para asumir cuatro años de cuotas universitarias (y sobrellevar el coste de la vida en Londres).

Porque el dinero es una parte importante de la ecuación. El reciente aumento de las cuotas universitarias así como la consolidación de las escuelas superiores privadas en nuestro país crean una realidad donde cada hay más probabilidades de que el talento solo se aproveche en el caso de alumnos que disfruten de una posición económica privilegiada.

Entonces, ¿por qué estudiar en una escuela y no solo en la red? Hablamos con el profesor Ian R. Wenn, catedrático asociado en Central Saint Martins: "La experiencia en las universidades de diseño y arte es simplemente eso, una experiencia. No es solamente el aprendizaje: el proceso de cursar una carrera expone a los estudiantes a diferentes desafíos y potencia el autodescubrimiento, la experimentación, la creación de un discurso, la búsqueda personal, la posibilidad de generar errores y, más importante aún, la de experimentar tu humanidad. Es un proceso complejo".

Fotografía Tyrone Lebon

Se podría decir entonces que el cuestionamiento inicial está mal planteado y sería mejor preguntar: "¿Cómo pueden las herramientas tecnológicas beneficiar a la educación presencial?". Sin la existencia del elemento humano en lo digital, ¿qué sentido tiene todo?

En el pasado, a nuestra generación se le había llamado la generación "puente", un grupo que está entre los ya establecidos y la generación que está por venir. Hemos crecido completamente online y algunos de nosotros hemos estudiado disciplinas creativas en la universidad, así que conocemos la problemática de primera mano y no nos sorprende que todavía no se haya desarrollado la mejor manera de incluir a las tecnologías en las escuelas. Pero también sabemos que es un gran reto que necesita respuestas.

Y, aunque muchas veces la educación que mayores réditos te deja consiste en conversaciones en la cafetería de la facultad con tus compañeros de clase, no hay que olvidar que la disponibilidad de la educación online puede resultar determinante para alguien que, sea por la razón que sea, no pueda asistir presencialmente a la universidad.

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Texto Greg French
Fotograma de Model Mother Tongue: Camille Rowe

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