la bella obsesión de ryker allen por fotografiar a todos sus ligues

Este fotógrafo tiene 20 años y nos habla sobre cómo fue crecer en Texas, cómo se enamoró de uno de sus modelos y del apoyo que necesitan los fanzines 'queer' emergentes.

por Hannah Ongley; traducido por Laura Castro
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27 Julio 2017, 8:05am

La fotografía que Ryker Allen considera un punto de inflexión es la de un chico al que invitó a su estudio. Lleva unos shorts de color mostaza y está bañado por una brillante luz dorada. "Cuando llegó me vi totalmente hechizado por su presencia e inmediatamente atraído por él", recuerda el fotógrafo, que ahora tiene 20 años de edad. "Me sentí cautivado. Acabé saliendo con ese chico después de fotografiarle, pero no conservo ningún recuerdo de cómo pude hacer todas aquellas fotos porque estaba completamente concentrado en él. Desde entonces en adelante tuve que fotografiar a chicos hacia los que me sentía muy atraído o que actuaban como sustitutos de novios anteriores". La intención de Ryker es que su continua exploración de la masculinidad queer, la serie Boys, envejezca a la vez que él. Ryker reside ahora en Nueva York y trabaja como fotógrafo y productor asociado para la revista Hello Mr., a la que está ayudando ahora a expandirse y convertirse en una incubadora de fanzines queer de menor tamaño. Recientemente regresó a su hogar de la infancia en San Antonio para volver a conectar con la que fue su vida durante el instituto, que ya dejó atrás. Aunque Texas no es exactamente el mejor sitio donde vivir para las personas queer ahora mismo, necesitaba recordar la sensación de aislamiento que sintió cuando tenía 14 años. "En Nueva York todo el mundo es gay". Además, la luz del sol en Texas es realmente increíble

¿Cómo te introdujiste en el mundo del arte queer?
Tenía 14 años y vivía en San Antonio, Texas. Me encontraba en una librería y en el estante de la prensa vi una revista llamada Hello Mr. No es que la mirara y pensara "es una revista gay", pero me llamó la atención el impecable diseño de su portada. La abrí y vi que había gente queer como yo trabajando en torno a la identidad queer. Nunca había pensado que eso fuera posible. Ver aquella publicación hablando sobre personas queer me abrió realmente los ojos. Desde entonces únicamente me he centrado en el arte queer. Ahora trabajo para esa revista.

¿Cuál fue la primera foto que hiciste a un chico con el que salías?
Empecé a fotografiar cuando tenía 10 años. Mi hermano era atleta cuando éramos pequeños y viajábamos mucho para que pudiera competir y para que yo no protestara, mis padres me compraron una cámara. Toqué todos y cada uno de los botones y vi tantos tutoriales en YouTube como me fue posible. Aquello lentamente transformó mis fotografías de cosas cotidianas en retratos. Cuando iba al instituto trabajaba como fotógrafo de bodas y fotógrafo sénior de retratos. He tenido muchos problemas para hablar de mis emociones y mi vulnerabilidad, pero me di cuenta de que digo mucho de mí en mis fotos. A partir de entonces empecé a concentrarme en mi experiencia como adolescente queer. Aquello me llevó a fotografiar a los chicos con los que salía. Sin duda hice fotos de mis novios de instituto, pero nunca les consideré mis modelos.

¿Qué reacción sueles recibir cuando preguntas a un chico si te deja fotografiarle?
Tengo tres formas diferentes de hacerlo. Una es cuando estoy saliendo con el chico. Normalmente ya asumen que voy a llevar una cámara encima y que van a ser fotografiados, pero esa forma es bastante excepcional. La segunda manera es encontrando chicos en Internet, ya sea a través de mi red de otras personas queer jóvenes o de los chicos con los que he salido. Al principio era un poco difícil, porque no tenía un catálogo que representara mi trabajo. Muchos chicos se mostraban realmente reticentes o confundidos sobre lo que yo estaba haciendo. A veces me decían, "Pero yo no parezco gay", o, "Yo no encajo en esta categoría", o bien, "No soy modelo". Gran parte de eso tiene su origen en la homofobia interiorizada. No tienen la sensación de representar la identidad queer, pero todo el mundo tiene su propia experiencia individual como persona queer. La tercera forma es mediante castings. Conforme la gente ha empezado a comprender de verdad sobre qué trata mi obra, cada vez ha ido siendo más fácil llegar hasta las personas. Tengo ya suficiente trabajo hecho como para que la gente lo entienda.

¿Cómo utilizas la moda para desafiar los estereotipos sobre la masculinidad queer?
Recientemente he hecho un montón de fotografía de moda. Es un concepto nuevo para mí en mi fotografía y me permite recurrir a estilistas que admiro. Generalmente llamo a estilistas de naturaleza queer a quienes les importen una mierda los binarismos de género en la moda. En lo relativo a los retratos, gran parte de ellos están basados en el libro Gay Semiotics de Hal Fischer, que fotografió la cultura gay del San Francisco de los 70 y el modo en que vestían los hombres gais, ya fuera llevando un pañuelo blanco en el bolsillo trasero, una camiseta blanca de tirantes metida por dentro de unos pantalones vaqueros desgastados, o un pendiente en la oreja derecha. Hago referencia a esta ropa para rendir homenaje a los precursores de la fotografía queer, pero también porque mi obra ya posee cierta naturaleza vintage. En la década de 1970 no había Internet y los hombres gais debían comunicar su condición queer mediante la ropa.

Vivimos unos tiempos particularmente inciertos para las personas LGBTQ. ¿Qué te hace ser optimista con respecto al futuro del arte y la representación queer?
Creo que muchas personas jóvenes, queer o no, están preocupadas porque sus voces no están siendo escuchadas. Lo que está sucediendo a nivel político ahora mismo probablemente afectará sobre todo a mi generación y a la generación siguiente. Especialmente con Internet, los jóvenes creativos son capaces de compartir obras que pueden llegar a millones de personas. Todo el mundo posee su propia experiencia queer individual, pero puedes llegar a ver un montón de experiencias diferentes de otras personas. Ha habido un enorme crecimiento en el número de artistas queer menores de 25 años. Muchos artistas que todavía van al instituto me envían mensajes online y eso me recuerda a cuando yo tenía 14 años y vi Hello Mr. Mola mucho ver cómo sucede todo esto ahora mismo. Los jóvenes están enfadados y quieren alzar la voz.

¿Puedes hablarme acerca del proyecto de becarios residentes de Hello Mr.?
Hemos creado un programa de residentes en la revista llamado The Issues, que proporciona mentores y recursos para conseguir nuevas ideas, específicamente para las publicaciones queer. Dentro de cada número de Hello Mr. habrá una nueva revista. La primera será Brunch Club, una revista queer centrada exclusivamente en la inclusión dentro de la comunidad LGBTQ. Hello Mr. no es solo su propia publicación, sino que se está convirtiendo en una plataforma de lanzamiento para nuevas publicaciones, para nuevas revistas o fanzines que más tarde pueden convertirse en publicaciones independientes de pleno derecho.

Puedes echar un vistazo al proyecto de residentes de Hello Mr. en Kickstarter. Ryker también va a subastar dos de sus retratos en una subasta de fotógrafos emergentes presentada por Daniel Cooney Fine Art. 

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Texto Hannah Ongley
Fotografía Ryker Allen
Traducción Eva Cañada 

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