7 realidades heteronormativas que debemos dejar atrás para siempre

Ya es hora de dejar atrás los estereotipos.

por Sophie Peacock
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09 Octubre 2017, 7:29am

Mean Girls

En su ensayo Compulsory Heterosexuality (heterosexualidad obligatoria), Adrienne Rich señala que contravenir el heteronormativismo supone exponerse a tal grado de crítica y escrutinio que tu vida sexual acaba por convertirse en tu vida pública. Cuando no eres cis y heterosexual, el mero hecho de con quién decides frotar tus genitales trasciende en todos y cada uno de tus actos y, por tanto, pasa a considerarse de dominio público y objeto legítimo de la opinión de cualquier imbécil.

A no ser que encajes en algún estereotipo trillado e innecesariamente restrictivo fácilmente identificable por los homófobos, lo más probable es que todo el mundo te considere heterosexual hasta que no demuestres lo contrario, momento en el que valorarán si escucharte o no. A continuación se enumeran varias de las horribles formas en que se manifiesta el heteronormativismo.

Las bodas
He llegado a una edad en la que todas y cada uno de las dichosas publicaciones que veo en mi cuenta de Facebook son de antiguas compañeras de instituto que han decidido compartir el resto de sus vidas con algún hombre mediocre enfundado en un traje.

Yo lo que quiero es ver una boda de cinco lesbianas poliamorosas, todas vestidas con monos verdes, que lean una lista de razones por las que son increíbles y que luego sellen su matrimonio con un beso a cinco. Olvídate del clásico "novio de chaqué, novia de blanco", sé un poco original y, súper importante, asegúrate de que todos los discursos pasen el test de Bechdel.

La moda
En lugar de dividir a todo el mundo en dos categorías de género, organicémoslos en una sola, categorizados según la indumentaria: faldas, jerséis, vaqueros, vestidos, abrigos, etc. Luego dejemos que cada uno decida qué talla o color prefiere. Y sobre todo, ¡que TODAS las prendas tengan bolsillos!

Hace poco vi unos vaqueros de mujer que se anunciaban como "girlfriend jeans". Puedo entender esa necesidad capitalista subversiva contra la moda de los "boyfriend jeans", pero si yo, como "chica", llevo unos vaqueros de "novia", entonces más que de novia serán míos, a no ser que lo que se pretende transmitir es que los compro para que el novio que se presupone que tengo me los robe… Madre mía, qué complicado todo. ¿No sería mejor llamarlos simplemente vaqueros y dejarse de tanto rollo de parejas ficticias?

Los lavabos
Quiero que los lavabos de género neutro se popularicen en todo el mundo, que cualquier persona se pueda sentir cómoda en un lavabo público. A los que todavía no se han actualizado, a aquellos que no disponen de los recursos suficientes para transformar los excusados de "Señoras" y "Caballeros" en simples "Lavabos", pes pregunto: ¿por qué hay iconos tan extremada y horriblemente ñoños? ¿Quién de nosotros no ha vivido un momento de confusión o de miedo a ser acusado de entrar en el baño equivocado frente a una puerta con el dibujo de una palmera y otra con el de una guitarra?

Y mientras, el propietario del local disfruta de su bromita y te dice "No me negarás que es original y diferente". Si me obligan, echaré pestes contra la opresión que supone el binarismo de género antes que sumirme en una crisis existencial por averiguar si soy remolacha o rábano, caballo o cebra.

El amor y la amistad
Me siento orgullosa de vivir en una época en la que el estereotipo de "la loca de los gatos" se ha convertido en una aspiración. ¿Una casa de propiedad, llena de gatos y sin hombres en ella? Todo un sueño para cualquier joven.

No olvidemos, tampoco, que no podemos tener amistades del sexo opuesto. Ya seas hetero, gay, bi, trans… Da igual: las reglas heteronormativas dicen que tú único objetivo es follar con tus amigos. Supongo que los que han inventado esas normas tienen la cabeza llena de películas de Nora Ephron (o cualquiera que sea el equivalente moderno; ¿Zac Efron?) en las que chico conoce a chica, se enamoran a primera vista y en menos que canta un gallo DEBEN follar. Como consecuencia, en la vida real te ves obligada a dejar de ser amiga de toda esa gente que en secreto está esperando a que finalmente sucumbas y abras las piernas para poder decir "¡Por fin!".

La tele y el cine
La representación de las relaciones heteronormativas en el cine y la televisión comerciales da bastante asquito. Los hombres abusan emocionalmente de las mujeres para su beneficio, las mujeres siguen buscando a Don Perfecto y tipos como Chris Hemsworth rescatan a versiones de Jennifer Lawrences de seres extraterrestres. Ni siquiera Wonder Woman escapó del polvo con Chris Pine, pese a que tenía cosas mucho más importantes que hacer que catarle la entrepierna. La mayoría de éxitos de taquilla de Hollywood se abstienen de contradecir lo establecido por el heteronormativismo, perpetúan el tópico del "romance" y llenan la pantalla de cuerpos voluptuosos.

Los niños
Todos estamos al corriente (espero) de la reciente campaña de rebeldía que se está llevando a cabo contra los juguetes y la ropa infantil que fomentan los estereotipos de género. No debería haber sonajeros ni baberos sujetos a esquemas cromáticos destinados a niños o a niñas, ni tractores contra caballitos.

Una amiga mía, madre desde hace muy poco tiempo, viste a su hija con lo que se conoce como "ropa de niño" y lo que se conoce como "ropa de niña" con el único objetivo de que su bebé quede para comérselo con el resultado final, y la verdad es que la niña está monísima con cualquiera de las dos. Además, vestir a una criatura de estricto rosa palo o azul pastel es como ponerle una pajarita y un sombrero a un perro: el pobre no se entera de nada y puede que al final tienda a ser un perro femenino que no quiere que le condicionen poniéndole ropa de hombre.

Comida y ejercicio
Las chicas de Sexo en Nueva York comen hojas a mansalva. De vez en cuando cae alguna tortillita francesa, unos fideos… Pero la mayor parte del tiempo se alimentan de hojas. Yo también comía muchas hojas, hasta que me di cuenta de que la vida no tiene por qué ser tan cruel, sosa y verde.

En La liga fantástica, una comedia de corte machista, a menudo se ve a los chicos dando buena cuenta de platos de bar y jarras de cerveza, y la intolerancia al gluten de Pete es objeto de mofa. A lo mejor le estoy buscando los tres pies al gato analizando en profundidad una serie tan superficial, pero estoy convencida al 110 por ciento de que se juzga distinto a las mujeres que a los hombres por lo que comen.

En el mundo del fitness, se espera que las chicas sean como Barbie y los chicos como Channing Tatum en Magic Mike XXL, y que a nadie se le ocurra intercambiar esos dos ideales perfectos porque eso sería muy gay, o peor aun, podría confundir a las personas llenas de prejuicios. Los hombres de verdad comen Oreos, y las mujeres de verdad, Oreo Thins. Cualquier producto comestible sabroso que se te ocurra tiene su equivalente light en tamaño reducido, un formato más caro creado únicamente para que las mujeres no se sientan mal. Si Eva fue creada de la costilla de Adán, seguramente estaría hecha de Quorn y recubierta de salsa barbacoa baja en calorías

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