Special, en Netflix

'special', de netflix, podría considerarse la serie más gay e importante del momento

A través de un hombre gay con parálisis cerebral, 'Special' expone una narrativa queer desde una perspectiva nueva pero increíblemente accesible.

|
16 Abril 2019, 6:47am

Special, en Netflix

En el tercer episodio de la nueva comedia de Netflix, Special, encontramos la representación más precisa, natural y realista del sexo gay que cualquier serie de televisión haya realizado en años. En la escena, Ryan —el protagonista de la serie de 28 años— queda con un trabajador sexual para perder la virginidad. Como hombre con parálisis cerebral, Ryan decide plantar cara y reclamarle la independencia que se merece a su aparentemente controladora madre (y perder su virginidad encabeza su personal lista de tareas).

La escena es torpe, tierna, franca y, en realidad, bastante sexy. Y todavía más: se desprende de ciertos tabúes sin montar un gran drama, humanizando a los trabajadores sexuales mientras muestra a alguien con discapacidad como un ser sexual en proceso de gestación. Eso es lo que hace que Special sea, bueno, tan especial: son muchos (y hay muchos) los temas importantes que en la serie se tratan como algo normal.

Basada en la autobiografía I’m Special: And Other Lies We Tell Ourselves, de Ryan O’Connell —que, en realidad, ha escrito, producido y protagonizado la serie—, Special es la primera incursión de Netflix en lo que podría describirse como una webserie de formato corto. Los ocho episodios de la primera temporada duran solo 15 minutos cada uno; lo que significa que no hay tiempo para hacer una montaña de los "grandes granitos de arena" que se abordan en cada escena. En lugar de eso, estas viñetas se presentan como una serie de eventos —algunos intrascendentes y otros que pueden cambiarte la vida— que se convierten en la composición narrativa de una vida humana.

La plataforma nos presenta a Ryan Kayes, un personaje ligeramente basado en O'Connell. Ambos comparten historias similares. Tanto O’Connell como Kayes tienen parálisis cerebral (PC), son gays y fueron atropellados por un automóvil. O’Connell, sin embargo, sufrió síndrome compartimental —una condición potencialmente mortal— tras su accidente, mientras que Kayes queda relativamente ileso después del colapso. Sin embargo, lo que ambos sí hicieron fue mentirse a sí mismos acerca del impacto real que el accidente tuvo en sus vidas. En lugar de hablar del tema o reconocer que tienen PC, ambos le cuentan a sus amigos y compañeros que el accidente les dejó discapacitados. Tanto a O'Connell como al personaje de Kayes, lo "inusual" de tener una discapacidad les hace sentir que construir una ficción es más fácil que aceptar su propia realidad.

"Desde mi perspectiva, no me sentía identificado con el hecho de tener parálisis cerebral", dijo O'Connell en una entrevista con Vulture recientemente. "Mi caso fue muy leve, y me puse a buscar cualquier excusa para librarme de la idea de la parálisis cerebral. Entonces, cuando tuve la oportunidad de reescribir mi identidad como víctima de un accidente —que, a mi parecer, es algo con lo que cualquiera puede sentirse identificado porque que te atropelle un coche es algo que le puede pasar a cualquiera, mientras que la PC es algo con lo que se nace—, la aproveché".

Así es, también, como Ryan se adentra a la construcción de su nueva identidad en la serie. Después de realizar unas prácticas en una web de contenido llamada "eggwoke", donde se alienta al personal a explotar sus trauma personales a cambio de clics, Ryan acaba escribiendo una publicación viral sobre su accidente automovilístico. Liberado de los grilletes de su PC, el protagonista se embarca en una serie de acontecimientos novedosos en su vida, que incluyen sexo, citas, oportunidades de trabajo y la búsqueda de su propio piso.

Special on Netflix
'Special' en Netflix

Sin embargo, hay algunas cosas de las que no está exento, como la relación intensamente codependiente con su madre, Karen (interpretada de una forma impecable por Jessica Hecht). Si bien, al principio, Special la pinta como si estuviese completamente involucrada en la vida de su hijo, a medida que las cosas avanzan, empiezas a comprender que tanto ella como Ryan se han estado engañando de una manera u otra durante 25 años. Ambas partes de pareja se han estado ocultando inadvertidamente cualquier tipo de crecimiento.

La propia emancipación de la madre, particularmente en el quinto episodio (Mamá y sus movidas), es tan importante como la de Ryan; en él, vemos a alguien que había adoptado un rol de cuidadora de por vida que empieza a experimentar algo fuera de ese rol. Cuando, en los últimos momentos del episodio, Karen se deja llevar por fin (sin 'spoilers', ¡tranquilos!), la imagen resulta tan triunfante y significativa como cualquier gran momento de Ryan.

"Special es una serie para ese 'otro chico': el que se siente invisible en Grindr o al que ignoran en los bares gais. Es una serie para el chico que siempre se va a casa solo después de una noche de fiesta porque sus amigos han ligado. Pero, en realidad, su logro más monumental es que sitúa a ese chico en el centro de la historia".

Y, gracias al escaso tiempo de ejecución de los episodios, estas experiencias resultan tan contundentes y rápidas que, para el final de la temporada, Ryan ya se ha tropezado (casi literalmente) con todas ellas. Además, la rapidez con la que Special toca todos esos temas no hace que estos resulten subdesarrollados. En lugar de eso, lo mundana que resulta la experiencia humana cotidiana convive junto a los momentos más significativos. En la serie, vemos a Ryan ya sea "internalizando su capacitismo" después de una mala cita con un hombre sordo como tratando de coger su pastel de cumpleaños en una llamada vía Skype con su madre. Del mismo modo, si bien una noche de póquer con un grupo de hombres homosexuales puede parecer algo inocuo, lo que hace en realidad es destacar algunas de las cosas en las que las personas sanas tienen ventaja, como cortar una baraja de cartas o atarse los cordones de los zapatos.

Special consigue un equilibrio perfecto a la hora de retratar a Ryan como un hombre con PC que, además, es gay. No es una locura afirmar que la representación de las personas queer discapacitadas en la cultura, en general, es prácticamente inexistente. Incluso en la mayoría de los espacios queer en el mundo real, esas personas son casi invisibles, ya sea por falta de accesibilidad, estigmatización o por temor a ser juzgados. Special no nace de las experiencias reales vividas por alguien con una discapacidad, sino de alguien que es gay y tiene una discapacidad.

Special on Netlix
'Special' en Netflix

"Las personas con discapacidad son tan ignoradas y desexualizadas que eso realmente te acaba jodiendo", le contaba O’Connell a Vulture, señalando que, a pesar de hacer mucho ejercicio y estar orgulloso de su cuerpo, las cosas son mucho más complicadas. "También me da la sensación de que hay otra capa del tipo 'si consigo unos brazos musculosos o consigo que se me note el triceps, de alguna forma mi parálisis cerebral se desvanecerá'. Como si estuviese tratando de ponerle solución a mi discapacidad o algo así".

Eso hace que la escena de sexo antes mencionada, y todas las veces en las que el personaje de Ryan se siente deseado por los hombres, parezca lo más importante. La serie, sin embargo, no se centra o aumenta su dramatismo en esas experiencias. Cuando Ryan pierde su virginidad con el trabajador sexual, la situación resulta tan divertida, bonita e incómoda como la primera incursión en la vida sexual de cualquier otra persona. El hecho de que sea también un retrato preciso e inquebrantable de lo que es tener sexo gay, solo hace que su significado resulte aún más agridulce.

De una forma verdaderamente fresca —y siguiendo el ejemplo de 'sitcoms' como Schitt's Creek y The Other Two—, la homosexualidad de Ryan nunca resulta un problema: hablamos de un mundo sin homofobia en el que casi todos los hombres que se presentan en la serie son homosexuales. La floreciente relación entre Ryan y Carey (interpretada por el actor británico Augustus Prew) es bastante encantadora, incluso a pesar de los numerosos intentos de autosabotaje por parte de Ryan y su constante lucha por apropiarse de su discapacidad.

Lo mejor de la serie es la representación de la vida de un hombre gay que existe más allá de las fronteras tradicionales de la vida gay. Aunque series como Looking y Queer as Folk fueron cruciales a la hora de ir más allá de los límites prestablecidos de la televisión, presentaban una imagen bastante homogenizada y convencional de la comunidad gay. Los tíos que aparecían en ellas eran homosexuales atractivos (generalmente blancos) que iban al gimnasio y follaban sin parar.

Special es una serie para ese 'otro chico': el que se siente invisible en Grindr o al que ignoran en los bares gais. Es una serie para el chico que siempre se va a casa solo después de una noche de fiesta porque sus amigos han ligado. Pero, en realidad, su logro más monumental es que sitúa a ese chico en el centro de la historia. Ya no hablamos del fracasado o del mejor amigo; esta vez, el chico invisible se convierte en el protagonista por fin. Y lo mejor: está tan jodido y es tan malo, divertido, complicado, sexual, autoabsorbente y complejo que cualquier otra persona. Este chico no es especial; es humano.

Este artículo ha aparecido originalmente en i-D UK.