las animaciones de rocío quillahuaman parodian a los cretinos que acechan el mundo creativo

Sí, a esos que critican el cartel del Primavera Sound porque viene J Balvin o los que te ofrecen trabajo no remunerado porque te vendrá bien la "promo".

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11 Abril 2019, 9:59am

Yo no soy quien para afirmar nada acerca de nuestra generación, pero parece que estamos todos un pelín hastiados, ¿no? Llevamos una vida tan exigente, competitiva y ansiosa que nos ha convertido en unos seres neuróticos y (un poquito) narcisistas. Por eso, todo el que lo descubre queda prendado del trabajo de Rocío Quillahuaman. ¿Que por qué? Porque ella coge a todas esas personas y situaciones que odiamos de nuestra vida cotidiana y las convierte en divertidas —y totalmente verídicas— animaciones. Su estética low key y sus gritos sordos de ultratumba se han convertido en una sátira de una escena creativa caracterizada por la fobia social, la procrastinación y la superioridad moral. Al final ('spoiler'), a todos sus personajes les acaba explotando la cabeza. Muchos de ellos nos recordarán a amigos, compañeros o conocidos y, aunque no lo queramos admitir, también a nosotros mismos. Hablamos con Rocío para que desentrañe su delirante mundo de neurosis y verdades como puños.

¿En qué momento decidiste escupir todo lo que pensabas de la escena creativa de nuestro país y convertirlo en animaciones?
Tenía muchas ganas de sacar todas las malas experiencias que había vivido en trabajos y escenas culturales. Acumulaba mucha rabia con personas concretas, y encontré en la animación la forma de liberarme de todo eso.

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¿Por qué crees que han tenido tan buena acogida?
Sinceramente, no lo entiendo, pero sospecho que puede ser porque hablo de temas que vivimos todos cada día. Pero luego no vemos que nadie hable nunca de ellos. Muchos de mis vídeos critican ciertos comportamientos de personas que todos nos hemos encontrado alguna vez o también situaciones que todos vivimos, como tener que estar horas contestando mails o procrastinar durante días.

Muchos nos sentimos identificados con ellas. ¿De dónde sacas inspiración para crear todas estas situaciones?
De mi propia vida; de cosas que me pasan o que siento. Muchas veces, hago animaciones sobre personas concretas que me caen fatal y uso frases suyas reales. Ellos nunca se dan por aludidos, por supuesto.

Si hay una temática que se suele repetir en tus animaciones es la denuncia de ese tipo de esnobs que abundan en el arte, la música o cualquier otra disciplina creativa. ¿A cuál de todos ellos detestas más?
A los cómicos, humoristas, o como se llamen. No soporto a esos cretinos que dicen cosas como "hoy en día ya no se puede hacer humor de nada" o "hacer humor es deporte de riesgo". Vaya panda de inútiles. Si no son capaces de renovar su forma de hacer humor y quieren seguir haciendo bromas de viejos, es su problema.

También sueles satirizar a los que critican el uso en exceso de redes sociales, pero ¿no crees que Instagram es una extensión de nuestro narcisismo?
Está claro que gracias a Instagram todos nos vemos más las caras y estamos más pendientes de las apariencias, pero, no sé, me gusta creer que en realidad Instagram es una extensión de nuestras inseguridades.

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Sueles comparar las distintas escenas de Madrid y Barcelona. ¿En qué se diferencia la una de la otra?
Barcelona es [una ciudad con] gente distante y reservada, y Madrid es gente abierta y cercana. Yo soy muy distante y extremadamente reservada, así que estoy bastante tranquila en Barcelona. Me gusta ir a Madrid dos días y ser la persona más cercana con todo el mundo, pero si paso más de tres días allí, me empiezo a arrancar el pelo.

Tus obras son una graciosa caricatura de nuestra generación. ¿Qué crees que deberíamos cambiar para que este sea un mundo más feliz y menos neurótico? ¿Deberíamos tomarnos un poco menos en serio?
Soy muy joven e inmadura para dar consejos a nadie, pero creo que se vive mejor escogiendo a la gente que te rodea por su bondad y no por su posición social. Con esto, me refiero a que prefiero mil veces tener una buena amiga o un buen amigo que se dedique a lo que sea que no a tener amigos creativos egocéntricos y narcisistas obsesionados con ser alguien en la escena cultural y que te ahoguen con sus frustraciones. Todos deberíamos dejar de estar tan obsesionados con ser gente "guay" y estar rodeados de gente "guay". La gente buena de verdad es la gente más guay para mí.

Entre las "críticas constructivas", los "creativos narcisistas" y los trabajos para "promocionarse", ¿crees que es difícil abrirse camino en la escena creativa española?
Abrirse camino es difícil y supone mucha constancia, esfuerzo y paciencia. A mí, me vino bien ser humilde y no tener ninguna expectativa cuando hice mis primeras animaciones. Si eres humilde y piensas que todo lo bueno que te pasa se puede acabar en cualquier momento, vives mejor siendo creativo. Si no eres así, puedes amargarte la vida con frustraciones; yo lo he visto en mucha gente "creativa" que luego, además, se vuelve envidiosa y es insoportable. Una vez has conseguido un hueco en la escena, has de ser constante y tener paciencia con la gente que te paga a tres o cuatro o seis meses. De momento: paciencia. En algún momento, espero que hagamos una revolución y las cosas cambien.

Tu estilo y tipo de ilustración se ha convertido en tu sello indiscutible de identidad. ¿Qué otros artistas te han inspirado?
No tengo referentes directos en cuanto a estilo de dibujo, ya que mi estilo se basa en dibujar y animar mal. Hay artistas como Roberta Vázquez, Marc Torices y Néstor F. que me inspiran por cómo usan el humor en el cómic. Son increíblemente divertidos y brillantes.

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¿Se puede vivir de la ilustración en España?
Es muy duro. Llevo ya unos cuantos años juntándome con ilustradores y he podido ver lo difícil que es vivir dedicándose a este oficio. La gente te paga mal y muy tarde. Estamos todos igual de jodidos.

¿Tienes algún otro proyecto entre manos?
Me gustaría hacer un corto de animación; tengo un par de ideas y muchas ganas de hacer algo diferente.