Fotografía Ian Weldon 

el fotógrafo de bodas que ha captado la atención de martin parr

Así son las bodas en realidad.

por Ryan White
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05 Julio 2019, 6:49am

Fotografía Ian Weldon 

Ian Weldon no es un fotógrafo de bodas. O al menos, no es un fotógrafo de bodas al uso. Si tu corazón desea líneas simétricas de invitados con un fondo fotogénico dividido en líneas familiares, o un ramo de flores volando por el aire hacia un grupo de manos extendidas, Ian no es tu hombre. "Aquí hay un fotógrafo que captura bodas como realmente son: eventos familiares cómicos, con demasiada bebida y situaciones salvajes sucediendo todo el rato", dice Martin Parr, nuestra máxima autoridad en la fotografía documental ingeniosa que captura las idiosincrasias y peculiaridades de la sociedad británica. "Puedes pensar, bueno, yo podría hacer lo mismo, pero si miras a los fotógrafos de bodas más premiados, casi todos se centran en las escenas típicas que dominan la industria".

Martin fue el primero en señalar las imágenes de Ian después de dar una conferencia a una sala de fotógrafos de bodas, tomando nota de su nombre después de que su trabajo fuera recomendado. Cuando volvió a visitar Newcastle, lugar donde reside Ian, fue a visitarlo. Su conversación culminó con una exposición en la Fundación Martin Parr y un libro de acompañamiento. "Creemos que esta es la primera vez que un "fotógrafo de bodas expone su trabajo en una galería propiamente dicha", agrega Martin.

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I am not a wedding photographer se refiere a tu enfoque poco convencional. ¿Puedes contarnos cómo difiere tu estilo a la fotografía de bodas tradicional?
La fotografía de bodas, por su naturaleza, es fotografía comercial. Existe un estándar que está determinado por el mercado y las tendencias actuales. También hay una larga historia de tradición, de lo que se espera del fotógrafo y de lo que la pareja debe recibir. Los fotógrafos de bodas dirigen un negocio y consideran cada boda como promoción para su próximo trabajo. Si son consistentes en lo que hacen, se puede confiar en ellos para entregar las fotografías exactas. Así es como es. Desafortunadamente no hay una personalidad real en eso, no hay mucho espacio para la creatividad. La fotografía se ha convertido en algo fácil de practicar y con la automatización, los ajustes preestablecidos y los diseños modernos de sitios web, casi cualquiera puede comprar las herramientas para fotografiar bodas de manera competente. Esto no es necesariamente algo malo, o incorrecto, es simplemente la naturaleza de la fotografía de bodas y es algo en lo que no estoy particularmente interesado.

Voy a una boda sin una idea preconcebida sobre cómo creo que debería verse. No voy para "hacer fotografías", estoy respondiendo a las personas y a la situación y, al hacerlo, siento que puedo acercarme mucho más física y emocionalmente. Me presento a las bodas como fotógrafo y no como fotógrafo de bodas.

¿Cómo llegaste a ello?
Comencé a fotografiar bodas para ganar dinero y poder dedicarme a otros proyectos fotográficos. Realmente no sabía lo que estaba haciendo en ese momento y las bodas se percibían como trabajos de fotografía de fondo. Hice un par de la forma en que se espera que se haga: retratos, tomas de grupo sin fin, ordenando a la gente; definitivamente eso no me gustó mucho. En este punto, había comenzado a interesarme más en la historia fotográfica, y estaba leyendo mucho acerca de ello. Creo que comprender las ideas de la fotografía y tratar de aplicar eso a un género tan arraigado en la tradición y la estética popular me ayudó a forjar un camino. Se convirtió en un desafío romper con la convención y centrarse en la idea, y las bodas se convirtieron en un proyecto propio en ese sentido.

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¿Qué piensas de las bodas y la institución del matrimonio?
Realmente no me importa mucho la tradición y la institución. No son las bodas lo que me interesa, son las personas, las situaciones sociales y lo que aprendo de ellos. En última instancia, me motiva el poder de la fotografía, mi contribución a ella y la forma en que afectará la percepción de nuestro tiempo para las generaciones futuras. Es como una máquina del tiempo, y si puedo capturar la realidad y el sentimiento de un día de boda, las fotografías no tienen precio para las parejas para las que trabajo.

¿Ha cambiado mucho tu opinión desde que comenzaste a fotografiarlos?
Realmente no. Cuando empecé, solo estaba trabajando para cualquiera que me pagara. Mi enfoque era tradicional, en cierto sentido, y las imágenes esperadas eran tradicionales. Parecía que las parejas simplemente se casaban, sólo porque sí. Solo porque era lo que se esperaba de ellos. Ahora, sin embargo, disparando de la manera en que lo hago, con honestidad en la forma en que me acerco a una boda, las parejas que me contratan parecen estar en la misma página. La mayoría de las personas encuentran esta institución un poco absurda, pero se dejan llevar. Hay cierta autenticidad en su empeño, y quién soy yo para discutirlo. Me gustaría pensar que estoy ofreciendo una alternativa genuina a lo que está de moda.

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Tu trabajo enfatiza lo absurdo y el caos de un día de boda. ¿Te gusta ser parte de esto?
La vida es absurda y llena de caos. Las bodas, que obligan a un montón de personas a unirse y les dicen que deben divertirse y comportarse, lo magnifican. Es esa energía la que disfruto. Es perfecto para crear grandes fotografías.

¿Cuál es la situación más ridícula en la que te has visto atrapado?
Incluso los más borrachos de los invitados a la boda muestran cierta moderación. He vivido situaciones habituales, como las míticas peleas. Una vez el pastel se cayó encima de una mesa y otra vez un coche se estrelló contra una fuente de agua que había en el patio, pero nada de interés real. Es solo gente de fiesta, y me gusta una buena fiesta.

¿Qué crees que quiere la gente cuando busca tu particular estilo de fotografía?
Cada pareja con la que trabajo me dice que no quiere un fotógrafo de bodas en su boda, así que sé que están buscando algo diferente. Casi todos tienen interés en la fotografía, o en el arte, y entienden la importancia de las fotografías reales sobre una idea artificial de cómo debe verse. Lo que hago no es para todos, y ciertamente no espero que todos lo entiendan. A la mayoría de las personas no les importa y solo quieren imágenes bonitas de su día. Lo más probable es que nunca entren en contacto con un fotógrafo, ni tengan la necesidad de contratar a un fotógrafo ninguna vez más en sus vidas.

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¿Son todas las bodas únicas o te parece que en gran parte son todas iguales?
Realmente no importa dónde esté la boda, sea en un patio trasero en el condado de Durham o una mansión en Hollywood Hills; todas tienen el mismo formato: preparación, ceremonia, cena, discursos, corte de pasteles, primer baile. O alguna ligera variación de esto. Lo que las hace únicas son las personalidades. Las personalidades de la pareja entran en la planificación y su relación con sus familiares y amigos crea el ambiente. Aplicar una plantilla a esto, y hacer que todos se vean y se sientan igual, es un error para mí. Hay una gran cantidad de imágenes en la naturaleza individual de las personas.

¿Qué cualidades y características crees que son clave para el éxito de la fotografía de tu boda?
Me parece refrescante que en un tiempo y en una sociedad donde las personas viven sus vidas indirectamente a través de los canales de las redes sociales, hay personas que se sienten lo suficientemente cómodas consigo mismas como para permitirme simplemente hacer lo mío. Se necesita mucha confianza. Y por mucho tiempo puede continuar así, ya que realmente no creo que haya un buen documento de bodas en nuestro tiempo.

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¿Cuál es tu aspecto favorito del trabajo?
Por mucho que me guste estar en la boda, son las fotografías las más importantes. Es emocionante ver que la emoción y el sentimiento del día se revelan a sí mismos en la edición y también es un gran placer darles eso a la pareja para la que estoy trabajando. Si lo sienten, entonces mi trabajo está hecho.

¿Tienes una imagen favorita de todo el proyecto?
Hay dos que realmente destacan entre las demás para mí. Una es aquella en la que sale una niña de arras haciendo una mueca mientras le ajustan la ropa, me encanta su irreverencia y su naturalidad frente a las poses propias de una boda.

Otra en la que sale una novia sentada junto a una pareja besándose (como si realmente fuera por ella) en el fondo. Me hizo darme cuenta de en una boda hay cosas importantes más allá de los novios.

Lo más importante es que estas dos fotografías fueron ambas tomadas en la misma boda. Es cuando mi perspectiva de la fotografía de bodas cambió y empecé a buscar algo más allá de la ganancia para crear un proyecto. Creo que ahí fue cuando realmente me convertí en fotógrafo.

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'I Am Not A Wedding Photographer' de Ian Weldon tendrá sus puertas abiertas hasta el 10 de agosto de 2019 en la Martin Parr Foundation, y el libro está co publicado por la Martin Parr Foundation y RRB PhotoBooks.

Créditos


Fotografía Ian Weldon

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.