vuelve el motorola razr, y puede que 2019 no esté preparado para ello

Las cosas han cambiado demasiado desde 2004.

por Mahoro Seward
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04 Febrero 2019, 9:50am

No hay duda de que la foto de Daniel Day-Lewis enviando mensajes de texto con su teléfono con tapa en el metro le ha servido de ayuda a Motorola para anunciar que planea relanzar el modelo RAZR, más conocido como el amigo de clase media de Paris Hilton o aquel móvil con tapa que todos cerrábamos de forma dramática cuando estábamos enfadados. Naturalmente, el teléfono se ha sometido a un lavado de cara en un intento por recuperar su antigua gloria, y por eso ahora cuenta con una pantalla táctil plegable, una identificación táctil y un módico precio de 1500 dólares (unos 1310 euros), porque, como Apple y Off-White nos han enseñado, la gente solo compra cosas si son exageradamente caras. Pero ¿es eso suficiente? Mucho ha cambiado desde el lanzamiento del teléfono en 2004, y, al igual que el Nokia 3310 y Renée Zellweger, las personas recuerdan las cosas por lo que eran, en lugar de por lo que intentan ser ahora.

Como puntos de referencia, entre 2004 y 2019 parece que haya pasado un siglo. 2004 fue una época en la que Amy Winehouse estaba en alza, y Pete Doherty en baja, pero de una manera tan glamorosa que se posicionó en cabeza en la lista de la gente guay de NME de ese mismo año. Dios mío, en aquella época NME era un referente de vanguardia en la cultura. Un momento en que la gente seguía visitando el barrio londinense de Camden por diversión, para escuchar a tíos delgados tocando la guitarra en bares poco iluminados. Pero ya nadie quiere ver a chicos blancos anémicos haciendo pucheros y gimiendo a ritmo de indie rock, a menos que sea en un desfile de Celine.

Ahora tenemos techno, música de la que puedes disfrutar hasta el domingo por la tarde en una zona industrial centroeuropea custodiada por un hombre con tatuajes faciales. Tenemos "Thank U, Next". Y si, entre Hedi y The Kooples, el look Doherty no ha podido superar el transcurso del tiempo, creo que un teléfono móvil tampoco podrá.

El año 2004 marcó el comienzo de otro gigante tecnológico, aunque rápidamente se convirtió en una faceta mucho más insidiosa de la vida moderna que el humilde Razr. En febrero de 2004, el estudiante de Harvard Mark Zuckerberg lanzaba Facebook como un medio para catalogar las fotos de sus compañeros y la información "básica". La historia es bastante larga pero, en resumidas cuentas: el Dr. Zuckerberg ha estado recopilando nuestros datos durante los últimos 15 años. Con un arsenal que comprende su plataforma homónima, WhatsApp e Instagram, el conglomerado de Mark tiene un poder de monopolio en las comunicaciones globales que Motorola solo lograría alcanzar en sus sueños más húmedos. Pero, dado que es probable que cada imagen que subas o cada mensaje que envíes se esté utilizando para construir una versión de Inteligencia Artificial más eficiente que tú, puede que hacerse con un teléfono con una conexión a Internet más pobre no sea una mala idea.

Facebook no fue el único momento significativo de Internet en 2004. Ese año se lanzó k-punk, el blog de 2004-16 de Mark Fisher, el "John Berger 'posravero'". Esto tendrás que investigarlo tú por tu cuenta, porque es un tema demasiado exhaustivo y fascinante como para documentarlo aquí, pero lo que hizo el k-punk, básicamente, fue cambiar el curso de la crítica cultural pop contemporánea con sus mordaces publicaciones sobre Dido, Los juegos del hambre o el referendum escocés. Fisher ofrecía una lectura contranietzscheana de la victoria de Chantelle Houghton en el Gran Hermano británico con la misma facilidad con la que ensalzaba A Girl Like Me de Rihanna como un álbum que "abre la posibilidad utópica de una música negra liberada del peso muerto fálico del hip hop", describiendo el tema "SOS" como una celebración del "placer de perder tu autonomía" en el amor.

También planteó el concepto de "realismo capitalista", descrito como "la sensación generalizada de que no solo el capitalismo es el único sistema político y económico viable, sino también que ahora es imposible imaginar una alternativa coherente"; una sensación que viví de cerca recientemente cuando tuve que PAGAR un dineral en un vuelo de corta distancia por un jodido bocadillo rancio. Así es, hermanas, los días de la aviación de calidad han quedado atrás y dentro de poco las máscaras de oxígeno solo funcionarán si les echas una moneda. Pero Fisher también señaló las fallas de este sistema vendido como impecable, estimulando la esperanza de la posibilidad de una existencia más allá de sus límites. Y, madre mía, está claro que no nos vendría nada mal un poco de esperanza. Sobre todo en aquella época en la que Bush, Blair y Aznar estaban empeñados en empujar al mundo a una hecatombe nuclear. Pero la política es un mundo difícil de cambiar, y todavía seguimos atrapados en una ola de déspotas nacionalistas ilógicos, de Gran Bretaña a Brasil, que todavía se empeñan en empujar al mundo hacia el caos.

No obstante, aunque muchas cosas hayan cambiado, parece que casi todo permanece, y todos estamos mejor gracias a ello. Y, siendo honestos, hay muchas cosas de 2004 mucho más incongruentes que un teléfono plegable: si Ariana Grande puede resucitar la tendencia de los tatuajes japoneses mal escritos, entonces puede que haya posibilidad de que el nuevo RAZR triunfe. Es cierto que hay algunas cosas que Motorola tendrá que intentar no volver a repetir, como aquella colaboración que hicieron con Dolce & Gabbana, pero les abro mis brazos de par en par: Hello, Moto.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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