La noche es el territorio donde nos liberamos y mostramos todas nuestras caras. Gracias a eso, establecemos conexiones únicas con la ciudad, con la música, con nuestros amigos y hasta con personas que ni siquiera conocemos (aún). De la mano de #AbsolutNights, exploraremos diferentes formas de vivir la noche.

una carta de amor al 'boombox' de barcelona

Recordamos los gloriosos tiempos de la emblemática fiesta de la Sala Apolo: una cita imprescindible para toda una generación de creativos y estrellas de Internet que se reunían los jueves para rendir culto a la música y los colores flúor (y, de paso...

por Laura Put
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25 Abril 2017, 10:15am

La noche es el territorio donde nos liberamos y mostramos todas nuestras caras. Gracias a eso, establecemos conexiones únicas con la ciudad, con la música, con nuestros amigos y hasta con personas que ni siquiera conocemos (aún). De la mano de #AbsolutNights, exploraremos diferentes formas de vivir la noche.

Muchos recordamos el 2007 como un año muy especial. Para mí lo fue, sobre todo porque fue el año en que cumplí los 18. Ya no tenía que camelarme a los porteros para entrar en las discotecas y podía disfrutar de todo lo que se cocía a mi alrededor. También recordamos esa época como la era de Fotolog y Myspace y, por tanto, nuestra introducción en las redes sociales. 

Algunos de nuestros teléfonos empezaban a hacer fotos, pero con una calidad pésima, así que todavía salíamos por la noche con una cámara digital para poder hacernos LA FOTO que al día siguiente subiríamos a nuestro Fotolog: la red social en la que muchos de los 'influencers' a los que hoy seguimos dieron sus primeros pasos. Solo podías subir una foto al día (había que escogerla bien), sin filtro, y tus seguidores solo podían dejar 10 comentarios. Todo muy básico. Myspace, en cambio, era más moderno: podías subir canciones, editar el fondo y —lo más importante— escoger quién estaba en tu 'Top Friend': una manera muy sutil de crear polémica y "chismorreos". Además, organizaba unos eventos para dar a conocer a grupos que estaban a punto de dar el gran salto, como The Ting Tings, Katy Perry o Lady Gaga. Fue una época en la que se empezaron a gestar muchas de las cosas con las que convivimos hoy en día.

Barcelona estaba viviendo el final de una de sus épocas con más ocio nocturno, en la que cada noche podías encontrar un buen plan para salir de fiesta rodeado de gente guapa, buena música y sin muchos guiris alrededor. Silvia Prada las organizaba en el Club 13 donde, de repente, te podrías encontrar pinchando a David Delfín; en Fellini empezaron los chicos de Nasty Mondays, donde bailaba la gente 'old school' más moderna de la ciudad y, los fines de semana, todos nos movíamos a Razzmatazz (mi sala favorita), donde pinchaban y actuaban los grupos del momento: Yelle, Ladytron, Peaches… Sin embargo, a los que sufrimos de FOMO —o lo que es lo mismo, miedo a perderse algo—, se nos había sumado una cita obligatoria a la semana: los jueves en Boombox.

Londres ya tenía su propio Boombox. Nos llegaron noticias suyas a través de los fotologs de los españoles que empezaron a emigrar allí, y nos enteramos de que era la fiesta de moda de la capital británica, en la que podías encontrarte desde a los club kids más radicales de la ciudad hasta celebrities de la talla de Kate Moss. También se rumoreaba que se dejaban caer por allí dos de nuestros primeros blogueros españoles: Gala González y Pelayo Díaz. En Barcelona no íbamos a ser menos y, muy astutamente, los organizadores de la Sala Apolo propusieron a DJ Kosmos llevar a cabo una sesión "distinta" un jueves al mes. 

Kosmos supo rodearse muy bien y, junto a el fotógrafo Gerard Estadella y DJ Ginebra, formó un trío que cuajó estupendamente en la Ciudad Condal. Al poco tiempo, la fiesta pasó a ser semanal y, como ellos mimos nos cuentan, a nivel musical apostó por el bass music; es decir, una mezcla de sonidos que huye de las fórmulas establecidas y que englobaba a artistas como Diplo y Crookers. Sonidos nuevos para muchos de nosotros, pero que incluimos rápidamente en nuestros bailes.

Para Kosmos y Ginebra, este fue un momento muy importante a nivel personal, y no es para menos: "Conseguir que la noche de club que promueves consiga esa repercusión, con mucho esfuerzo detrás y, sobre todo, apostando por un concepto y sonido vanguardista es muy satisfactorio. Comparto su opinión cuando dicen que para Barcelona fue tremendamente importante. Por fin, un club que se salía de los márgenes estrictos del house o el techno funcionaba, y lo hacia muy bien. ¡E incluso fuera del fin de semana! Boombox fue totalmente innovador. No existía en España ningún club que apostara por ese sonido, por ese concepto. Incluso nos avanzamos a los grandes festivales. Abrimos un camino que luego han seguido numerosos clubs, con resultados dispares, pero raramente consiguiendo la repercusión que Boombox consiguió", asegura Ginebra. Sin embargo, lo más destacable para ellos sin duda fue la empatía y conexión con el público: "Fue algo así como un fenómeno sociológico a pequeña escala. ¡Conseguimos que la gente aceptara una propuesta musical distinta y con mucho fervor!".

Yo que me quedé en el electropop y vi esa evolución hacia los sonidos de los que nos hablan los DJs. Los que fuimos "poperos" cambiamos las chapitas y pantalones pitillo por las mallas de color flúor, las cintas en la cabeza, las chaquetas de táctel y la purpurina mientras bailábamos remixes imposibles y descubríamos nuevos estilos musicales. Aunque la verdadera fiesta estaba en los camerinos; por eso le pedimos a Ginebra que nos hable sobre algún cotilleo, pero asegura que "hay tantos que necesitaríamos otro artículo para hablar de ellos". Se quedarán en el recuerdo de los que lo vivimos. "Había mucha mezcla de público. No era un club gay, pero sí tenía mucha presencia gay, gente muy joven, creativa, con mucha energía y color, mucho color", nos cuenta la DJ.

Salíamos a conocer gente —ya que, por entonces, no existían las aplicaciones para ligar— y dejarnos ver habiendo estudiado previamente un buen look, posiblemente en una tienda de segunda mano o en H&M, que era lo que estaba de moda. Todo para así poder salir guapos en las fotos que nos hacía Gerard, que estaba en la cumbre con su web icanteachyouhowtodoit.com y se había coronado como el mejor fotógrafo de la noche. Daba igual si habías bebido demasiado, hacía mucho calor y estabas sudando de tanto bailar, que en sus fotos siempre salías bien. Algo que suponía y era todo un mérito con aquellos looks tan imposibles.

Por culpa de Boombox, he ido muchos viernes sin dormir a la universidad, pero satisfecha por haber fichado en mi cita semanal con el 'moderneo' barcelonés. Por ahí se dejaban ver los Misshapes, las diseñadoras de El Delgado Buil, Dulceida —que empezaba con su blog y te emborrachaba a base de chupitos—, el actor Quim Gutiérrez, los Scissors Sisters y, básicamente, todo el mundo que pasaba por Barcelona. "La evolución fue constante. Fueron 5 años intensos que nos llevaron incluso a montar la fiesta también en Madrid a nivel semanal. Al quinto año, se cerró el ciclo y cerramos una asignatura realmente excitante", explica.

Los años fueron pasando; Fotolog y Myspace dejaron paso a Facebook y Barcelona siguió evolucionando. Esta siempre será una ciudad moderna; se seguirán haciendo buenas fiestas y ahora se ha puesto de moda el trap, pero, para mí, nada será como lo que vivimos en aquella época. Después vino la crisis y los bares pusieron limitadores de sonido; el flúor y los colores desaparecieron y nosotros nos fuimos haciendo mayores, guardando estos años en nuestra memoria con mucho cariño y asumiendo que va a ser difícil que nos lo volvamos a pasar así de bien.

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Texto Laura Put
Imágenes cortesía de icanteachyouhowtodoit.com. Fotografía Gerard Estadella

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