las mujeres que dominan la televisión

Las mujeres han encontrado su espacio en la ficción televisiva gracias a una mayor libertad creativa y a la posibilidad de tener más control sobre su obra.

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abr. 9 2015, 9:40am

fotograma de 'tiny furniture'

El estreno en la ficción de Amazon no pudo resultar mejor: Transparent no solo se ha ganado el respeto de público y crítica con una trama poco habitual, sino que además arrasó en los Globos de Oro con dos premios: el de 'mejor actor de comedia' para Jeffrey Tambor y el de 'mejor comedia'. 

Obviamente, a recogerlo subió su creadora, Jill Soloway, guionista curtida en la ficción televisiva durante muchos años. Entre las otras cuatro nominadas, un dato relevante: solo una -Silicon Valley- estaba creada por un hombre, confirmando una tendencia que venía intuyéndose en la última década con los triunfos de series como 30 Rock o Girls

Junto a Transparent, tanto Girls y Orange is the New Black como Jane the Virgin ponían de manifiesto que la pequeña pantalla se ha convertido en el refugio perfecto para gran cantidad de creadoras que encuentran en el medio de una plataforma sin comparación posible para exponer sus historias con libertad. 

La entrada de nuevas empresas productoras como Netflix y Amazon agranda la diversidad que ya habían empezado a poner en marcha las operadoras de cable (HBO, Showtime, AMC) y que todavía se les resiste a las llamadas networks -o televisiones en abierto-, que temen perder las audiencias millonarias. 

Sin embargo, esta apuesta por la diversidad también triunfa en los públicos más generalistas, como demuestra Jane the Virgin, una adaptación de una novela venezolana protagonizada por una mujer latina. Su protagonista, Gina Rodríguez, ganó esa misma noche el galardón a mejor actriz de comedia e hizo un emotivo discurso sobre sus orígenes. Algo parecido ocurrió hace unos años con la adaptación de Ugly Betty.

Fotograma de 'Orange is the New Black'

Detrás de cada serie hay uno o varios creadores, que dependiendo de varios factores adquieren relevancia: su grado de implicación en el proceso creativo, su curriculum, que además de escribir actúen o dirijan… Cuando estos creadores son, además, los responsables últimos de la coherencia de la serie, se conocen como showrunners

Aunque la figura no esté reconocida en los créditos de las ficciones (suelen etiquetarlos como "productor ejecutivo"), el showrunner es la pieza central para que las series funcionen, pues son responsables de las relaciones con el equipo artístico, técnico y con los ejecutivos de la cadena que produce. Algunos, como Josh Whedon (Buffy Cazavampiros) o J.J. Abrahams (Lost), se han convertido en auténticas estrellas. Este trabajo tiene tanta relevancia que incluso se estrenó en 2014 un documental en el que se explica el papel que juegan, además del ensayo Hombres fuera de serie de Brett Martin, en el que hace un repaso a los nombres más influyentes del sector.

Precisamente en un artículo sobre este libro que publicó la revista Icon se hablaba del showrunner y se lanzaban algunos nombres: casi todos hombres. De hecho, la única mujer que aparece, Lena Dunham, ni siquiera es la única showrunner de su serie, a pesar de acumular más puestos de trabajo que nadie. ¿Acaso no hay creadoras a tener en cuenta? 

A la vista de los premios y las apuestas de las televisiones, parece que sí, que cada vez hay más demanda y necesidad de productos de ficción creados por mujeres. Y Jill Soloway es solo la última en dejarlo claro con Transparent, una serie completamente autobiográfica, pues su padre vivió una historia parecida a la de Maura, protagonista interpretada por Jeffrey Tambor. 

Para los despistados, Transparent cuenta la historia de Mort, un hombre divorciado y con tres hijos que a los 70 años decide dar el paso más importante de su vida, que no es otro que abrazar su verdadera identidad, Maura. Comienza de esta manera la transición de hombre a mujer, con todas las situaciones a las que se tiene que enfrentar, especialmente en lo que concierne a su familia. En la serie, Soloway escribe, dirige, produce e impregna con su personalidad y saber hacer cada plano, cada frase y cada trama. 

La serie ha seducido a muchos gracias a su capacidad de restar drama a asuntos que en manos de otros habrían sido tratados de forma trágica y la inteligencia con la que usa un punto de partida sorprendente para hablar de otros temas como la familia, el autodescubrimiento, la soledad y la vida en la ciudad de Los Ángeles.

Fotograma de 'Transparent'

También usando su propia vida como inspiración tenemos el caso de Girls. La serie levantó las suspicacias de muchos incluso antes de ser estrenada. Nadie se fiaba de un producto tan "de autor" (y que tanta demanda tiene ahora, como bien demuestra de hecho Transparent), de esa libertad total entregada a una joven de 25 años, Lena Dunham, que no solo había creado la idea de la serie, sino que además la escribía, la dirigía, la producía y la protagonizaba. 

Cuatro temporadas y varios premios después, Girls es una de las joyas de la HBO, consiguiendo reconectar a la cadena de pago con un público que se le escapaba. Queda claro que la serie es Lena Dunham -sin ella no podría seguir-, pero para la tarea de showrunner comparte funciones con Jenni Konner, verdadera artífice de que Girls fuera posible. Fue ella la que, tras ver Tiny Furniture, pensó que Dunham sería perfecta para la HBO.

Entrando en el terreno donde la realidad y la ficción se mezclan, Tina Fey relató en 30 Rock el rol de showrunner sin hacer especial hincapié en él y reproduciendo su propio trabajo detrás de la cámara. Fey era la máxima responsable de la serie, además de la protagonista, una showrunner desastrosa en todo excepto en su trabajo. Fey ya estuvo al frente de los guionistas de Saturday Night Live, con lo que sabía de qué hablaba de primera mano. Hoy, es una de las mujeres que más puertas ha abierto en la televisión, y una cómica respetada e influyente que acaba de estrenarse en Netflix con Unbreakable Kimmy Schmidt, en la que ejerce de creadora, guionista y productora ejecutiva.

Una de las veteranas junto a Fey en esto de llevar todas riendas de un producto televisivo es Jenji Kohan. Su Weeds fue una de las impulsora de Showtime, su cadena, y tras finiquitar la serie porrera puso el ojo en Orange is the New Black, la novela de Piper Kerman, para convertirla en el exitazo de Netflix. A punto de estrenar su tercera temporada, la dramedia carcelaria se ha ganado millones de adeptos y multitud de nominaciones.

Pero si hay una reina de las series por su trayectoria y su éxito esa es sin duda Shonda Rhimes. Tan segura de sí misma y de sus creaciones, que hasta ha llamado a su productora Shondaland. Suyas son Anatomía de Grey (y su spin-off Sin Cita Previa), Scandal y Cómo defender a un asesino, su último pelotazo. Siempre con las mujeres en el centro de sus ficciones, centradas en el gusto popular antes que en la crítica y con una habilidad única para tratar las tramas más absurdas desde la absoluta convicción, las series de Rhimes se mueven en un extraño lugar entre el feminismo, la telenovela más psicotrópica y un drama cargado de sarcasmo. Todo un gustazo.

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Texto Borja Domínguez
Fotograma Tiny Furniture de Lena Dunham