el colectivo artístico español que enamoró a margiela

Penique Productions es uno de los colectivos artísticos imprescindibles en Barcelona. Uno de esos cuyo trabajo hay que conocer. Hoy en i-D hablamos con ellos.

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04 Noviembre 2015, 11:05am

Imagen vía @peniqueproductions

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Pueden presumir de haber trabajado para grandes como Martin Margiela y de haber intervenido algunos de los espacios más emblemáticos del mundo. Ellos son Pol Clusella y Sergi Arbusà, el tándem barcelonés que hace posible las increíbles instalaciones de Penique Productions.

¿Cómo empezó vuestra carrera profesional?
Penique Productions nació en 2007, en Bellas Artes de la Universitat de Barcelona, con la propuesta que Sergi presentó para una asignatura. Una propuesta que pretendía ocupar el espacio y que, en el proceso, se descubrió accesible. En ese momento la pieza pasó de ser invasiva a ser transformadora. Se invitó a entrar a los compañeros de clase y, allí, nació el proyecto. 

El colectivo nació en 2008, con la llegada de Pablo Baqué y en 2010 la de Pol Clusella y Chamo San. A día de hoy somos dos, a ver mañana... Cuando se empieza un proyecto, supongo que no se espera nada aparte de que tenga continuidad y de que se pueda seguir trabajando e investigando. Que acabe llegando al público.

El valor artístico de vuestro trabajo hace que vuestras instalaciones e intervenciones espaciales supongan toda una experiencia. ¿Cómo se pone al servicio de un proyecto concreto vuestra creatividad? ¿Cuál es el proceso?
El punto de partida de todo proyecto es el espacio, el lugar en el que va a ocurrir la instalación. En esta condición hay dos opciones: o escogemos el espacio o se nos ofrece un espacio. A partir de aquí se empiezan a tomar las decisiones. En este sentido la arquitectura juega un papel muy importante. Cuando hay una propuesta concreta que ya llega bastante definida la aceptamos si creemos que se puede aportar algo.

Lo bueno de tener un cierto recorrido es que las propuestas que llegan ya entienden un poco lo que hacemos y, en este punto, hemos notado que, cada vez más, las propuestas están hechas a nuestra medida. Por otro lado, la llegada de nuevas colaboraciones puede venir de cualquier lugar y esto nos lleva a plantearnos opciones que de otro modo no hubiéramos barajado. Cuando hablamos de colectivo artístico, lo hacemos usando el sentido más amplio de la palabra.

Imagen vía @peniqueproductions

Vuestra concepción del espacio y su interacción con él me recuerda de alguna manera a artistas como Christo. ¿ Cuándo descubristeis que el mundo de la instalación y arquitectura efímera era vuestro gran fuerte, quien ha sido una fuente inspiración?
Christo y Jeanne-Claude, lo hemos dicho siempre, son un gran referente para nosotros. Somos grandes admiradores de su obra. Ellos son muy inspiradores. Por otro lado, el hecho de hacer instalaciones viene de que compartimos la formación en escultura y las instalaciones, como diría Rosalind Krauss, son "escultura en el campo expandido".

Imagen vía @peniqueproductions

Los espacios que de algún modo invadís cobran una nueva identidad con vuestro trabajo. ¿Cuál ha sido el mayor reto a nivel de espacio con el que os habéis encontrado en vuestra carrera como Penique?
Cada proyecto es un nuevo reto. Por ejemplo, en nuestra última instalación -que pudo verse en el Outdoor Festival (www.out-door.it)- hemos trabajado un hinchable dentro de otro. Los dos se relacionan a partir del volumen y la presión. El de dentro esta sujeto a la presión del otro. Cuando el grande pierde presión el pequeño crece ya que tiene más espacio. Cuando se abre la puerta del pequeño, los dos se deshinchan. 

En este caso hemos jugado con esto y es algo que no habíamos hecho nunca. Nos interesaba la "respiración" que el acceso del publico generaba. Este ha sido un gran reto. Cuando hicimos el 18 Clocktower Place fue un reto porque nunca habíamos juntado varios espacios; el Forat de l'Escala lo fue por la altura; Palo Alto lo fue por el hecho de ser un evento; El Claustro lo fue por el hecho de ser un claustro, con sus columnas y sin cubierta. 

Maison Martin Margiela Paris Fashion Week '12 lo fue por el evento, por la responsabilidad de responder a la confianza depositada, por el tamaño y por el espacio; BAW Y BAF por la implementación de nuevas técnicas y "tecnologías"; A Piscina do Parque Lage por la temperatura y la piscina... A todo esto se le suma el hecho de que siempre trabajamos en lugares diferentes y con gente diferente y esto requiere de una producción especifica para cada intervención. Nos gustan los retos.

 ¿Cómo fue trabajar para Margiela?
¡Fue increíble! Lo fue, en primer lugar, porque entendieron muy bien nuestro proyecto y alquilaron un palacio. Lo fue porque era una reto para nosotros: hinchamos nueve salas que iban conectadas entre si por unos hinchables más pequeños; lo fue por la importancia del evento: era la Paris Fashion Week; lo fue por ser una enorme producción, con muchos agentes trabajando juntos para que todo saliera bien, y lo fue porque, para este proyecto, juntamos un equipo de nueve amigos con los que trabajamos muchísimo y con los que nos lo pasamos muy bien.

¿Cómo es poner al servicio de proyectos más comerciales un trabajo que suele estar más ligado al lenguaje artístico?
Al final las cosas se mezclan. Hay muchos tipos de trabajos comerciales, hay muchos tipos de colaboración. No creemos que haya mucha diferencia. Las galerías son tiendas, los museos tienen sus patrocinios, sus intereses y sus ayudas. Creemos que hay buenos proyectos y malos proyectos, todo depende de la propuesta, independientemente de quien la pague.

Imagen vía @peniqueproductions

Tenéis una gran proyección internacional y para muchos sois estándares de la escena artística en Barcelona. ¿Os sentís representantes del sector creativo en la ciudad?
¿Si? no lo sabemos. Lo de la proyección internacional se da porque usamos internet para que se conozca lo que hacemos y esto hace que te llamen de cualquier lugar. Trabajas en el mundo del arte y lo intentas hacer lo mejor posible. En este proceso vas conociendo gente con grandes proyectos intentando realizarlos y, en este sentido, estamos en el mismo barco.

Supongo que es como en todos los gremios, te acabas juntando con la gente que se dedica a lo mismo que tú y estableces puentes, pero... No, no nos sentimos representantes de nada. Tenemos la suerte de ser de una ciudad donde hay grandes propuestas artísticas y mucha gente trabajando y haciéndolo muy bien.

¿En qué proyectos estáis trabajando actualmente?
Siempre estamos con algo, aunque a veces no se acabe realizando. En estos momentos estamos hablando con un proyecto de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro para definir unos talleres en la favela de Mangueira y también con los amigos de Domestic Data Streamers para hacer algo juntos; veremos si se acaba consumando. Por otro lado, nos hemos puesto manos a la obra con la idea, que hace tiempo que tenemos en mente, de hacer buenas impresiones de las fotos de las instalaciones: vestigios de la experiencia, según Jean-Luc Nancy.

Imagen vía @peniqueproductions

Seguro tenéis algún espacio fetiche que os encantaría intervenir. ¿En qué lugar os gustaría poder trabajar?
Hay muchos espacios en los que nos gustaría trabajar. En el Grand Palais de Paris podríamos hacer una buena intervención;  en el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid también.

 ¿Podéis dar algún consejo a jóvenes creativos como vosotros que quieran llegar al mercado extranjero?
Bueno, como hemos dicho, para llegar al mercado extranjero lo suyo es Internet. Viajar también ayuda, viajar siempre va bien. Como consejo, del que probablemente no somos ejemplo, que crean en el propio proyecto y que trabajen en ello: que arriesguen.

¿Hay algo imprescindible para que en Penique podáis trabajar?
Tenemos que divertirnos, tenemos que pasarlo bien. Si no, no tiene sentido.

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Texto Daniel Ortiz