con 'about ray', elle fanning se une a las filas de los aliados lgbtqi en hollywood

Una gran cantidad de nuevas películas llevaron las historias LGBTQI a la pantalla grande de una forma sin precedentes. El siguiente paso de Hollywood debería ser darle a las personas LGBTQI acceso a su narración.

por Colin Crummy
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25 Septiembre 2015, 6:55pm

No me atrevería a decir que la decisión de Elle Fanning, de 17 años de edad, de interpretar a un adolescente trans en su nueva película About Ray es valiente. Pero sin duda la llamaría una decisión genial, sobre todo porque dice en su entrevista de portada de i-D en nuestra edición de otoño que quería hacerlo por sus amigos transexuales y para "educar a la gente".

Asumir un papel LGBTQI solía cosechar elogios por ser "valiente" o "audaz", como si el actor estuviera en peligro de ser metido en el mismo saco que el personaje gay o trans que estaba retratando. Aún así, muchos enfrentaron el "desafío", otra forma de sugerir que tienes que trabajar especialmente duro para pretender ser una lesbiana como si fuera similar a habitar el rol de otra especie.

Cuando no era particularmente cool o considerado profesionalmente inteligente, actores como Hilary Swank y Heath Ledger asumieron papeles trans o gay y ganaron. Hilary Swank se merecía el Oscar por su interpretación del transexual masculino Brandon Teena en Boys Don't Cry. Después de Brokeback Mountain, la mayoría de nosotros pudo entender exactamente por qué Jake Twist, interpretado por Jake Gyllenhaal, no podía dejar a Ennis Del Mar, interpretado por Heath Ledger.

Además, todas estas actuaciones han contribuido a cambiar la agenda cultural con respecto a los derechos LGBTQI al punto de, casi, estar cómodos con ellos. Lo que nos lleva a 2015, y a alguien como Elle Fanning, a quien evidentemente solo le importa hacerle justicia a su papel por sus amigos trans y por los muchos adolescentes trans con los que trabajó en su investigación para interpretar a Ramona/Ray.

En 2015, Fanning está bien acompañada. En Carol de Todd Haynes, Cate Blanchett y su co-estrella Rooney Mara son totalmente convincentes como amantes desventuradas en Estados Unidos en los años cincuenta. Ya Eddie Redmayne se ve destinado de nuevo al Oscar por su papel como una de las primeras beneficiarias de la cirugía de reasignación de género, Lili Elbe, en The Danish Girl.

Éstas son películas para la temporada de premios importantes, para acaparar titulares y para llenar salas. Los actores en ellas son atractivos importantes. Los temas explorados le llegarán -debido a los grandes nombres en películas importantes- al público más amplio posible. Estos talentos significan que se harán las películas. Como resultado, las cuestiones LGBTQI están siendo transmitidas a una escala sin precedentes. 

Pero mientras las historias de las personas LGBTQI son contadas, ellas generalmente están excluidas de la narración. Esto es más urgente con la comunidad transgénero, la más incipiente de los movimientos de derechos civiles en el año 2015. Se trata de un problema que resume la activista y periodista trans Paris Lees, a quien Redmayne buscó cuando se enteró de que se había ganado el papel de The Danish Girl. Como Lees le dijo a la revista Out a principios de este año: "Como mujer trans, no creo que me gustaría que cuando hagan, si es que hacen, una película biográfica de mi vida me interprete un hombre cisgénero. Políticamente, me hace enojar. Pero si hay alguien que le hará justicia a esto, entonces estoy feliz de que sea Eddie".

El punto de Lees es que no se trata simplemente de las historias que se cuentan, sino de quién se encarga de contarlas. En este sentido, la televisión está un paso por delante del cine. El año pasado, Laverne Cox se convirtió en la primera mujer transexual en ser nominada a un Emmy por su papel en Orange is the New Black. La BBC abrió un nuevo camino este año lanzando a una mujer trans, Rebecca Root, como protagonista para su sitcom con temática trans, Boy Meets Girl. El programa también fue el primero en presentar el romance entre una actriz trans en un papel trans y un hombre cisgénero. Una actriz cisgénero podría haber interpretado adecuadamente el papel, claro. Por algo se le llama actuación. Pero esto ignora el hecho de que los actores trans han sido históricamente marginados en la industria de la cultura, al igual que en la sociedad en general. Al colocar a una actriz trans en el corazón de su historia trans, la BBC ha ido más allá.

No creo que nada de esto le quite méritos a la gran labor realizada por los actores cisgénero en papeles trans, o a cualquier actor heterosexual que se vuelva gay y lo haga estupendamente, ya sea en la pantalla grande o en la chica. Después de enamorarnos perdidamente de Maura en Transparent, la galardonada comedia trans de Amazon, parece imposible pensar en alguien más que pudiera encarnar su liberación como el hombre (cisgénero) que la interpreta, Jeffrey Tambor.

La realidad es que en este momento no hay ningún actor o actriz trans con el alcance para obtener financiamiento para una película, por no hablar de hacerla una gran atracción de taquilla. Probablemente tampoco haya un actor gay, aunque ahora eso se siente más cerca en el horizonte que nunca. Esto tiene que ver con el acceso, históricamente. Es hora de que los actores LGBTQI tengan las mismas oportunidades que cualquier otra persona. Las cuotas tampoco funcionarían, porque delimitar quién interpreta qué simplemente los restringe a todos. Tal vez ése es el punto: que, en la sala de audición, debería haber restricciones mínimas tanto en las personas que ves como en las historias que deseas contar. Después de eso, el talento saldrá a la luz.

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