imagina que no hubiera diferencias de sexo y género (es más fácil de lo que parece)

Ayer fue el día Internacional de la Mujer -algo que por supuesto es genial celebrar-. Pero, ¿qué significa ser una mujer hoy en día? ¿Qué significa ser un hombre? ¿Pertenece todo el mundo a una de estas dos categorías?

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09 Marzo 2015, 8:34am

Hace poco estuve en una cena con un profesor de teatro y cuando le pregunté sobre las asignaturas que impartía me dijo: "Arte dramático y performance de género". ¿Peformance de género? Le pregunté. "Claro! El género es una performance". Más tarde, cuando ya íbamos un poco ciegos, recreamos uno de los ejercicios que practica con sus alumnos, creando una línea imaginaria de un lado a otro de la habitación.

Un extremo de la línea simbolizaba la híper masculinidad y el otro la híper feminidad; cada miembro del grupo debía situarse en el lugar que pensaba que ocupaba en este espectro de género. La experiencia fue genial y divertidísima, pero incluso al día siguiente, después de la borrachera, recordé lo que había sentido. Hablé con mi novio sobre ello y le expliqué el lugar en el que me puse en esa línea imaginaria. Él se sorprendió con mi decisión y me dijo que tengo una personalidad muy masculina y que debería haberme puesto más hacia el lado de los chicos. "¿¡Qué quieres decir!?". Mientras gritaba esto entre risas forcejeaba con él en la cama. Vale, estaba claro que tenía razón: tengo características que son asociadas tanto como el hombre como con la mujer. Pero no soy la única, y la mayoría de la gente sabe que no somos solo una cosa u otra. 

Sin embargo, la sociedad nos dice que tenemos que limitarnos a un género u otro y jugar ese papel durante el resto de nuestras vidas. Está claro que de vez en cuando podemos tontear un poco con las reglas, ¿pero es eso realmente todo cuanto podemos hacer? ¿Son esas nuestras únicas opciones? A pesar de distar mucho de la perfección,  Facebook es un ejemplo de empresa progresista en materia de género: nos ofrece hasta 58 opciones. La sociedad debería aprender sobre ello: queremos más opciones más allá de las consideraciones (y limitaciones) de ser chico o chica.

En realidad, el concepto de identidad de género supone un mundo de problemas para hombres, mujeres y personas transgénero. Las mujeres se enfrentan al sexismo diario: todavía existe una diferencia de sueldos entre hombres y mujeres, tienen que soportar el acoso verbal de otros hombres cuando van por la calle y siguen siendo percibidas como "el sexo débil". Además, la mayor parte de las víctimas de violencia doméstica son mujeres y niños.

¿Y qué pasa con los hombres? La tasa de suicidio masculina en Inglaterra es tres veces más elevada que la femenina, lo que también arroja una desalentadora sombra sobre el modo en el que la sociedad presiona a los hombres. La expresión "compórtate como un hombre" resume perfectamente este horror: ¿Qué significa exactamente comportarse como un hombre? ¿No llorar ni quejarse? ¿Traer el pan a casa? ¿Evitar expresar tus sentimientos?

Un político republicano de Miami acaba de presentar un proyecto de ley que prohibiría a personas transgénero usar espacios públicos destinados a biohombres o biomujeres; de aprobarse esta ley, podría significar que no tendrían acceso a los accesos públicos. El hecho de que a estas alturas estemos hablando de ello es simplemente descorazonador.

Los estereotipos de género en los que vivimos son una versión anticuada de nuestra realidad; una pésima herencia de generaciones anteriores. Si es así, ¿por qué están tan arraigados entre nosotros? ¿Por qué todavía sentimos la presión de comportarnos de una forma o de otra, como un "hombre" o como una "mujer"? En un mundo ideal deberíamos suprimir el concepto de género y ser simplemente personas. Pensemos en ello: así ni siquiera existiría el concepto de "matrimonios entre personas del mismo sexo", sino simplemente matrimonios. Podríamos convertirnos en la versión de nosotros mismos que realmente somos y desplazarnos a lo largo del "espectro de género" según se nos antojara. 

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Texto Ger Tierney
Fotografía Alasdair McLellan