hemos descubierto por qué se nos da tan mal responder mensajes

Un nuevo estudio descubrió que el 80% de la gente nacida después de 1981 ha experimentado “ghosted” en las redes sociales.

por Hannah Ongley
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31 Marzo 2016, 11:05am

"Si Dj Khaled puede actualizar su Snapchat mientras está perdido de noche en medio del mar conduciendo una moto acuática, creo que tú puedes responder a mi mensaje". Este es un mensaje de Twitter que alguien publicó el pasado diciembre y desde entonces ha sido 'retuiteado' y modificado de mil maneras diferentes. 

Si por casualidad tú eres una de las pocas personas del planeta Tierra que no has oído hablar de la historia de Dj Khaled, decirte que básicamente se trata de que al productor no se le ocurrió otra cosa mejor mientras estaba perdido en medio del océano y la oscuridad de la noche sobre una moto de agua, que compartir su miedo con sus seguidores de Snapchat. 

El argumento de la historia, que ha sido vista más de 1,600,000 veces desde que se publicó en YouTube el 14 de diciembre, es lo suficientemente graciosa por sí sola. Pero "creo que puedes responder a mi mensaje" también hace visible la realidad de una generación que, como afirman diversos estudios, tiene reticencias a responder ciertos mensajes. 

La web de citas Plenty of Fish ha preguntado a 800 individuos estadounidenses y canadienses de entre 18 y 33 años sobre sus hábitos a la hora de comunicarse por mensajes de texto y descubrió que el 80% de los millennials habían experimentado "ghosted" -que significa ser ignorado por algún ligue mediante mensajes de Whatsapp, Facebook o Instagram.

Imagen vía @ellenspngberg

El fenómeno del ghosting puede ser fácilmente explicado por el hecho de que es más fácil dejar de escribirle a alguien que decirle que ya no quieres salir con él (es más cómodo y sutil, pero también más cobarde). Además -acorde al eslogan de este sitio de citas- por la creencia de que hay más y mejores peces en el mar. Un usuario anónimo explicó el razonamiento así:

"Se trata de miedo a perderse algo o a alguien que está por venir. Es tan fácil descubrir algo o conocer a gente nueva que te gusta, que siempre tienes presente la idea de que algo mejor puede estar a la vuelta de la esquina. Suena grosero, pero lo cierto es que estamos saliendo, no es como si ya tuviésemos una relación", afirma. 

Este FOMO ('miedo a perderse algo', por sus siglas en inglés) parece confirmarse por el hecho de que el 15% de las personas encuestadas confiesan haber planeado varias citas en una misma noche. Y mientras que el estudio se enfoca en el ghosting en el contexto de las relaciones amorosas, el fenómeno es igualmente aplicable para la amistad. 

La diferencia es que hacérselo a alguien con el que sales es un tanto grosero, sin embargo si se lo haces a un amigo no significa que quieras romper tu amistad con esa persona. Es molesto para la persona que manda el mensaje, pero si de verdad es importante, lo sabrás en cuanto lo leas. O por el contrario recibirás un mensaje indignado al día siguiente cuando tus amigos se dan cuenta de que no paras de escribir 'tuits' y dar like en Instagram.

Imagen vía @girlfriendcollective

Otra razón para la propagación del silencio a los mensajes de texto es que las personas se están conociendo cada vez más online en lugar de a través de amigos o familia. "Hace 10 o 15 años, la gente con la que teníamos citas eran parte de nuestros círculos sociales, nos los presentaban nuestra familia o amigos", dice Kate MacLean, Coordinadora de Relaciones Públicas de Plenty of Fish. "Las citas por Internet te dan la posibilidad de conocer a gente que de otra manera jamás conocerías. El extenso número de personas que podemos conocer ahora, además de la conveniencia que aporta poder esconderse detrás de un dispositivo y las escasas probabilidades que hay de encontrarte con una persona después de haberla dejado, son puntos que podemos atribuir al aumento del ghosting en las nuevas generaciones".

Por otra parte, este no es un fenómeno completamente nuevo, es solo un nuevo término para una técnica que nuestros padres probablemente usaban aún antes de que existiera la posibilidad de poder mandar mensajes instantáneos. Honestamente, deberíamos estar contentos de que terminar amablemente con alguien puede ser tan fácil como mandarle un mensaje, en vez de hacer una llamada incómoda al teléfono de su casa (o peor aún, invitarlo a una cena para hacerlo y acabar con la frase; 'No eres tú, soy yo').

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Texto Hannah Ongley

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