la diseñadora dilara findikoglu quiere cambiar al mundo

Conoce a la joven rebelde turca confeccionando moda fantástica para soñadores de otro mundo y reinas de cuentos de hadas.

por Tish Weinstock
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26 Abril 2017, 4:10pm

"Siempre he estado interesada en otras dimensiones", Dilara Findikoglu dice, sus ojos se ensanchan mientras mira con nostalgia hacia fuera de la ventana de su estudio, "cualquier cosa que me permitiera escapar de mi realidad". Con su pelo negro azabache, piel de porcelana, y un look completamente negro maravillosamente gótico, se asemeja a una reina de cuento de hadas para los condenados. Casi puedes sentir miedo por que estalle en llamas apenas y la luz del sol toque su piel.

La diseñadora de 25 años basada en Londres ha sido rebelde toda su vida. Cuando su educación tradicionalmente turca dictó cómo debería vestirse y actuar como una mujer, hizo lo opuesto y se vistió como hombre; cuando sus padres le dijeron que no podía ser una diseñadora, se mudó a Londres para convertirse en una; cuando Central Saint Martins le negó un lugar en el altamente codiciado show de prensa para graduados en 2015, escenificó una protesta estilo guerrilla afuera de él. Y ahora en un mundo lleno de fronteras y odio, ha creado uno totalmente nuevo: bienvenidos al Planeta Dilara.

Escenificada en la sofocante y caliente biblioteca del Museo de Sir John Soane, con un soundtrack de los éxitos trash de Slayer, la presentación otoño/invierno 2017 de Dilara fue como algo salido de una pintura de El Bosco, solamente volteada al revés y de adentro hacia afuera. Parándose entre algunas de las reliquias del pasado más preciadas de Soane, había una banda de figuras de otro mundo sacadas de un futuro post-apocalíptico. "La guerra ha diezmado el mundo", dicen las notas del show. "El planeta alberga nuevas especies, nuevos géneros, y nuevas religiones. Las culturas son mixtas". Esta idea de multiculturalismo está tejida en la tela de su colección. Ella mezcla faldas de tartán y trabajos de cadenas de metal pesado, vestidos victorianos y motivos punk, mientras la imagen monástica y los signos del zodiaco son templados con referencias a Marilyn Manson. El traje ajustado insignia de Dilara —usualmente en terciopelo rojo o en una tela rosada a rayas y cubierto en parches de corazones sangrando rebordeados y representaciones científicas del órgano sexual femenino— fue reimaginado en seda blanca y tenía mangas como de una capa. Era menos una seductora empoderada y más como una diosa femenina. Un elenco ya muy diverso fue acentuado por peinados dramáticos y maquillaje intergaláctico, mientras el género fue oscurecido por modelos masculinos con vestidos y chicas con trajes de pantalón. "Quería crear un mundo sin fronteras", explica Dilara. "Un mundo donde todos son libres".

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Nacida en una estricta familia turca, Dilara siempre estuvo en desacuerdo con sus alrededores. Un hombre de negocios exitoso, el padre de Dilara tenía altas expectativas de sus hijos. La idea de su hija más joven vagando por Europa tratando de lograr ser una diseñadora no era parte de su plan. "Sólo me veía como esta chica rebelde que quería hacer moda, tenía tatuajes, escuchaba música extraña, y se vestía aún más extraño", explica. Mientras Estambul es increíblemente moderno, los padres de Dilara vienen de una generación diferente, una cuyas actitudes hacia las mujeres pueden sentirse alienantes. "Siempre me dijeron que porque era mujer, no podía hacer esto o aquello, no podía salir por mi cuenta", recuerda. "La primera vez que realmente me sentí libre fue cuando besé a un chico. Fue después, cuando fui expuesta a los medios que me di cuenta que por lo que luchaba era el feminismo".

La moda se convirtió en el escape de Dilara. De hecho, su primera expresión verdaderamente creativa fue un acto de desafío; tenía tan sólo dos años cuando empezó a bocetar los contornos de figuras femeninas en la pared de la sala de estar, para la consternación de sus padres. Como adolescente, Dilara nunca encajó, simplemente porque no quería. Vestida con un atuendo clásicamente rebelde para una adolescente que consistía en unos tenis Vans, playeras de bandas y shorts holgados, su estilo estaba informado por su gusto en artistas como Good Charlotte, Avril Lavigne, y Eminem.

Al igual que expresarse a sí misma a través de su estilo personal, también estaba empezando a hacer sus propias prendas, creando moños de listón para vender a sus amigos, y personalizando cualquier cosa que pudiera tocar. "Era sólo cuando hacía prendas que realmente me sentía como yo misma", dice. "Me conocían en la escuela como la chica de la moda. Era mi identidad". Diseñar prendas era tan intrínseco para su ser, que se sintió como si no hubiera otra cosa que pudiera hacer con su vida, y la única forma para hacerlo era abandonando su hogar. "Simplemente pensaron que estaba huyendo. No sabían que estaba planeando ir a Londres a crear un negocio". Ese año se mudó a Londres y se inscribió en CSM.

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La vida en el este de Londres fue una bocanada de aire fresco. Dilara pasó sus mañanas inmersa en los libros de fotografía y sus tardes en el pub de Joiner's Arms con una pandilla de jóvenes creativos cool, como la diseñadora Mimi Wade y el fotógrafo Louie Banks. La emoción por lo nuevo y la crudeza de su creatividad inalterada era palpable. Sin embargo, las cosas se amargaron cuando Dilara no fue elegida para el show de prensa para graduados en 2015. "He estado luchando por cosas toda mi vida", dice, desafiante. "Le pongo mucho amor y trabajo en la colección. Vine a Londres a seguir mis sueños, después alguien me dijo, 'No'. No lo creo". Dilara respondió reuniendo a algunos compañeros rebeldes y escenificando una presentación alternativa en el patio de CSM. Mientras los fotógrafos, escritores, y editores salían del show de prensa, fueron confrontados por un grupo de guerreros usando las chaparreras exageradamente adornadas y las chamarras con estampados turcos. Al parecer funcionó, ya que #encoreCSM (como se conoció esta presentación) era lo único de lo que todos hablaban, pero la lucha por el reconocimiento no terminó ahí.

Life in east London was a breath of fresh air. Dilara spent her days immersed in photography books and her evenings at the Joiner's Arms with a crew of cool young creatives, like designer Mimi Wade and photographer Louie Banks. The excitement of the new and the rawness of their untouched creativity was palpable. However, things soured when Dilara wasn't picked for the 2015 graduate press show. "I've been fighting for things my entire life," she says, defiantly. "I put so much love and work into that collection. I came to London to follow my dreams, then someone told me, 'No'. I don't think so". Dilara responded by rallying up some fellow rebels and staging an alternate presentation in the CSM courtyard. As photographers, writers and editors spilled out of the press show, they were confronted with a group of warriors wearing Dilara's heavily embellished chaps and Turkish print jackets. It seemed to do the trick, as #encoreCSM was all anybody could talk about, but the fight for recognition didn't end there.

Después de ser rechazada por varias plataformas de moda, fue elegida por la disidente de las relaciones públicas de Londres, Ella Dror, en enero de 2016. Desde entonces todo ha ido tomando su lugar. Después de presentar su colección de graduación, fue reclutada por el equipo de Kanye West para trabajar en Yeezy Four; ahora vende en la tienda Selfridges, sus prendas son adoradas por todos desde Rihanna a Lady Gaga, y acaba de lanzar una línea oficial de mercancía para Marilyn Manson. Tan sólo el mes pasado fue anunciado que estuvo nominada para el Premio LVMH 2017, junto con sus compañeros londinenses Molly GoddardCharles Jeffrey.

After rejections from various fashion platforms, she was taken on by London PR maverick Ella Dror in January 2016. Since then everything has clicked into place. Off the back of her graduate collection she was tapped by Kanye West's team to work on Yeezy Four; she's now stocked at Selfridges, her clothes are adored by everyone from Rihanna to Lady Gaga, and she's just launched a line of official Marilyn Manson merch. Just last month it was announced that she'd been longlisted for the 2017 LVMH Prize, alongside fellow Londoners Molly Goddard and Charles Jeffrey.

"No quiero ser sólo otra diseñadora", concluye. "Quiero crear algo enteramente nuevo que vaya más allá de hacer prendas. Quiero cambiar el mundo". En una industria saturada por la monotonía, los diseñadores como Dilara, quien no sigue las reglas, son como diamantes en bruto, y son los que brillan aún más.

"I don't want to be just another designer," she concludes. "I want to create something entirely new that goes beyond making clothes. I want to change the world." In an industry saturated by sameness, designers like Dilara, who don't play by the rules, are like diamonds in the rough, and they shine all the brighter.

Ve todo lo que hay dentro de nuestro nuevo número 'The Creativity Issue'.

Credits


Texto Tish Weinstock
Fotografía Tim Walker
Estilismo Max Clark
Peinado Alex Brownsell en Streeters usando Bumble and bumble. Maquillaje Lucy Bridge en Streeters usando Chanel Les Indispensables de L'Été y Chanel Blue Serum. Asistente de Peinado Freddie Leubner. Modelos Cheyenne en Milk. Ali Michael en Next. Isabel Alsina en Nevs. Sadie Pinn. Dora Teymur. Harley Almond. 

Dilara y todos los modelos llevan Dilara Findikoglu. 

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