Cortesía de Sean-McGee Phetsarath 

este artista crea provocadores dibujos para canalizar sus traumas infantiles

Hay una poderosa razón tras cada trasero que dibuja Sean-McGee Phetsarath.

por Zio Barritaux; traducido por Eva Cañada
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04 Diciembre 2017, 11:47am

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath 

En contraste con su técnica ―suaves capas de colorida pintura acrílica―, la temática de la obra del artista residente en Los Ángeles Sean-McGee Phetsarath es bastante cruda. En un cuadro titulado Short People Problems (Problemas de la gente baja), un "pequeño niño asiático" se desliza por un culo gigantesco con los brazos en alto. Pero la obra de Sean es más compleja de lo que parece. Es a la vez reflexiva y autoconsciente, es la interpretación absurda de su infancia y de lo ajeno. “Las narrativas que creo están influidas por la sensación de ser extranjero en una tierra extraña", explica Sean, que creció en Texas con unos estrictos padres que emigraron desde Laos. “Solo trato de encontrar el humor en la situación que me ha tocado vivir ".

Y eso es exactamente lo que hace: en el cuadro For Real Though Mom, Can I Just Have Lunchables Next Time (De verdad, mamá. ¿Puedo comer Lunchables la próxima vez?), una mujer que viste un sinh tradicional de Laos regurgita comida dentro de la boca de Sean mientras él se resiste y arroja sus chanclas al aire. “Mi madre masticaba mi comida y me la daba en la boca como un puto pingüino", admite el joven de 28 años. “Creo que las cosas más extrañas que me han sucedido fueron cosas que cuando era pequeño consideraba normales, pero cuando las miro en retrospectiva son cosas que quizá me hayan dejado marcado". En la siguiente entrevista con i-D, Sean nos cuenta más cosas sobre su arte y su identidad, sobre la cultura digital y las redes sociales, y sobre lo que opina su madre sobre él ahora.

Tu obra es una interpretación de tu infancia y de cómo fue crecer con unos estrictos padres inmigrantes asiáticos en Texas. ¿Puedes hablarnos un poco sobre eso?
Crecí en un pueblo pequeño situado justo a las afueras de Dallas. Mis padres emigraron desde Laos en los 80 y acabamos en una zona aislada con una población de unas 13.000 personas rodeados sobre todo de otras familias procedentes de Laos. La parte más difícil fue encontrar una identidad cultural entre todo aquello a lo que estaba expuesto. No había demasiada gente de mi edad entre el grupo de inmigrantes de Laos, así que acabé pasando mucho tiempo con los críos mexicanos de mi colegio porque eran más o menos del mismo color que yo. Pero me identificaba mucho con la cultura hip hop de los 90. Todo esto mientras seguía lidiando con el estereotipo de la minoría étnica y trataba de no parecer demasiado listo todo el tiempo. La mayor parte de mi infancia ―y todavía ahora, en mi vida adulta― intentaba descubrir quién era y cuál era mi lugar. Creo que encontré cierta sensación de confianza en los dibujos animados, por el modo en que la raza se enfocaba de forma ambigua.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath

¿Qué dibujos animados en particular?
Los Simpson eran innegablemente estadounidenses, sin embargo era fácil identificarse con ellos porque eran amarillos como yo. Arthur era otra de mis series de dibujos favoritas porque los personajes carecían de raza, eran un puñado de animales parlantes. Así que muchas de mis experiencias cuando era niño fueron resultado de que mi familia no se asimilara del todo a la cultura estadounidense.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath

¿Internet fue una vía de escape para ti?
Durante la mayor parte de mi infancia viví con una conexión telefónica de mierda. En la vida real empecé a hablar como hablaba la gente en los chats asiáticos. Asumía la personalidad de los demás y les sustituía por memes de sí mismos. El nivel de absurdo que alcanzaba lo que sucedía en internet y en los dibujos animados era siempre más gratificante que el esfuerzo de tener que lidiar con la vida. Creé un mundo en el que la satisfacción radicaba en el sinsentido.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath

¿Cuándo empezaste a incorporar tus propias experiencias a tu arte?
Probablemente no empecé hasta que acabé la universidad y me mudé a California. Durante los últimos años de universidad sufrí una crisis existencial, especialmente con respecto a mi arte. Seguía aferrado a muchas de las cosas que me habían enseñado en el colegio. Me esforzaba por descubrir qué debería pintar y cuál era el sentido de todo. Pensaba que debía ser como todos esos tíos blancos famosos antiguos que han acabado en los museos y en los libros de texto. No conseguía encontrar inspiración en ellos y en realidad no acababa de ver por qué se suponía que sus obras eran tan increíbles. Los únicos artistas que me emocionaban eran los que eran más jóvenes y estaban creando su obra inspirándose en dibujos animados y otras experiencias de la infancia que yo compartía. Llegué a la conclusión de que solo tenía sentido crear arte acerca de lo que conozco.

Cortesía de Sean-McGee Petsarath

¿Las redes sociales han influido en el aspecto plástico de tu obra?
En realidad pienso en cómo quedarán mis cuadros en Instagram cuando estén terminados. Muchos artistas negarán que hacen lo mismo, pero yo he conseguido abrazar este nuevo medio de difusión y el modo en que ha influido en la sociabilización del arte contemporáneo. Los memes son en su esencia anécdotas de la vida diaria. Su popularidad se basa en la importancia que tenga la temática para el observador. Los memes y los vídeos de YouTube son divertidos porque nos permiten conectar fácilmente con lo que está sucediendo. Tanto si lo hago intencionadamente como si no, siempre disfruto cuando alguien comparte mi humor y mi gusto por los chistes sobre culos. La cultura digital me empuja a buscar ideas que me conecten con otras personas.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath

Entonces, ¿qué pasa con todos esos culos?
No estoy seguro del todo, los culos simplemente son graciosos. Podría ser mi atracción sexual hacia los culos, podría ser la hilaridad que se encuentra en cualquier situación en la que los culos estén involucrados, o podría ser el divertimento que encuentro en el aspecto narrativo de los culos que utilizo en mi obra. Cada vez que dibujo o pinto un culo es por una razón diferente. Se han escrito artículos y se han realizado documentales al respecto, pero supongo que mi búsqueda de la respuesta a la cuestión de los culos continúa.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath

¿Qué querían tus padres que fueras de mayor? ¿Qué piensan sobre lo que estás haciendo ahora?
A día de hoy no sabría decirte si saben o les importa lo en serio que voy con mi proyecto de ser artista. Son unos padres asiáticos muy estrictos y anticuados que solo ven el éxito en la riqueza. No les importaba lo que acabara siendo, siempre y cuando fuera algo que yo no deseara. Una vez a la semana, mi madre me llama para decirme que me lave el culo y busque otro trabajo.

Cortesía de Sean-McGee Phetsarath
Cortesía de Sean-McGee Phetsarath
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Courtesy Sean-McGee Phetsarath
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