las artistas feministas que revolucionaron el porno en los setenta, sin censura

Hablamos con la comisaria de una exposición que presenta el trabajo de cuatro artistas provocadoras y contemporáneas a su época que readaptaron el porno y los penes pintados.

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21 enero 2016, 8:10am

Cosey Fanni Tutti, TG Promo A, photograph by Szabo

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Cosey Fanni Tutti, TG Promo A, fotografía por Szabo

En una escena memorable cerca del final de la segunda temporada de Transparent, una feminista radical envejecida hace un brindis: "por las últimas extremistas que quedan". 

Es fácil olvidar a veces -sobretodo en la actual ola de feminismo incluyente y viral- que esas actitudes no siempre han sido tan incluyentes como "tu feminismo es solo tuyo". 

Una nueva exposición en el Dallas Contemporary Art Museum que comienza esta semana, reúne el trabajo de cuatro artistas feministas que no solo fueron censuradas por el mundo del arte, sino marginadas por sus contemporáneas en el movimiento de arte feminista mainstream.

Joan Semmel, Anita Steckel, Betty Tompkins y Cosey Fanni Tutti estuvieron activas en los setenta y fueron dejadas de lado por la naturaleza conflictiva de su trabajo. "Un cliché de la obra feminista mainstream que se hacía en ese tiempo sería una pieza de arte tejida de algo que se pareciese a una vagina", bromea la curadora Alison Gingeras. 

Las pinturas, los collages y las fotografías con alto contenido sexual de Joan, Anita, Betty y Cosey no eran así. Joan pintaba retratos realistas de parejas teniendo sexo; las "Fuck Paintings" de Betty estaban basadas en recortes de revistas porno; Anita, por su parte, reinterpretó los rascacielos de Nueva York como penes gigantes; y Cosey Fanni Tutti recuperó imágenes de su época como trabajadora sexual.

Cosey Fanni Tutti, Szabo Sessions (2010)

De acuerdo a las feministas ortodoxas de ese momento, las vaginas estaban bien y los penes y el deseo sexual estaban mal. La exposición de Steckel de 1972, The Feminist Art of Sexual Politics, causó un gran revuelo. Incluso Semmel pensó que las imágenes sexuales de Tompkins no eran verdaderamente feministas. Por otra parte, la exposición Prostitution de Cosey Fanni Tutti en 1976 en el ICA de Londres, provocó un debate en el Reino Unido y el parlamento fue forzado a cerrarla prematuramente.

En 1973, Steckel formó el colectivo "Fight Censorship" con el objetivo de crear arte sexual explícito de manera activa. El manifiesto manuscrito de Steckel afirma: "Si el pene erecto no es lo suficientemente 'sano' para entrar en los museos, no debería de ser considerado 'sano' para entrar en la mujer".

Joan Semmel, Touch (1975)

Antes de comenzar la exposición, Alison respondió algunas cuestiones sobre estas heroínas feministas y lo que significa exhibir su trabajo juntas por primera vez.

¿Cómo surgió la idea de la exposición?
En 2010 había escrito un ensayo sobre Made in Heaven, de Jeff Koons, y descubrí una serie de artistas que me sirvieron de inspiración para hacer esa serie. 

La exposición también es una respuesta a los primeros intentos de hacer una historia del arte feminista oficial y mainstream. Se celebró una expo muy importante en 2007 llamada WACK! Art and the Feminist Revolution. Fue algo muy ambicioso y dejó fuera a dos de las artistas que escogí para esta iniciativa. 

Joan Semmel, Hold (1972)

¿Quién inventó el movimiento de arte feminista mainstream en los setenta?
Uno de los ejemplos más famosos es el programa de arte feminista CalArts, dirigido por Miriam Schapiro. La mayoría de los trabajos trataban sobre la vagina, y el falo era visto como una herramienta de patriarcado. Reconocer el deseo heterosexual es lo que generaba el problema -lo que es irónico porque es lo más convencional en nuestra sociedad-. 

Anita Steckel, New York Landscape (c. 1970-1980)

¿Qué es lo que las feministas pueden aprender de estas artistas?
Siento que esta exposición le habla a una nueva generación de mujeres millennials que han adoptado el feminismo sin problemas. Es como decir, 'aquí está la historia no contada'. 

Estas no eran mujeres pasivas sino que estaban buscando pelea. Llevaron el debate a la opinión pública en lugar de esperar una reacción a lo que estaban haciendo. Pero también creo que esa era la razón por la que carecían de visibilidad. Las piezas de Betty Thompkins estuvieron en su departamento de 1975 a 2002. Nunca fueron expuestas hasta que un dealer de arte, Mitchell Algus, la redescubrió en 2002.

¿Qué habían expuesto las demás?
Anita muy poco. Ella fue conocida durante ese periodo, pero después murió en la oscuridad. Betty fue maestra y realizó su trabajo aislada. Joan tuvo una carrera corta pero hace 10 o 15 años su trabajo fue redescubierto. Y Cosey tuvo una doble vida artística porque también se dedicó a la música y fue una figura de culto por eso. Su arte ha sido expuesto en Europa, aunque no disfrutó de mucho renombre. 

Anita Steckel, New York Landscape 5 (c. 1970-1980)

¿Cómo se sienten acerca de este nuevo interés por su trabajo?
Betty creo que está eufórica por recibir este reconocimiento, mejor tarde que nunca. Y en Nueva York se ha vuelto una figura de culto. Los artistas jóvenes la adoran. ¡Se ha vuelto cool

La razón más importante de resucitar a este grupo de mujeres es porque hay tanto trabajo haciéndose ahora que es interesante que otras artistas tomen prestada tanto su estética como sus intereses conceptuales. Todos necesitan un precedente, todos necesitan héroes. Es muy importante darles su lugar, sin importar lo tarde que sea.

'Black Sheep Feminism: The Art of Sexual Politics' será inaugurada el 17 de enero en Dallas Contemporary.

dallascontemporary.com

Betty Tompkins, Fuck Paintings #2 (1970)

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Texto Alice Newell-Hanson